Escribe Federico Fernández
Deja el financiamiento universitario en el ámbito judicial.
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Las elecciones para Centros de Estudiantes y Consejeros Estudiantiles arrojaron un crecimiento en las fuerzas ligadas al Rectorado; más precisamente, han sido una victoria del grupo de rectores que ha venido ‘piloteando’, o sea frenando la lucha por el financiamiento universitario. Los seguidores de Emiliano Yacobitti -la vieja Franja Morada reciclada bajo el sello "Nuevo Espacio"- se alzaron con 9 de los 13 centros de Estudiantes, un número que puede ampliarse a 10 si añadimos Agronomía, donde se impuso una fuerza aliada. En Farmacia (84%), Económicas (72,8%), Medicina (71,7%) y Odontología (92%), Nuevo Espacio obtuvo triunfos plebiscitarios y se quedó con los cuatro consejeros estudiantiles. Los radicales reúnen así una abultada mayoría de cara a la asamblea universitaria que se reunirá a fin de año o comienzos del año que viene para elegir rector.
Los cuatro centros restantes quedaron en manos del peronismo. Tres para el kirchnerismo (Filo, Arquitectura y Exactas) y uno para el pejota no k (Sociales), que desplazó a la conducción de la alianza Cámpora-Patria Grande. Todos alineados con la posición de los rectores en cuanto al financiamiento universitario – rechazado por la LLA en el Congreso, vetado luego por Milei y finalmente archivado. Los liberticidas han llevado el asunto a la Corte Suprema. Para el gobierno se trata de una guerra ‘existencial’ – el gasto para las universidades haría estallar las cuentas fiscales y llevaría al abismo la ‘exitosa’ política financiera
La izquierda referenciada en el FIT U volvió a retroceder. Su mejor resultado lo obtuvo en Filo, donde sacó el 27%; la alianza kirchnerista se impuso con el 40%. Fue la única facultad donde se presentó unido El aparato del Partido Obrero perdió el único centro que retenía -Veterinaria- tras 28 años. En el pasado, PO solo llegó a conducir 9 de los 13 Centros. La Federación Universitaria, con estos resultados, seguirá en manos de Franja Morada.
La victoria electoral de las filiales del rectorado no solo se apoyó en los ´servicios´ que otorgan los Centros de Estudiantes, sino también en la ausencia de "rivales" a su estrategia de contemporización con el gobierno de Milei, en el marco de una crisis presupuestaria y salarial sin precedentes. El Rectorado mantiene una iniciativa parlamentaria y judicial y una agitación sistemática de rechazo a las huelgas y cualquier forma de acción directa de docentes y estudiantes. La burocracia sindical de las universidades mantiene un pseudo plan de lucha en cuotas decrecientes. La única facultad del país donde la docencia mantiene un paro por tiempo indeterminado es Exactas de la UBA.
Las ocupaciones de Facultades, por parte de los estudiantes, que tuvieron lugar en 2024 se han disipado, como consecuencia del boicot generalizado de la derecha y de la izquierda. La política de las CONADUs ha influido también en forma decisiva, porque los paros en cuotas desgastan la actividad universitaria, sin ofrecer una salida. La Universidad asiste a las consecuencias negativas de la oposición de todo el arco político nacional, popular e izquierdista a la huelga por tiempo indefinido, con piquetes y ocupación de instalaciones.
El peronismo no constituye una oposición política en la UBA. Es un satélite del rectorado. En varias Facultades (Farmacia, Sociales), ha tejido alianzas con el radicalismo. En Sociales, por ejemplo, los camporistas aseguraron la presentación electoral del sello “La Libertad Avanza”, fiscalizando sus boletas, con el propósito de restarle votos a la UES, su rival en el espacio pejotista. En la próxima asamblea universitaria, es probable que varios de sus consejeros voten directamente por Yacobitti, que se prepara para suceder a Ricardo Gelpi. Aunque es aun prematuro asegurarlo, el resultado electoral revelaría una tendencia al armado de un frente macrista-peronista-radical para las elecciones generales de octubre de 2027.
Los “libertarios”, por su parte, no han movido el amperímetro. En Ingeniería repitieron el 16,9% de 2024, en lo que constituye su mejor elección. En Medicina obtuvieron el 5,4% y en Económicas el 7,1%. En Sociales, y con la colaboración del kirchnerismo, sacaron apenas el 3%.
El retroceso de la izquierda se ha acentuado. Las agrupaciones del FIT U han librado una ‘guerra civil’ entre ellas en la mayoría de las facultades. Allí donde constituyeron alianzas, con excepción de Filo -donde se unificaron- intercambian componentes según la facultad.
En Exactas, el PTS-IS sacó 8,4% y el PO el 3,3%. En Sociales, el frente PTS-PO-IS se enfrentó con el MST y obtuvieron 8,5% y 3,3% respectivamente. En Psicología, en cambio, el PO-MST (4,7%) se impuso por un pelo al PTS (4,6%). En Farmacia, el PO se derrumbó al 10,1% pero le alcanzó para superar al PTS, que obtuvo 3,5%. En Medicina, el PO sacó 1,8% y el PTS 1,1%. En Derecho, el PO sacó 2,7% y el PTS, 1,6%. La campaña del PTS con la figura de Bregman no ha impresionado a los votantes
Todas estas variantes coincidieron, sin embargo, en una campaña autoproclamaroria (“Necesitamos centros y consejeros del FIT U”). sin relacionar esa supuesta ´necesidad´ con un programa lucha; este enfoque responde a la caracterización de que el estudiantado “no da”, como tampoco “daría” ningún otro sector. En la FUBA y en los centros, con la excusa de la pandemia, aprobaron todas las resoluciones que han prorrogado los mandatos de autoridades, de uno a dos años. y atarlas a las elecciones de consejeros, manejadas por el rectorado. En la actualidad, el FIT U cultiva el seguidismo a la “unidad” con el CIN.
Política Obrera presentó listas en Filosofía (1,1% para Centro y 1,97% para Consejo) y en Ciencias Exactas (2,4% para centro, 1,9% para consejo). En ambas facultades hemos desarrollado una propaganda a favor de la huelga universitaria. El reciente Congreso de Política Obrera ha votado una resolución que plantea campañas de propaganda y agitación de partido, como Política Obrera.
