No Kings: 8 millones marcharon contra Trump y la guerra

Escribe Rafael Fernández - Partido de los Trabajadores (Uruguay)

La represión militarizada de las protestas, la cacería a los inmigrantes, los recortes presupuestarios a salud y educación, también estuvieron en el centro de las protestas.

Tiempo de lectura: 4 minutos

En la tercera jornada nacional de movilización contra el régimen trumpista, se concretaron más de 3.300 acciones en todos los Estados del país e incluso en el exterior. Más del 60 % se realizaron en pequeñas ciudades y pueblos, especialmente en Estados gobernados por los Republicanos. Los organizadores estimaban que más de 8 millones de personas participaron en la que sería la protesta de un día más masiva de la historia estadounidense.

“La guerra en Irán fue un factor movilizador, pero muchos manifestantes centraron su atención en la represión migratoria del presidente Trump” (NYT, 29/3). Según el New York Times, la movilización “se produjo en un momento en que la temporada de elecciones de mitad de mandato empieza a tomar forma, y mientras los demócratas trabajan para sacar provecho político de la impopular guerra con Irán”. Muchos gobernadores, alcaldes, representantes y senadores demócratas participaron de las concentraciones, buscando subordinar la movilización a la agenda electoral. Algunos de las ONG convocantes (como Indivisible) hablan abiertamente de que esto se resuelve “cuando ganemos las elecciones de medio término” en el mes de noviembre.

Las marchas y concentraciones se realizaron a un mes de iniciada la guerra, siendo este el tema que “pareció movilizar a los más jóvenes” (NYT). En una agitación frente a la Universidad de Iowa, “Katy Gates, de 22 años y una de las organizadoras, dijo que la multitud era ‘mucho más joven, más diversa y más enérgica’ que la de las anteriores manifestaciones de ‘No Kings’. Atribuyó el cambio, en parte, a la guerra”: “la idea de involucrarnos en otra guerra más es algo que, con razón, enfurece a la gente”.

Las marchas “No Kings” son convocadas por 200 organizaciones y usualmente tienen reivindicaciones y quejas muy variadas, pero los dos temas que ocuparon la agenda política en los últimos meses y fueron el centro de la movilización fueron la guerra de Trump y Netanyahu contra Irán y la represión por parte del ICE (policía migratoria militarizada) y el ejército, contra las protestas populares en solidaridad con los inmigrantes sin papeles.

Las ciudades que fueron el “buque insignia” de la movilización (las que se fijan como eje político y donde se desarrollan las principales oratorias) fueron St. Paul y Minneapolis, las ciudades gemelas de Minnesota, que fueron el centro de la represión trumpista. Allí se desarrolló un multitudinario acto, en el cual participaron artistas de la talla de Joan Baez, Jane Fonda y Bruce Springsteen, y fueron centrales en la oratoria diversas figuras demócratas como el gobernador Tim Walz y la vicegobernadora Margaret Flanagan, y por supuesto el senador “independiente” (que funciona en el Congreso con los Demócratas) Bernie Sanders. Según los organizadores, las acciones reunieron en esas ciudades a más de 200.000 personas, lo cual es una verdadera multitud si se tiene en cuenta que en su casco urbano viven unas 730.000. Sanders hizo un discurso de una media hora, donde la cuestión de la guerra ocupó unos 4 minutos, y donde el eje fue que esta es inconstitucional y contra el derecho internacional, llamando a que la guerra debe terminar de inmediato, lo que fue uno de los momentos más aplaudidos de su discurso. Sanders suele tender un puente a la base trumpista, lo que hizo nuevamente esta vez afirmando: “En un momento en que el pueblo estadounidense está políticamente dividido, hay un tema que nos está uniendo: Conservadores, moderados y progresistas estamos hablando al unísono: ¡Terminen esta guerra!”.

La participación de los latinos fue muy destacada en algunos Estados como California y Florida. Trump viene cayendo drásticamente entre los hispanos a partir de las deportaciones masivas de inmigrantes. Según Bloomberg, el presidente perdió 20 puntos entre los hispanos en su primer año. “Los hispanos son el grupo que experimenta la mayor caída en la aprobación actual de Trump en comparación con su porcentaje de votos en 2024, aparte de los votantes independientes” (24/3). En las movilizaciones se vieron muchas banderas de países latinoamericanos, como Venezuela y Cuba, y pancartas y carteles en español.

Unas 350.000 personas participaron de las diversas acciones en Nueva York. El principal orador fue el actor Robert De Niro, un crítico sistemático de Trump. Lo más notable es que si bien tanto Alexandria Ocasio-Cortez como el alcalde “Demócrata Socialista” Zohran Mamdani habían realizado declaraciones favorables a participar de la marcha, no jugaron ningún rol en ella. Mamdani habría decidido “no participar” de las marchas del sábado, y AOC no habló en ningún acto. Cuando incluso un gobernador considerado “de centro” del P.D. como Tim Walz participó en la oratoria en Minneapolis, la ausencia de Mamdani muestra una voluntad de mantener un perfil “institucional”. El viernes (ver en Instagram) había dicho que ese tipo de protestas era “increíblemente efectiva” y pedía abolir el ICE (policía migratoria), y el sábado se mantuvo al margen, lo cual despertó críticas en las redes sociales de activistas de izquierda: “Apoya las protestas desde el micrófono, pero no sale a la calle con el pueblo”; “¿Dónde estaba el alcalde cuando más se necesitaba visibilidad?”.

La masividad de la movilización muestra la disposición de las masas a la acción, lo que tiene una expresión evidente en el proceso huelguístico que se manifiesta en diversos gremios (enfermeros, educadores, frigoríficos, etc.). La “oposición demócrata” apuesta a canalizar toda la indignación y la tendencia a la lucha hacia el voto en las elecciones de medio término, en las que los Republicanos pueden perder la mayoría en la Cámara de Representantes e incluso en el Senado. La acción de los legisladores de la oposición muestra que cada vez que es necesario le sacan las castañas del fuego al trumpismo, como se manifiesta en la disposición a darle los votos para financiar la guerra por parte de varios representantes y senadores demócratas.

La tercera jornada “No Kings” fue una expresión del retroceso del trumpismo, cada vez más impopular, y la oposición a su guerra. Trump ha fracasado en sacar a las masas de las calles, pese al intento de atemorizar mediante una brutal represión. Las víctimas de la barbarie trumpista, como Rachel Good y Alex Pretti fueron recordadas por los manifestantes, y son un ejemplo para continuar la lucha.

Suscribite al canal de WhatsApp de Política Obrera