Balance de la elección de Graduados en Exactas-UBA

Escribe Agustín Martínez (Jefe de Trabajos Prácticos en Exactas-UBA)

Tiempo de lectura: 4 minutos

El día sábado finalizó la elección del claustro de graduados donde participamos con la lista Política Obrera + Independientes que obtuvo 5 % de los votos. Nuestra presencia fue la novedad no solo porque las otras fuerzas se presentaban regularmente, sino por el programa distintivo que defendimos enfocado en la acción directa. El mismo puede leerse aquí.

La lista Unidad x Exactas de la gestión de la facultad obtuvo el 53 % de los votos, asegurándose 3 consejeros directivos. En segundo lugar, La Fuerza de les Graduades, organizada por La Cámpora, obtuvo 30 %, manteniendo el consejero por la minoría. Sin consejeros, la lista Graduades al Frente, del FITU, obtuvo un 10 % con 120 votos. Nosotros obtuvimos el 5 % con 61 votos. Participaron 1.141 personas en esta elección. El resultado general arrojó porcentajes similares a la elección pasada para las otras listas, con un retroceso de 3,5 puntos en la lista peronista y de 1,5 puntos en la lista oficial del decano.

En este cuatrimestre signado por la huelga, donde las listas hicieron una campaña rutinaria casi sin mencionar el conflicto en curso, la masa de los graduados/docentes votó nuevamente a la gestión de Durán y a la lista peronista, que sumadas se alzaron con el 84 % de los votos. Es decir, la votación refleja que el conjunto no ha salido de la órbita de las autoridades, de la "unidad" y en definitiva de la dirección del conflicto por parte de los rectores y las federaciones sindicales. En este sentido se mantuvo la tendencia que tuvo la elección estudiantil en Exactas y toda la UBA.

El programa que llevamos a debate, claramente alternativo, se focaliza en la acción directa, la huelga, los piquetes y las tomas como métodos para la defensa de la universidad pública frente al golpe destructivo de Milei. Reivindicamos el proceso que Exactas viene transitando, a contramano de las centrales sindicales universitarias, con paro por tiempo indeterminado y suspensión del cuatrimestre en diversos departamentos, sobre todo en Computación. Las otras fuerzas se presentaron, de conjunto, a espaldas de este proceso. En referencia a los paros, el FITU se limitó a señalar que “desde AGD, venimos defendiendo el paro hasta que se cumpla la Ley”, algo que AGD sostuvo en esos términos sólo por dos semanas al inicio del cuatrimestre. Esto es coherente con la política que han llevado adelante las conducciones de AGD y FEDUBA de no difundir ni rodear de solidaridad la gran lucha autoconvocada de Exactas.

Nuestra lista emergió como resultado del proceso de huelga donde el conjunto de las otras fuerzas operó como red de contención, para que nada se sepa del paro fronteras afuera de la facultad. Fue nuestra intervención la que por medio de una cantidad de notas logró romper ese cerco político. El reconocimiento a este esfuerzo fue valorado por 61 graduados que votaron a Política Obrera e independientes como referencia del movimiento hacia la acción directa que nace de las bases.

Durante la campaña en la pasada por los laboratorios y oficinas, fuimos recogiendo inquietudes con respecto a dónde va la lucha, en particular a la necesidad de que la huelga sea en todas las facultades. Nuestro planteo de acción directa fue bien recibido, nos invitaban a pasar al espacio de trabajo y escuchaban lo que planteábamos con buena recepción. En algunos espacios es notorio el vaciamiento de personal en los laboratorios, sobre todo en el edificio de carreras tecnológicas (0 + infinito) que, con toda la infraestructura, presenta oficinas utilizadas al 20 % o menos. Eso habla no solo de un vaciamiento entre la docencia, sino también entre becarios e investigadores, ya sea UBA o CONICET. Al mismo tiempo que desarrollamos la campaña de esta elección, salió el ranking de universidades y la UBA, como todas las del país, retrocedió, particularmente por su degradación en las investigaciones (Infobae, 1/6).

El debate electoral giró inicialmente en torno a las encuestas de fin del cuatrimestre donde los estudiantes evalúan a los docentes. Frente al intercambio de las agrupaciones centrado en este problema colateral, elevamos la mirada en la cuestión de fondo sobre cómo desarrollamos nuestra lucha en un momento crucial como este. A partir del tercer día la lista de La Cámpora desarrolló una campaña por la “pluralidad de voces”, llamando a ser votada para que la gestión no obtenga el total de las 4 bancas en juego. A falta de delimitación programática, el FITU les respondió que cuando los peronistas gobernaron no dieron soluciones a cuestiones como la precariedad laboral. Nosotros respondimos con el llamado a votar por un programa y una orientación alternativa de enfrentamiento al gobierno de Milei por métodos de acción directa.

En un momento de avanzada liquidacionista del gobierno, esta elección es un escenario más donde la izquierda del FITU no ofrece perspectiva alternativa para la universidad y la clase obrera. Prueba de esta falta es su política en la dirección del sindicato del neumático, donde propone un proyecto de ley como forma de ganar la lucha de FATE, es decir, la vía institucional que al igual que en la universidad no hace otra cosa que bloquear el impulso hacia los métodos históricos de la clase obrera. El FITU no propone que los trabajadores que toman la fábrica de FATE la pongan en funcionamiento, bloqueando el desenvolvimiento natural de una toma fabril. En la misma línea, en la universidad ponderan el camino de la ley desde un comienzo y hoy se ponen del lado del paro escalonado, a espaldas de la acción directa autoconvocada como la de Exactas.

La delimitación política entre las otras tres listas “tradicionales” estuvo realmente ausente. Ellas tienen origen diferente, banderas diferentes, pero desde el punto de vista de cómo sacar adelante la universidad están encolumnadas en el camino institucional de los rectores del CIN y el Frente Sindical de las Universidades Nacionales. De conjunto, estas fuerzas difunden expectativas en que la Corte Suprema zanje la cuestión del cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y, al mismo tiempo, van por un acuerdo con el Gobierno que sería del 21,33 % de aumento, muy por debajo de lo que establece la ley. Del otro lado, tanto en el programa como en la acción, somos nosotros la fuerza que reivindica el salario mínimo igual al costo de la canasta familiar y señala que la lucha solo se puede ganar con métodos de acción directa, en la perspectiva de una Huelga General.

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