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Corría el año 2018, la selección argentina de fútbol se preparaba para disputar el Mundial en Rusia. Como parte de los entrenamientos, la AFA programó un partido amistoso entre la Argentina e Israel. El partido estaba previsto para el sábado 9 de junio en el estadio Teddy Kollek, en Jerusalén, territorio palestino, ocupado por el sionismo.
Sin embargo, el amistoso no se jugó, la decisión la tomaron en conjunto jugadores y cuerpo técnico, en oposición a toda la dirigencia y la presión del sionismo, que había pagado por el evento.
"¡No laven la imagen de Israel!¡Como dijo Maradona, la pelota no se mancha!¡Messi no vayas!”, esas fueron las consignas que, mediante un megáfono, un puñado de 30 activistas por Palestina, repitieron en las puertas de la Ciudad Deportiva de Barcelona, donde la selección entrenaba previo al amistoso. Esas frases resonaron en la práctica y en la cabeza de los jugadores que se movían siguiendo las órdenes de Jorge Sampaoli.
Todo lo que aquella tarde dijeron con un megáfono, un grupo de activistas, quedó dando vueltas entre las gradas del estadio y también en el vestuario. Después del entrenamiento varios jugadores quisieron interiorizarse sobre lo que estaba ocurriendo en Medio Oriente. En 2018 Estados Unidos, bajo el primer gobierno de Donald Trump, acababa de reconocer a Jerusalén como capital de Israel y había trasladado su embajada allí. Algunos días antes, a finales de mayo, el ejército israelí había bombardeado en la Franja de Gaza lo que de denunciaban objetivos militares, en esa oportunidad también murieron civiles.
Israel ya había pagado 2 millones de dólares a la AFA por el partido. Ese fue el motivo por el que el propio "Chiqui" Tapia se reunió en varias oportunidades con los jugadores para hacerlos desistir de su decisión.
El cuerpo técnico con Jorge Sampaoli ya se había pronunciado públicamente antes, en contra de ese partido por las implicancias políticas, pero, sobre todo, porque implicaba una distracción y un desgaste innecesarios de los jugadores, antes del Mundial (Infobae 5/6/2018). No lo dijeron nunca públicamente, pero se rumoreó que fue el propio Sampaoli quien les dio una clase de historia a sus jugadores y que fueron finalmente ellos los que decidieron no jugar el amistoso con Israel, con el apoyo del cuerpo técnico. No hubo un comunicado oficial que detallara las razones de la suspensión del partido.
El único jugador que habló al respecto, y lo hizo tiempo después, fue el "pipa" Higuaín, en una entrevista con ESPN, ante la consulta explicó que el plantel priorizó la seguridad de los jugadores y el sentido común.
La presión por llevar a la selección argentina y en particular a su estrella, Leonel Messi, a Israel, antes del Mundial en Rusia, era una disputa internacional. Benjamín Netanyahu le había enviado una carta a Mauricio Macri como presidente de Argentina, algunos meses antes, en la que celebraba la posibilidad de recibir a la selección en Jerusalén y "reafirmar la creciente amistad entre nuestros países". Netanyahu no solo ansiaba el partido con la selección argentina en territorio palestino ocupado, quería la foto de Messi estrechándole la mano, y otra del futbolista en el Muro de los Lamentos, ese recorrido formaba parte del acuerdo económico.
El periodista deportivo y ex vocero de la AFA Ernesto Cherquis Bialo, en aquel momento considero la decisión como "beneficiosa", dijo que la selección tenía un motivo para unirse que antes no había tenido. Sin embargo, reconoció que esa decisión iba a tener muchas consecuencias internas y también internacionales. La cancelación del partido implicó una sanción económica a la AFA además de la presión sobre los jugadores de los clubes a los que pertenecían. "Se ha arruinado un negocio y se ha generado un debate político. Además, hay una ruptura entre los jugadores y la dirigencia", explicó Bialo (APU. 7/6/2018).
Hasta el canciller argentino Jorge Faurie se pronunció, dijo que hubo una campaña “perversa y cruel” para que no se juegue aquel partido en Jerusalén. A pesar de las presiones del gobierno y de la AFA, Sampaoli se opuso desde el principio al amistoso y a la visita de la selección al Papa Francisco. Esa actividad en la agenda de la selección también fue suspendida.
En un momento determinado, como resultado de una decisión colectiva, la selección argentina le dijo que no al gobierno de Macri, al régimen criminal de Benjamín Netanyahu y a los negocios millonarios de la AFA. Jorge Sampaoli trabajó activamente para ganar ese partido. El activismo y las acciones en apoyo al pueblo de Palestina fueron un detonante. Hoy se replica por cientos de miles en todo el mundo con la intervención directa de la clase obrera, como en el caso de los obreros portuarios italianos que bloquean el envío de armas al ejército sionista desde los puertos.
En tiempos en los que todos los gobiernos del mundo, llamados demócratas, se arrodillan ante los criminales de guerra del imperialismo de Estados Unidos e Israel, el combate contra la guerra imperialista y sus promotores, se convierte en la mayor causa de los explotados y los pueblos del mundo.
Maradona dijo que la pelota no se mancha, justamente para evitar que el fútbol sea usado para encubrir a genocidas, explotadores, criminales de guerra y pedófilos como Donald Trump y Netanyahu. En tiempos en los que la pelota ya está embarrada, es fundamental mantenerla en nuestro campo y jugar a la ofensiva.
