Escribe Olga Cristóbal
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Horas después de que se anunciara un cese del fuego temporario entre Estados Unidos e Irán, las bombas israelíes asesinaron en menos de una hora a por lo menos 350 personas, dejando miles de heridos. Fue el día más mortífero de la invasión sionista al Líbano.
Israel atacó en pleno mediodía barrios enteros de Beirut, el valle de Bekka y aldeas del centro y norte del país. “La magnitud de la matanza y la destrucción es espantosa”, dijo la ONU. Desde entonces, los bombardeos israelíes no han cesado. Este viernes ya causaron medio centenar de víctimas.
Como represalia a la matanza, Irán cerró nuevamente el estrecho de Ormuz y la Guardia Revolucionaria advirtió que rompería “el cese del fuego”. Mañana sábado deberían comenzar las negociaciones de dos semanas pactadas entre Estados Unidos e Irán. JD Vance, el vice de Trump, y presunto opositor a esta guerra, encabezará la delegación norteamericana. La sede será Islamabad, la capital de Pakistán, el más reconocido mediador en la guerra. Netanyahu ha declarado que la guerra que libra contra el Líbano no forma parte de los acuerdos de tregua. Paquistán lo desmintió enfáticamente y exhibió documentos que los refutaban. El jefe del ejército sionista, Eyal Zamir, ratificó que el país del cedro constituye la «zona de combate principal» y que el ejército no participa de ningún alto el fuego. La prensa liberal de Israel (Haaretz) ha reclamado que Israel adhiera al “cese del fuego” con Hizbollah, luego de varias notas acerca de que Hizbollah sería “indestructible”. JD Vance, el oposicionista ‘sui géneris’, ha declarado que Líbano estaba afuera del acuerdo.
Netanyahu ha ratificado que mantendrá “con toda la fuerza” la campaña contra el El Líbano, y que buscaría la apertura de negociaciones que hace rato le propone el presidente libanés, Joseph Anoun –una figura decorativa-. El propósito, dijo, será que el gobierno libanés desarme a Hezbolláh y se establezcan "relaciones de paz" entre ambos países. Las negociaciones comenzarán la próxima semana y estarán tan claramente lideradas por Estados Unidos que la primera reunión tendrá lugar en el Departamento de Estado en Washington (El País, 9/4). Diversas fuertes afirman que Trump le dijo a Netanyahu, en una llamada telefónica el jueves, que reduzca los ataques contra Hezbollah, según una fuente familiarizada con el asunto (Reuters). Es probable que el inicio de las negociaciones naufrague. Habrá que reanudarlo antes de que las Bolsas de Asia abran el lunes.
La magnitud de la masacre, en el contexto del cese del fuego, ha generado una conmoción internacional. Hombres y mujeres en armas se arrojaron indignadas a las calles en Teherán, Paquistán y otros países islámicos.
Trump calificó la masacre de “apenas una escaramuza” y descerrajó una lluvia de amenazas contra Irán. Reuters informó que miles de infantes de marina están siendo trasladados a la región, donde Estados Unidos ya tiene 50.000 soldados. Varios columnistas del Financial Times han advertido hasta el último jueves, que el ofrecimiento de un “cese del fuego”, por parte de Trump, podría responder a la intención de reponer el vasto arsenal de misiles norteamericanos e israelíes que ha sido destruido en estas casi seis semanas de guerra (en especial, interceptores) y de ganar tiempo para proceder a una invasión terrestre.
El alto el fuego fue “un desengaño”, repetían distintos testimonios recogidos por la prensa en Haifa y Tel Aviv. El anuncio “fue recibido con ira y frustración” (Haaretz) no solo por el minstro ultraderechista Ben-Gvir ,sino por todo el arco político. Las críticas más duras vinieron del líder de la oposición, Yair Lapid, quien afirmó que “nunca ha habido un desastre político semejante en toda la historia de Israel”, y que Israel ni siquiera formó parte de conversaciones donde se tomaron decisiones relativas a la propia seguridad nacional”. Lo mismo ha planteado el jefe parlamentario norteamericano Lindsey Graham en forma aun más agresiva. “Si bien no hacía falta que el Congreso tuviera que autorizar la guerra contra Irán, un acuerdo político no pasará nunca sin un pronunciamiento del Congreso”.
Todas estas posiciones ratifican lo que Política Obrera escribió ayer, a saber, que Trump no se lanzó a esta guerra por “errores de cálculo”, sino que habiendo escuchado esta advertencia de parte de sus consejeros militares y de seguridad, decidió lanzar la guerra bajo la presión de las contradicciones insolubles que enfrenta la declinación del imperialismo norteamericano. Es lo que ha llevado al desencadenamiento de una guerra mundial en el terreno europeo, por la anexión de Ucrania y una recolonización de Rusia, y la desatada por Israel, con apoyo norteamericano, para anexar gran parte de su espacio exterior, no sólo Gaza y Cisjordania, sino regiones enteras de Líbano y Siria.
A fines de 2025, el Parlamento libanés eligió como presidente al general Joseph Aoun, hasta entonces comandante del ejército. Según un acuerdo de décadas, el presidente libanés siempre debe ser un cristiano, mientras que el presidente del Parlamento debe ser un musulmán chiita y el primer ministro un musulmán sunita.
En sus primeras declaraciones, este cristiano maronita educado en Estados Unidos y experto en lucha antiterroristas reafirmó “el derecho exclusivo del Estado a portar armas”, un tiro por elevación a Hezbollah.
Israel se ha empeñado en enfrentar a chiitas con cristianos y drusos, instigando a que echen a los desplazados de sus aldeas so pena de bombardearlas también. La derecha maronita responsabiliza a Hezbollah por la guerra. Sin embargo, Mohanad Hage Ali, investigador principal del Carnegie Middle East Center de Beirut, afirmó que la opinión predominante en El Líbano es que Washington ha dado, en la práctica, carta blanca a Israel, y que Hezbollah es la única que pone un límite al sionismo (Al menos 1.888 personas han muerto en ataques israelíes en Líbano, mientras que dos israelíes han muerto por el fuego de cohetes de Hezbollah.)
Hezbollah rechazó tajantemente las negociaciones. Su legislador Ali Fayyad ha declarado que el gobierno libanés debería exigir un alto el fuego como condición previa antes de dar cualquier otro paso. También el secretario general de Hezbolá, Naim Qassem, ha urgido este viernes a las autoridades libanesas a que dejen de hacer “concesiones gratuitas” a Israel.
