Escribe Redacción
El último recurso de Trump frente a la derrota estratégica del imperialismo norteamericano.
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Estados Unidos comenzó a lanzar ataques contra Irán el martes pasado, con la excusa del derribo de un helicóptero Apache en las inmediaciones del estrecho de Ormuz. El jueves, Trump dio otra ‘explicación” - dijo que abrió el fuego debido a que Irán “se tardó demasiado en negociar un acuerdo”. Amenazó incluso con devastar el país y ocupar militarmente la isla de Kargh, punto neurálgico de la industria petrolera iraní. Aludió a que habría que esperar bajas humanas en una acción de desembarco en el terreno. A la noche del mismo jueves volvió con la tesitura de que Irán se aprestaba a firmar un memorando de entendimiento en el que aceptaría la totalidad de las condiciones de Washington: entregar todo el material nuclear y reestablecer la libre navegación en el estrecho de Ormuz. El anuncio de un acuerdo inminente Trump lo ha repetido infinidad de veces. Esta vez añadió que contaría con el visto bueno de otros países de la región, entre ellos Israel, Arabia Saudita, Qatar, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos y Pakistán. Israel desmintió su parte e Irán, por enésima vez, que se hubiera llegado a algo.
Un entendimiento delineado por The NewYork Times a partir de fuentes oficiosas, señala el congelamiento de las investigaciones nucleares, por parte de Irán, por veinte años; la dilución del grado de enriquecimiento del material existente; una reducción del arsenal iraní de misiles; el reconocimiento del libre tránsito en el Estrecho de Ormuz. En cuanto a la devolución de unos 100.000 millones de dólares retenidos por países de la OTAN, se barajaba la devolución de una cuarta parte del monto, aunque en cuotas, en función del cumplimiento del acuerdo. La información del NYT tiene el aspecto de un grosero globo de ensayo para sondear los pronunciamientos al interior del gobierno de Irán, tan alejado se encuentra de las reivindicaciónes de la República Islámica. Israel se aseguraba la continuidad de su avasallamiento del Líbano, Cisjordania y Gaza, a los que el régimen sionista como un todo los considera anexados.
El asalto militar ordenado el martes por el Centro de Comando del Pentágono ha tenido por blanco los sistemas de defensa aérea, radares militares, estaciones de control y mando, centros de control de drones e instalaciones militares en el sur de Irán, especialmente cerca del estrecho de Ormuz y de la zona de Bandar Abbas. Pero también se registraron explosiones en Qeshm, Hengam, Sirik y Minab, y la destrucción de dos depósitos de agua. Irán respondió con un bombardeo a Israel y a bases militares estadounidenses en Bahrein, Jordania y Kuwait.
Los medios rusos advirtieron sobre movimientos estadounidenses e israelíes compatibles con una preparación para una invasión por tierra, como había amenazado el propio Trump. Este es el punto central de todo el relato. Kharg es una isla de Irán en el Golfo Pérsico, encerrada entre las costas continentales del país. Su ocupación podría servir como cabecera para invadir la parte continental, pero el pelotón de desembarco corre el riesgo de sufrir una ola de ataques de misiles desde todas las direcciones de la costa. El mismo riesgo que corrió la invasión de Francia, por el norte, Normandía, en 1944, cuando Roosvelt y Churchill pensaron levantar una isla artificial en el Canal de la Mancha. La fortuna salvó a los Aliados, porque el mando alemán preveía un intento de invasión por otra región de la costa francesa. Una invasión de Kharg comprometería a Rusia y a China en la guerra, porque sus gobiernos ya operan radares para guiar a los misiles de Irán.
El alto al fuego ha sido un eufemismo desde el primer día, porque Israel, ajeno al acuerdo, no cesó de bombardear el Líbano con el total consentimiento de Trump. En los últimos dîas, sin embargo, el ejército sionista incluyó en los ataques a los barrios cristianos maronitas de Beirut, a pesar de que Trump le ordenó al “fucking crazy” Netanyahu que no lo hiciera. Pero Netanyahu tiene el apoyo cerrado del 99% de la extrema derecha norteamericana y de los fascistas de las compañías tecnológicas, que exigen a Trump, a través de los dueños del Wall Street Journal, que cese las tratativas en curso y aniquile a la Guardia Revolucionaria del gobierno de Irán, como lo reclama el Consejo Editorial del diario de Jeff Bezos. La extrema derecha norteamericana ha comenzado a presentar al ultraderechista Donald Trump como una suerte de Chamberlain o Daladier arrodillados ante Adolf Hitler. El cese incondicional de la guerra del estado sionista contra palestinos, libaneses y sirios es “una línea roja” para el gobierno de Irán. Lo es también hipotéticamente para Turquía, a la que el ultra reaccionario Erdogan quiere poner en una posición privilegiada para obtener su parte en el Cáucaso sur - fronteriza con Rusia y abanico de corredores hacia el Asia Central.
Irán ha respondido con fuego a la extensión de los bombardeos a Beirut, por parte de Israel, rompiendo el chaleco de fuerza que pretendía imponerle Trump con el juego de los memorandos siempre listos para la firma. Es un paso que da con el apoyo no explicitado de diversas potencias regionales y mundiales – como China, Turquía, incluso Rusia, atenta al doble juego de Erdogan.
El total de los 14 puntos que Irán demandó el 3 de mayo para acordar un cese definitivo de hostilidades – acerca de la cuestión nuclear con fines industriales y bíociencias; la supervisión del tránsito por el Estrecho de Ormuz, como un asunto de seguridad nacional; el reclamo del levantamiento de sanciones económicas, la devolución de fondos expropiados y el cobro de una multimillonaria indemnización por los daños de guerra; y el cese de la guerra genocida del estado sionista-, es incompatible con un acuerdo a medio camino con Donald Trump y el imperialismo mundial (incluídos quienes han criticado el comienzo mismo de la guerra, por parte de Trump y Netanyahu). Luego de esta guerra, no hay retorno al acuerdo firmado en 2012, bajo los gobiernos de Obama, Merkel, Macron, Cameron, Putin y Xi Jinping.
El fracaso estratégico en imponer una derrota política a Irán, por medio de un asalto militar al poder político y por medio de la guerra enseguida después, no significa que la finalidad estratégica del imperialismo norteamericano sea el mismo Irán. No es una guerra local sino mundial; la derrota de Irán es una vía para cercar a rivales como China, Rusia y la Unión Europea, porque es una pelea por el control de la energía (no solamente fósil) y por los corredores económicos que atraviesan Asia y que atraviesan el Ártico. El fracaso contra Irán ha reforzado considerablemente una tendencia inflacionaria, en especial en Estados Unidos, que, a término, amenaza con un default generalizado de la deuda pública. Las contradicciones históricas han estallado por todas las costuras del sistema anárquico del imperialismo.
Irán: ¿"Acuerdo de paz" o preparación de una nueva escalada imperialista en Medio Oriente? Por Aldana González, 12/06/2026.
