Escribe Claudia Jati
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Hace más de un año que EEUU viene insistiendo ante el actual gobierno para que flexibilice la ley de patentes, en especial las de medicamentos y semillas y agroquímicos. Los laboratorios estadounidenses pretenden que los laboratorios argentinos paguen regalías por 20 años por el uso de patentes del exterior. La consecuencia, para el consumidor nacional, sería un aumento considerable del precio de los llamados medicamentos genéricos –o sea los que no pertenecen a marcas particulares-. Los beneficios para los capitales extranjeros se encuentran establecidos en el acuerdo comercial Bessent-Caputo, que no ha sido ratificado por el Congreso. El pretexto para esta ‘flexibilización’ es, dice Sturzenegger, que “permite alinear a la Argentina con los estándares internacionales de la propiedad intelectual” y que “las resoluciones derogadas dificultaban la llegada de terapias innovadoras al país “
Si leemos las resoluciones derogadas por el gobierno, que databan de 2012, es decir, del segundo mandato de Cristina Kirchner, podemos observar que, en realidad, no dificultaban la obtención de patentes en Argentina, sino que indicaban bajo qué condiciones no eran aceptables, limitando algunas ´trampas´ que podían realizar los laboratorios. Por ejemplo, si una patente estaba por vencer, algunos laboratorios podrían realizar un mínimo cambio en la estructura de la molécula, que no tuviese ningún efecto en modificar su función, potencia o efectos adversos, pero que les serviría para presentarla como un producto nuevo para volver otra vez a cobrar regalías por otros 20 años más. Otro caso es el de sustancias ya conocidas, que un laboratorio las va fabricando en forma de distintas sales para querer patentar cada una como si fuese un producto diferente de otra ya patentada. También regulaban que, si había dos drogas patentadas que ya se venían usando por separado, armar un comprimido con ambas juntas combinadas, no podía ser patentado como un nuevo producto. La combinación de drogas debería responder a una practicidad de la toma y no a buscar la forma de crear productos combinados. Lo mismo pasa con las dosis. Fabricar algo ya conocido en una dosis nueva, no lo hace patentable como otro producto nuevo. Son abusos que buscan solo un fin comercial, aunque no aporten ningún beneficio adicional a la salud. No había un freno real para las patentes verdaderas, sino un filtro contra la picardía empresarial. El patentamiento es una modalidad del monopolio capitalista, que comporta el ‘derecho’ a obtener un beneficio extraordinario, por encima de la tasa media de ganancia de la industria tomada en su conjunto
Para evitar la furia de la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (Cilfa), en el artículo 2 de la resolución desreguladora aclaran que estos cambios no afectarán a los medicamentos fabricados por laboratorios argentinos en la actualidad, sino que afectará solo a las drogas de aquí en adelante –lo que no significa drogas nuevas, de resultado o aprobación reciente por autoridades de control extranjeras-. Lo único que faltaba era que el pago de regalías fuera retroactivo. En los años 90, Carlos Menem ya había sancionado una ley de patentes a gusto y demanda de EEUU.
Estos cambios comprometen la producción de genéricos. Estas medidas no nacieron de algún estudio epidemiológico o farmacológico o de difundir la protección de la salud pública. Es simplemente una exigencia de los monopolios norteamericanos y de las compañías de seguros de la salud por eso se encuentra al tope de la agenda del secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent, el otorgante de ‘swaps’ para rescatar a Milei de un default económico o político. Estas disposiciones llevan a una concentración de patentes en menos manos, menos ofertas de genéricos, o genéricos más costosos. Los laboratorios nacionales buscarán convertirse en franquicia de las BigPharma. Los perjudicados son los trabajadores, los pacientes y obras sociales. El capitalismo ha desarrollado una enorme industria internacional de la salud a costa de ajustes que convierten a la enfermedad en otro rubro de la miseria social.
Referencias;
Laboratorios argentinos, en pie de guerra por millonario negocio con EEUU: las regalías. IProfesional.
BOLETIN OFICIAL REPUBLICA ARGENTINA - MINISTERIO DE SALUD Y MINISTERIO DE ECONOMÍA E INSTITUTO NACIONAL DE LA PROPIEDAD INDUSTRIAL - Resolución Conjunta 1/2026 Boletín Oficial 18-3-26.
El Gobierno flexibilizó el otorgamiento de patentes farmacéuticas: "Sin restricciones" - BAE Negocios BAE Negocios.
TEXTO ORIGINAL - RESOLUCIÓN CONJUNTA 118 / 2012 - PATENTES DE INVENCION Y MODELOS DE UTILIDAD | Argentina.gob.ar Boletín Oficial. 8/5/2012.
Patentes sin barreras: el Gobierno flexibiliza reglas clave y abre un debate sobre medicamentos, soberanía y negocios. Big Bang News.
Milei derogó la ley soberana de patentes farmacéuticas por exigencia de Trump: qué cambia. El Argentino.
