Escribe Iara Bogado
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El Gobierno habilitó el incremento al 15% (E15) del porcentaje de bioetanol que se puede mezclar con las naftas, para intentar contener un precio del combustible que vuela por la guerra en Medio Oriente. Mientras el crudo Brent supera los u$s 114, el oficialismo sacrifica los motores de los trabajadores para sostener el lucro de las petroleras y el relato de un "ajuste" que ya entró en vía muerta. La Resolución 79/2026 de la Secretaría de Energía es la respuesta del gobierno liberticida a la "tormenta perfecta" energética. Ante el bloqueo del estrecho de Ormuz y el ataque a las terminales de GNL en Qatar, que han disparado los precios mundiales un 57% en un mes, Milei ha decidido que el costo lo paguen los usuarios degradando la calidad de la nafta.
El Gobierno presenta la suba del bioetanol como un "alivio" al suspender el impuesto ICL para “mitigar el impacto en surtidor” (Infobae, 27/03). Es una estafa: el bioetanol tiene un rendimiento térmico un 33% menor que la nafta fósil. “Esto significa que el motor debe quemar más volumen para producir la misma potencia, reduciendo la autonomía” (Clarín, 27/03). En Brasil, se sabe que el etanol solo conviene si cuesta menos del 70% que la nafta; aquí, nos imponen precio de nafta internacional por un combustible "estirado" que nos obliga a cargar más seguido. Argentina ya tiene la nafta más cara de América y ahora, además, tiene una de las de peor rendimiento.
La medida es un riesgo para los autos. El bioetanol es altamente corrosivo y “pueden ocasionarse daños en mangueras, sellos del sistema de combustible y en las juntas. Incluso podría haber corrosión interna” (Clarín, 27/03).
A diferencia de Brasil, donde los autos son “Flex-Fuel”, en Argentina las unidades están calibradas para funcionar exclusivamente con E12. Al superar ese límite, la computadora del auto (ECU) pierde la capacidad de regular la mezcla. (Urgente24, 28/10/22). En los vehículos con desgaste -el grueso del parque automotor de quienes trabajan-, el efecto "detergente" del etanol desprende el carbón de los cilindros, lo que “puede dejar en evidencia desgastes acumulados y originar una pérdida de potencia” (La Nación, 27/03). Es decir, acelera el fin de la vida útil de los motores.
El relato oficial de que Argentina está a salvo por ser "exportador neto" se desmorona. El aumento del precio internacional genera una presión inflacionaria imparable que ya se siente en las góndolas. El gobierno, que pretendía dejar la importación de gas en manos privadas, ahora debe improvisar mezclas espurias porque se quedó sin reservas para pagar el GNL necesario para el invierno.
La resolución de la Secretaría de Energía es el punto final al relato de la baja de impuestos y la protección al consumidor. Detrás de los tecnicismos sobre el oxígeno y el octanaje, se esconde un combustible de segunda para trabajadores con salarios de tercera. El gobierno garantiza que el negocio de las refinadoras siga fluyendo, sin importar si los motores se quedan a mitad de camino. El anuncio de la mezcla E15 es la confesión de un fracaso. En un país que se pretende potencia energética, el gobierno debe recurrir a "estirar" la nafta para que los números cierren ante la crisis mundial. Al atar el destino del surtidor a las guerras imperialistas y al lucro de las cerealeras, el régimen liberticida demuestra que su única soberanía es la de los balances de las grandes empresas, dejando al parque automotor local a la deriva de la corrosión y el desgaste.
Fuentes:
https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/340006/QR
https://urgente24.com/dinero/el-debate-motores-y-mas-bioetanol-las-naftas-n545939
