Escribe Lucía Viñas
El Pellegrini y el Nacional tomados por el cumplimiento de la Ley de presupuesto universitario.
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El día martes 26, los estudiantes de los dos colegios preuniversitarios más grandes de la capital, el Pellegrini y el Nacional Buenos Aires, decidieron tomar los colegios por el cumplimiento de la ley de financiamiento universitario, bloqueada en la Corte Suprema luego de haber sido votada en el Congreso en cinco ocasiones. La aplicación de la ley de financiamiento fue el principal reclamo de la marcha del 12, que convocó a decenas de miles de personas a Plaza de Mayo. Tal aplicación es de suma importancia en cuanto supone una recomposición del 40% de presupuesto y del salario docente y no docente de la universidad y los colegios pre universitarios.
La medida de toma en ambos colegios fue propuesta por sectores de estudiantes independientes, ajenos a los grupos K inmovilistas que dirigen sus centros. Una vez más, la autoconvocatoria venciendo a la burocracia.
En este marco el tema empezó a discutirse cómo encarar la lucha en otros colegios de la capital, en parte por el llamado de atención que siginifica la acción del Pelle y el Buenos Aires, dos colegios de relevancia en el movimiento estudiantil. Sus ocupaciones marcan el curso a seguir de las propias problemáticas de la escuela media en sí.
En las escuelas secundarias de CABA la situación está lejos de ser óptima, considerando los salarios docentes, el equipamiento de los colegios, las condiciones edilicias, viandas, etc. Pero empeora trascendentalmente con la imposición, por ahora parcial, de la reforma BA Aprende. El plan "estratégico" de Jorge Macri reformula completamente el régimen académico y laboral de los docentes, desorganizando la educación secundaria. En los colegios en donde se aplicó, fueron despedidos entre el 30% y 50% de sus docentes. El trabajo que hacen las supervisiones y direcciones, que se complotan para lograr esto, es imponer un régimen persecutorio contra los docentes e ir ´comprándolos´ uno por uno prometiendo más horas y jugando, al fin y al cabo, con su laburo.
El objetivo educativo es que, en lugar de que los estudiantes nos nutramos de disciplinas que nos ayuden a entender el mundo y cuestionarlo, desarrollemos una habilidad o talento monótono, repetitivo y maleable. Es decir, pasar del conocimiento a la ´habilidad blanda´. A efectos prácticos, esto implica dejar como troncales tres únicas materias; Lengua y literatura, Inglés y Matemáticas. El resto de materias “satélites” no serían cursadas por año si no por niveles, dividiéndose en Ciencias Sociales o Ciencias Naturales - nivel 1, nivel 2, etc.
El plan del Gobierno de la Ciudad implica, además, la profundización del capital tecnológico en las escuelas, cuando ya se demostró que tal exacerbación de la tecnología inhibe el desarrollo humano, más aún en el caso de la virtualidad o sistema híbrido, que excluye y niega el rol socializador del colegio. Y la desarticulación del sistema educativo mediante la acreditación de aprendizajes externos, surgiendo paralelamente espacios como TUMO, centros de tecnologías creativas del Gobierno de la Ciudad, donde los chicos “trazan tu propia ruta de aprendizaje según sus intereses” y se autoenseñan, ya que ni siquiera hay docentes sino “líderes”.
Esta reforma, sumada al desfinanciamiento universitario, cierra con broche de oro el ataque determinante y letal que la reforma laboral y las políticas de ajuste del gobierno llevan a cabo contra las condiciones de vida de la clase obrera. Hasta preparan a los docentes, mediante capacitaciones de "bienestar socioemocional", a enseñarle a los estudiantes a ser resilientes y controlar sus emociones, porque ante el trabajo que nos imponen como perspectiva, sinónimo de tortura y aun asi miseria, ya preveen adultos desolados y colapsados pero funcionales a su sistema.
Las tomas del Nacional y el Pellegrini, impulsadas por sus estudiantados, marcan una perspectiva que rompe con la orientación de la CEB, UTE y las burocracias sindicales de seguir el reclamo por la vía judicial, la negociación y la inacción, ya claramente inútil. Abren camino, así, a la movilización política de los estudiantes y los docentes. Esa misma línea debemos impulsar en todos los colegios, consolidando la acción, las asambleas, los cortes de calles, las tomas como método de lucha.
