“No Kings, No ICE, No War”

Escribe Rafael Fernández - Partido de los Trabajadores (Uruguay)

Una nueva protesta masiva en Estados Unidos, contra la represión y la guerra.

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Este sábado 28 de marzo está convocada una movilización nacional que se prevé será gigantesca, la tercera en lo que va del segundo mandato de Donald Trump, bajo el eslogan “No Kings” (“sin reyes”). Las instancias anteriores reunieron 5 millones de personas en distintas ciudades (en junio) y 7 millones en octubre, en unos 2.700 pueblos y ciudades de los Estados Unidos. La protesta de este sábado alcanzará a más de 3.000 ciudades y localidades, incluyendo a más de 300 solamente en California, unas 100 en Florida (un Estado en el que el trumpismo está sufriendo un retroceso político especialmente entre los latinos), y tendrá como evento principal en las ciudades gemelas de Minnesota (St. Paul y Minneapolis). Estas ciudades fueron el epicentro de la represión trumpista contra las acciones en solidaridad con los inmigrantes, que condujo al asesinato en enero de dos ciudadanos estadounidenses (Rachel Good y Alex Pretti) en Minneapolis, y despertó una ola de indignación y de movilización nacional, con huelgas, piquetes y grandes marchas reclamando el cese de la represión y el castigo a los culpables. La consigna de desmantelar el ICE (policía militarizada de inmigración) se extendió por todo el país. La movilización “No Kings” está convocada por una coalición de más de 200 organizaciones, que incluyen sindicatos, grupos ambientales, de derechos humanos, movimientos de judíos solidarios con Palestina, y diversas organizaciones de base de carácter progresista. Los principales ejes de esta convocatoria son la protesta contra el “reino del terror” y la “policía secreta enmascarada” del gobierno trumpista (el ICE), y la denuncia de la “guerra ilegal”, “catastrófica” y “sin sentido” contra Irán. En relación a la guerra existen matices entre los convocantes; la organización “Indivisible” -una de las más influyentes en la protesta- critica sobre todo la “ilegalidad” de la guerra, al margen del voto del Congreso, y como expresión de la arbitrariedad y el autoritarismo de Trump, e impulsa votaciones parlamentarias para detener la ofensiva bélica y se opone a su financiamiento. Otras organizaciones más identificadas con la izquierda y la solidaridad con Palestina (como Jewish Voice for Peace) denuncia el carácter imperialista de la guerra y se solidarizan con el pueblo iraní y vinculan la guerra al genocidio en Gaza. También participan en la movilización grupos de la diáspora iraní, como NIAC (National Iranian American Council) que afirma: “Nos unimos a las protestas a nivel nacional para decirlo alto y claro: No a los reyes. No a las bombas. No a la guerra contra Irán”. “Indivisible” es la organización más visible en los medios, y aunque ataca a la guerra, su énfasis apenas en la ilegalidad o el “dinero desperdiciado” genera cuestionamientos de otras organizaciones y militantes en cuanto a que la convocatoria y la agitación no pone suficiente énfasis en la guerra contra Irán. Diversos capítulos locales de los Demócratas Socialistas (Chicago, Connecticut, etc.) anuncian que irán organizados vinculando la guerra a la represión interior. La orientación en general de lDSA es que las “movilizaciones masivas contra el ataque a Irán” generen presión sobre los parlamentarios para que voten resoluciones contra la guerra y generar “un alto costo político a los belicistas”, y el retorno de Estados Unidos a la vía diplomática” de presión contra Irán. En definitiva, la orientación del DSA es hacia el callejón sin salida de la presión sobre el Congreso y la subordinación al partido Demócrata del imperialismo. Hay que recordar que una de las figuras más célebres de esta “izquierda demócrata” es la legisladora Alexandria Ocasio-Cortez (AOC), que estuvo en la Conferencia de Seguridad de Múnich, que reúne a la elite del imperialismo mundial, y donde no se pronunció contra la inminente guerra (Trump ya estaba enviando la flota y tropas mientras amenazaba a Irán con borrarlo del mapa). AOC fue consultada en Múnich sobre la política hacia Taiwan, en la cual defendió la continuidad de la política del imperialismo, sin descartar incluso una guerra con China. La “presión” del DSA sobre el Partido Demócrata no ha dado resultados ni siquiera con Ocasio-Cortez, que apenas ha tocado el tema de Irán en forma esporádica. La cuestión de la política migratoria y la brutal represión del gobierno contra las protestas es un eje fundamental de esta movilización de masas, en un contexto en que el gobierno intenta reorganizar su campaña anti-inmigrantes y la militarización de la represión. Trump ha relevado a la Secretaria de Seguridad Nacional, y ha logrado el aval del Congreso a su sustituto el ex senador Markwayne Mullin, un trumpista de extrema derecha y que avaló todos los crímenes del ICE en Minnesota. Algunos parlamentarios Demócratas han avalado la designación de Mullin y hasta lo han elogiado como una persona con la cual es posible “dialogar”. La protesta “No Kings” volverá a colocar la cuestión del desmantelamiento del ICE en momentos que Trump ha enviado a esa policía militarizada a los aeropuertos para cubrir la ausencia de empleados de seguridad como consecuencia del cierre parcial del DHS (falta de presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional). Desde el inicio de la guerra criminal contra Irán el precio de la gasolina se ha disparado, alcanzando un aumento promedio del 30%. El impacto en el gas, la electricidad y el conjunto de los precios va a acelerar la carestía, en un contexto de creciente crisis social. Distintos sindicatos de base han protagonizado huelgas -como es el caso de sindicatos de enfermeros y de la enseñanza, frigoríficos, etc.- y se prevé que este año verá mayor acción huelguística. Diversos sindicatos de base participan de las marchas, contrastando con las direcciones nacionales de la burocracia sindical que han sido cómplices con la política trumpista, en algunos casos elogiando los aranceles y en general manteniéndose en silencio respecto a la guerra. La masividad de una marcha nacional contra Trump, donde la guerra imperialista aparece como un eje para millones de personas, tiene una importancia de primer orden cuando el gobierno apunta a escalar aún más su ofensiva criminal con el despliegue de tropas en Irán y el sionismo sostiene un ataque en Líbano desplazando más de un millón de personas y apuntando a la anexión de al menos el sur de esa nación.

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