Sáenz, un promotor público de la contrarreforma laboral

Escribe Violeta Gil

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Solo unas horas después de que el bloque de diputados salteños en su totalidad, los oficialistas de Sáenz y los oficialistas de Milei, votaran a favor de la contrarreforma laboral en el Congreso, el gobernador de Salta aprovechó los festejos oficiales por los 213 años de la Batalla de Salta, para reconocer que "el gobierno nacional se anima a tratar temas que nunca se trataron".

Oculto detrás del poncho, Sáenz se confiesa más papista que el papa, aunque de todos modos resulta por lo menos confuso, para una parte de los trabajadores, porqué los legisladores salteños que responden al saencismo critican la ley, pero de todos modos la aprueban.

Ya en la sesión de senadores de la semana pasada, la representante de Sáenz y de los capitales mineros, Flavia Royón, había votado a favor del proyecto de ley criticando la ley. Dijo en su alocución que: "con esta reforma no se solucionan los problemas y tampoco se genera empleo". Votó a favor pero también cuestionó el Fondo de Asistencia Laboral, que representa un vaciamiento a los recursos previsionales, un punto de apoyo para una nueva privatización de las jubilaciones. En sus términos, representa un golpe a la recaudación del estado y en particular de las provincias. El mandato del gran capital es superior, ya que, "las reglas claras" que le atribuye a la contrarreforma laboral son la luz verde para que las patronales impongan condiciones de mayor precariedad contra la clase obrera para abaratar sus costos, sobre todo las empresas mineras, que en Salta gozan de un régimen de tercerización que las exime de responsabilidades patronales. Cuando se produjo la crisis del artículo 44, que ingresó por la ventana al proyecto de contrarreforma laboral, Sáenz, y después Royón, esperaron a que el gobierno nacional aceptara quitarlo del articulado para recordar que descontarles el salario a los trabajadores que solicitan licencias por enfermedad y accidentes no sería "saludable".

Públicamente el gobernador de Salta salió al rescate de la Ley, justificó el conjunto del articulado reaccionario y antiobrero en nombre de retirar el artículo 44. La abolición de la jornada de 8 horas y la eliminación de las indemnizaciones no serían un problema para Sáenz y sus legisladores.

Ya no es un secreto que el salteño se haya convertido en un pilote de la política liberticida de Javier Milei en el Congreso, como un representante de los intereses capitalistas del norte del país, una especie de caudillo federal de la burguesía. Durante la última sesión de diputados que terminó por aprobar la contrarreforma laboral, el salteño hizo gala de la arquitectura legislativa que ha conformado con el bloque Innovación Federal, que integran diputados de Misiones, San Luis, Formosa y Salta, para facilitar el quórum y luego sumar votos positivos.

En el caso de Diputados, fue Pablo Outes, exfuncionario del riñón del saensismo, quien tomó la palabra, con dificultades para hablar de hecho, para defender la contrarreforma laboral en nombre de la abrumadora precariedad laboral que reconoció existe en Salta. En su alocución dijo que el modelo de reforma que estaban votando sirve para las provincias del interior en donde el 50 % de los trabajadores está en la informalidad.

Outes se equivoca, según los últimos relevamientos oficiales, en Salta, el 60 % de los trabajadores se encuentra en la informalidad: tres mil de ellos por lo menos, son ordenanzas de escuela bajo los programas "volver al trabajo", contratos firmados con municipios, para tareas de limpieza y mantenimiento de las escuelas por $100,000; trabajadores de la salud, agentes sanitarios, enfermeros y médicos que el gobierno de Sáenz contrata como monotributistas; ocurre lo mismo con la totalidad de la planta de docentes de la UPATECO, solo por mencionar algunos en el estado.

El gobierno de Salta se valió, al igual que las patronales, de todos los mecanismos que habilitaron los gobiernos capitalistas, para precarizar a los trabajadores. Las estadísticas que usan Sáenz y Outes para justificar sus votos en el Congreso, son su propia responsabilidad. Su defensa común con el bloque de LLA de la contrarreforma laboral tiene el propósito de legalizar la situación de informalidad que antes los condenaba.

En los últimos años han crecido en Salta los accidentes laborales, sobre todo en sectores de construcción e industria; sin embargo el gobierno se jacta de haber reducido la litigiosidad. A propósito del debate de la contrarreforma laboral en el senado en diciembre pasado, Flavia Royón reivindicó que en Salta se haya incorporado a un cuerpo de médicos forenses para los juicios por accidentes de trabajo. A la senadora saencista no la entusiasma que hayan bajado los accidentes sino lo contrario, que en una tendencia al alza de los accidentes laborales, las denuncias se desmantelen antes de llegar al juicio. Entre patrones se cubren las espaldas. Anoche en la sesión, otro peronista como Outes, le revoleó el carpetazo de un juicio laboral que el saencista perdió contra un obrero, que sufrió una descarga eléctrica mientras trabajaba en su empresa de adoquines; el hombre perdió la movilidad en el 84 % de su cuerpo, Outes jamás cumplió con el pago de la indemnización. Sáenz y sus legisladores defienden la contrarreforma laboral porque representa una defensa de los intereses de su propia clase social, contra los trabajadores.

La preocupación mayor del gobernador salteño es en lo inmediato, su reelección como gobernador en dos años o eventualmente su incursión en algún cargo nacional. Con el libreto liberticida, Sáenz viaja a Nueva York la próxima semana para no perder terreno en la disputa por el protectorado de Estados Unidos sobre Argentina, sus recursos naturales y particularmente el litio.

La masa de trabajadores en Salta, los más y menos precarizados, tienen algo en común: un empobrecimiento galopante que los fuerza a recorrer una experiencia acelerada contra los gobiernos patronales. En la tierra de los autoconvocados docentes, esa profunda tendencia de lucha, tiene que discutir con qué dirección política enfrentará la próxima etapa, marcada por giros, contragiros, crisis y revoluciones.

Revista EDM