Norte Grande: "dialoguistas" y "opositores", unidos detrás del programa de Milei

Escribe Bruno Corzo

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La reciente reunión de gobernadores del Norte Grande volvió a poner de manifiesto que, detrás de las diferencias discursivas entre oficialistas, dialoguistas y opositores pejotistas-kirchneristas, existe un acuerdo estratégico con el programa económico que impulsa el gobierno nacional. La cumbre reunió sin sobresaltos a mandatarios plenamente alineados con la Casa Rosada, a gobernadores que negocian permanentemente con Milei y también a quienes se presentan como opositores. El denominador común fue la aceptación del ajuste, la reorganización económica al servicio del capital y la adaptación de las provincias a ese esquema.

La reunión, encabezada por el catamarqueño Raúl Jalil, giró alrededor de una agenda de infraestructura, energía, logística y financiamiento, mientras quedaban relegados los reclamos que meses atrás los propios gobernadores levantaban contra el recorte de fondos, la paralización de la obra pública y el ajuste fiscal. La modificación del régimen de zonas frías terminó de exhibir esta orientación: una parte mayoritaria de los legisladores del Norte Grande acompañó la iniciativa libertaria y, a cambio, las provincias esperan compensaciones parciales mediante subsidios energéticos o beneficios tarifarios. El intercambio de votos por concesiones económicas se convirtió en el mecanismo habitual de relación entre las provincias y la Casa Rosada.

Incluso las figuras que aparecen ubicadas en la oposición política delimitan sus diferencias a cuestiones de método y no de contenido. Las denuncias sobre la "compra de voluntades" de los gobernadores dialoguistas no alteran el cuadro de fondo: los propios mandatarios que cuestionan esos acuerdos participan de la misma mesa política y de la misma "Hoja de Ruta hacia un Futuro Federal", concebida para garantizar las condiciones de nuevas inversiones y la reorganización productiva del país. La convivencia armónica entre Jalil, Jaldo, Sáenz, Sadir, Passalacqua, Quintela e Insfrán demuestra que las fronteras entre oficialismo y oposición provincial son cada vez más difusas cuando se trata de sostener el rumbo económico.

La experiencia del Norte Grande desmiente, por lo tanto, la existencia de una divergencia política de fondo entre los distintos bloques del régimen. Más allá de sus alineamientos coyunturales, todos convergen en la aplicación del ajuste fiscal, la adaptación a las exigencias del capital financiero y la búsqueda de acuerdos con el gobierno nacional para garantizar gobernabilidad. La llamada oposición pejotista y los gobernadores dialoguistas forman parte de un mismo esquema político, cuyos debates internos giran alrededor del reparto de recursos y de las condiciones de negociación, pero no cuestionan el programa general que descarga la crisis sobre los trabajadores.

La denominada "Hoja de Ruta hacia un Futuro Federal" presentada en el ámbito del CFI pone de relieve que el objetivo estratégico de los gobiernos provinciales no es enfrentar el ajuste nacional sino administrar una reorganización económica funcional a las necesidades del gran capital. Los ejes escogidos -logística, energía, recursos hídricos, educación y trabajo- están orientados a crear las condiciones para nuevas inversiones y para una mayor explotación de los recursos naturales, mientras las necesidades sociales más urgentes, como el salario, la obra pública destinada a la población o el financiamiento de los servicios esenciales, quedan subordinadas a esa orientación.

Esta convergencia se expresa también en el terreno parlamentario. Los acuerdos construidos entre la Casa Rosada y los gobernadores han permitido avanzar con las principales iniciativas del oficialismo, desde el Presupuesto hasta la reforma laboral y la modificación del régimen de zonas frías. La negociación permanente entre Nación y provincias no representa un conflicto entre proyectos antagónicos sino un mecanismo de articulación política para sostener el mismo programa económico, donde cada bloque provincial procura obtener compensaciones particulares a cambio de aportar gobernabilidad al régimen.

En este marco, la pretendida defensa del federalismo aparece subordinada a la administración consensuada del ajuste. La reunión del Norte Grande mostró una coalición política ampliada que busca preservar la estabilidad del régimen y garantizar la continuidad de las reformas económicas en curso. Lejos de representar proyectos antagónicos, los distintos sectores del bloque provincial actúan como engranajes complementarios de una misma orientación política.

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