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La burguesía agraria, mediante prebendas, rebaja en las retenciones, discrecionalidad en el manejo de los dólares por cosecha, etc, ha firmado su certificado de disolución porque entiende que el INTA no le es necesario para las nuevas estrategias de realineamiento con los pools de siembra, los monopolios alimentarios y la extranjerización de la tierra, donde todas las organizaciones patronales del agro comulgan con actividades de especulación financiera. Se esta convirtiendo la principal matriz de la pampa humeda en un gigantesco vientre subrogante para la explotación de las empresas del que lideran el “soil mining” (agricultura de minería).
Así, el INTA —que jugaba un rol progresivo en las economías regionales con 400 unidades de acción y desarrollo de investigación agropecuario— es presentado como un gran elefante blanco. Pero las investigaciones estratégicas de punta no se financiaron debido a la quiebra de un estado al servicio del capital financiero internacional. La burguesía agraria delegó estas tecnologías de punta —microbiología, biotecnología, robótica, inteligencia artificial, vacunas de nueva generación— a los monopolios.
El modelo agropecuario actual muestra la decadencia de un Estado burgués que ya no puede sostener ni siquiera sus propios modelos de producción con tutela estatal y que va a la rastra o se está integrando al capital financiero que especula en el Agro.
La venta de tierras e inmuebles quedó en manos del Ministerio de Desregulación a través de Sturzenegger, que promueve los despidos y la destrucción de las estructuras del Estado, y Caputo, que agencia la venta de los activos del estado —no sólo los del INTA, sino el resto de los bienes del estado que ya Cristina Kirchner puso en manos del AABE. La asfixia viene generando un éxodo de trabajadores que se van en busca de mejores sueldos, un éxodo que ya se daba en el gobierno anterior. Los salarios siguen bajando en toda la administración pública nacional; el INTA está en el puesto 128. Esto cuenta con la complicidad de las burocracias sindicales que lideran el sindicato del Estado —que dicen defender a los trabajadores— y que han hecho “caldo al gordo” para mantener un Estado con precarización y bajos salarios. Este movimiento de pinza quebró la voluntad de muchos trabajadores que renuncian dilapidando años de formación en busca de salarios que les permitan vivir mejor.
Mientras tanto, el nuevo manejo directriz del INTA quiere instalar la idea de reactivar una cartera de proyectos sin financiación. Circula un documento interno de los directores de los centros regionales con una mecánica donde se priorizaran las 5 macroregiones del país que es una formula cuyo resultado terminara siendo la provincializacion del INTA. Se admite internamente que es imposible afrontar gastos fijos, resolver casos jurídicos, que el área de recursos humanos está desgastada, los aumentos salariales son paupérrimos, la dotación de vehículos destruida y la seguridad e higiene no se garantiza. Con el argumento de una cartera de proyectos, el Consejo Directivo promueve una reorganización interna que lleva a la disolución y a luchas intestinas que facilitan el trabajo de los verdugos. Estos colaboradores internos —tengan o no buena voluntad— hacen el trabajo sucio porque Milei no tiene tropa propia en el INTA.
Frente a esta crisis, la perspectiva la viene marcando la junta interna y la comisión interna de INTA Castelar junto a otras delegaciones de ATE del interior y la activa colaboración de la seccional Hurlingham Ituzaingo de ATE. Durante 2025 llevaron adelante una innumerable cantidad de actividades: asambleas generales y de sectores —docenas—, marchas, cacerolazos, caravanas, actos en INTA Central, copamiento de los salones del Consejo Directivo Nacional de INTA y se elaboró un proyecto tomando como eje los 990 millones de pesos del Fondo Tecnológico Nacional Agropecuario para reactivar el INTA bajo nuevas formas. Planteamos que se aprueben los recursos del Fondo Tecnológico Nacional Agropecuario sobre la base de un aumento generalizado de salarios, la recuperación de todas las deudas escalafonarias, y la apertura de un ámbito deliberativo y resolutivo donde se ponga en pie un INTA sin los patrones del campo, sin las burocracias de las empresas asociadas al capital financiero internacional, a los fondos de los monopolios alimentarios y a los pools de siembra. Y que se abra definitivamente una experiencia nueva con control obrero: con represetación de Universidades especializadas, con sindicatos, con organizaciones ecologista, productoras de agricultura orgánica, con cooperativas y organizaciones de pequeños y medianos productores de los cinturones frutícolas, hortícolas, y productores de la pampa húmeda y de todas las regiones nacionales conformando un Consejo Directivos Social y Productivo. Que ponga freno a la destrucción de los sistemas alimentarios de un agro multifacético y de rotación de cultivos, con preservación y protección de cultivos, con actores y consejos regionales con sectores aliados y hermanados al control y gestión obrera de un INTA al servicio de estas nobles causas que nada tienen en común con la estructura de un protectorado proimperialista, extranjerizante y saqueador.
