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En una carta al FIT U, el PTS ha justificado su acto por separado el 1 de Mayo. Dice: "consideramos central desarrollar nuestro planteo por una fuerza política de los trabajadores que supere al peronismo, una perspectiva que, como es sabido, no es compartida por el resto de los partidos del FIT-U". Para apoyar esta denuncia, añade: "el pasado 24 de marzo nos encontró con políticas diferenciadas, incluyendo la firma de un documento por parte de partidos del Frente que, a nuestro entender, diluye la delimitación con el peronismo y la burocracia sindical, abriendo la perspectiva de un ´frente anti-Milei´ sin ningún tipo de delimitación de clase ni con la dirigencia sindical traidora". No solamente esto: "asimismo, persisten diferencias en la orientación para intervenir en conflictos obreros relevantes, como el de FATE". El documento en cuestión ha sido firmado fundamentalmente con el peronismo (y otras expresiones sociales) y no con ignotos autores, ante los cuales se habría diluido una delimitación del peronismo. La vaguedad de los términos también alcanza a FATE, donde la llamada “diferencia de orientación” concierne al abandono de la ocupación de la planta.
La carta, como se puede ver, es muy ilustrativa. Desde adentro de sus filas tenemos una caracterización acerca del estado de este frente de izquierda. En tres palabras, la carta caracteriza al FIT U como un frente oportunista que no tiene el propósito de “superar al peronismo” y que ha seguido una orientación equivocada, que para el caso significa una orientación derrotista, en cuanto a la lucha de los obreros de FATE, en principio en la lucha contra el lock out patronal y, un poco más atrás, con relación a los centenares de despidos que antecedieron a este cierre patronal, o a las modificaciones de los reglamentos de trabajo que impuso Madanes Quintanilla con el acuerdo de la dirección del SUTNA y del aparato del Partido Obrero. El PTS, que reivindica una participación en la disolución del FIT y la creación del FIT U, denuncia que ha militado en un frente sin principios, que es un obstáculo para “desarrollar”, dice, “una fuerza política de los trabajadores”. En resumen, los trabajadores, sostiene el PTS, deberían desechar al FITU. Debemos recordar al lector que Altamira caracterizó al FIT, cuando era una propuesta en desarrollo e incluso lo promovía a él como candidato a presidente, como “un frente oportunista”, en febrero de 2011, pero nadie abrió la boca en la ocasión. Lo defendió, sin embargo, en forma explícita, aunque dentro de ciertos límites muy definidos, su necesidad para superar las PASO y conquistar una tribuna de propaganda y agitación socialista para nuestro Partido Obrero. Lo que fue un recodo frente a un obstáculo, se ha transformado en una rectilínea para el PTS.
Este planteo “ilustrativo” es, en una observación de conjunto, un modelo de liviandad. Según transcribe La Nación (20/4), Christian Castillo sostuvo en radio Milleniun lo siguiente: “A veces los 1º de Mayo hacemos acto común, y a veces separados. No hay una relación entre una cosa y la otra. El FIT U es la coalición política que más ha durado en la política nacional, llevamos 15 años”. Más superficialidad no se consigue. El ‘Chipi’ llama a pasar de página del properonismo y del derrotismo en el Neumático. El reconocimiento, aunque tardío, del carácter visceralmente oportunista, por parte del PTS, es irrevocable, aunque no saque las conclusiones del caso, como ocurre, precisamente, con los oportunistas. El oportunismo, en la clase obrera, significa la ausencia de principios y estrategia y el reacomodamiento permanente a las circunstancias y el terreno. Es decir, la adaptación política a la sociedad capitalista y la política burguesa. Castillo se justifica con otro argumento: “la necesidad imperiosa de fortalecer una gran fuerza militante en el país”, pero no se molesta en aclarar si ese propósito es coherente con encubrir a un conglomerado oportunista (“a veces vamos juntos, a veces no”) o con proceder a una delimitación política muy clara y una ruptura. En el lado opositor le dan escasa importancia (más bien ninguna) a la naturaleza oportunista del FIT U, sólo les interesa saber lo siguiente: uno, si van a ir colgados de Myriam Bregman; dos, en qué lugar en cuanto a la rotación de cargos. Manuela Castiñeira, la más properonista, propone una “participación crítica” en el acto de la CGT, al cual asistirá Kicillof en calidad de precandidato a presidente, como ocurrió el año pasado.
Pero el PTS no comete solamente un acto de omisión cuando denuncia las características oportunistas del FIT U sin caracterizarlo como tal. El PTS mismo cabe en todas sus denuncias, en especial el seguidismo al peronismo y en particular a partir del gobierno de Macri. Myriam Bregman se solidarizó políticamente con Cristina Kirchner, una dirigente política fuertemente hostil contra la izquierda marxista y revolucionaria, cuando su detención arbitraria, es decir que no quiso, no supo o no pudo delimitarse del kircnherismo en una lucha contra un fraude judicial contra la expresidenta, cuyo propósito era quitarle los derechos políticos a ocupar cargos públicos. La delimitación política debe conservar todo su rigor y, más que nunca, en circunstancias como estas, cuando el enemigo ataca a otro enemigo nuestro y amenaza las libertades democráticas en su conjunto. Podríamos y deberíamos hacer un acuerdo militar con los Ayatollas contra Trump y Netanyahu, pero nunca un acuerdo político; el clero puede y quiere llegar, eventualmente, a un acuerdo con criminales de guerra, en el marco del capitalismo, pero nunca rendir sus objetivos de clase frente a una clase obrera independiente y socialista.
El PTS, en su carta, no es solamente omiso sino explícito: califica al FITU como "un valioso instrumento político-electoral de independencia de clase", pero que no expresa "una política común en la lucha de clases, el principal terreno de intervención para lxs revolucionarixs" (sic). El FITU properonista, que además sacrifica una conquista sindical clasista, “es un valioso instrumento electoral”, pero solo para obreros desinformados o para el izquierdismo de salón. Por otro lado, no existe en la lucha de clases terrenos principales y secundarios; esto no es superficial, sino ridículo; hay “terrenos” apropiados o no a las circunstancias del momento. Otra cosa son los “terrenos” históricos; una insurrección obrera armada ilustra un terreno histórico superior de la lucha de clases. El PTS otorga una amnistía anticipada a quienes capitulan en “el terreno fundamental”, con la promesa de una redención en el frente electoral. El marxismo está enterrado más profundamente en el FIT que las reservas de uranio enriquecido iraní en las profundidades de Fodorow.
El PTS propone como alternativa al FITU (instrumento electoral de independencia) la conformación de "una fuerza política de los trabajadores que supere al peronismo". Así planteado, que es como siempre lo ha hecho el PTS, todo lo contrario, por de pronto, a un partido. Un partido es tal cuando, como base, tiene una línea política principista y una estrategia; de lo contrario, es una aglomeración sin rumbo; es, por lo tanto, oportunista por definición. En la presente crisis y guerras mundiales, una aglomeración sería, si algo así pudiera existir, una fuente de confusión extrema. La tarea histórica pendiente en Argentina, luego del fracaso del stalinismo y el reformismo, un partido de trabajadores debe tener un programa y un método que no pueden ser otros que socialistas e internacionalistas. El intento de armar esa aglomeración, en 1945/46, a la sombra de Perón, por lo que se llamó Partido Laborista, así lo demuestra. O la adjudicación al burócrata de la UOM, Augusto Timoteo Vandor, de querer crear ‘un partido obrero de Vandor’, por parte de los antecesores del PTS, que fue otro caso de fraude político. Si el PTS, con estos antecedentes, quiere repetir, es que tiene en cuenta a FreSU, un bloque de burócratas sindicales que busca un lugar propio para las elecciones de 2027. Es lo que ha reflotado recientemente, en este caso, dirigido a supuestos sectores ´combativos´ del sindicalismo, "para que los sindicatos y el conjunto de los explotados puedan hacer valer su peso en la vida política nacional" (LID, 26/7/25). El caso del PT de Brasil, que gobierna para la Bolsa de Sao Paulo, es terminante. En definitiva, el planteo del partido de trabajadores sin diferenciación política nacional e internacional conforma un intento de ahogar la posibilidad de una acción histórica independiente de la clase obrera internacional en su conjunto.
El seguidismo al peronismo no es privativo del MST e IS, como parece sugerir el PTS al reprocharles su participación en el ´acto unitario´ del 24 de Marzo con el kirchnerismo. Está en los programas ‘electorales’ del FITU en todas las últimas elecciones: nacionalizaciones y estatismo burgués. El FITU hace seguidismo explícito a la CGT colaboracionista para que se ponga a la cabeza, o sea, tome la dirección política de ´un plan de lucha hasta derrotar a Milei´.
En segundo término, el PTS se refiere ´persistentes diferencias´ respecto de la intervención en el conflicto de FATE sin especificarlas. El PTS no ha sostenido una orientación alternativa a la política del aparato del PO, en el sentido de que no ha llamado ni actuado para masificar la ocupación de la planta, sino que ha hecho compañía, sin resultados, a las giras de los dirigentes del SUTNA por las legislaturas. En cuanto a la guerra imperialista, plantea, junto al MST e IS, que Ucrania libra una guerra de emancipación con las armas de la OTAN, y no una guerra de la OTAN con el pueblo de Ucrania como carne de cañón.
La carta del PTS al FITU es entonces ilustrativa, diríamos muy ilustrativa, en cuanto al oportunismo del FITU y del PTS, según el mismo PTS. El diario La Nación, ya citado, ofrece su propia caracterización. “(En el) contexto de buenos niveles de imagen positiva y tercera en intención de votos (para Myriam Bregman), su partido, el PTS, se desmarca del FITU y montará su acto propio para el 1 de Mayo, sin sus aliados”. El acto ‘militante’ tiene entonces su “contexto”. El terreno ‘secundario’ de la lucha de clases se ha convertido en el fundamental y en una guía para la acción... electoral. Lo que el PTS no se ha ocupado de clarificar es si será una campaña electoral oportunista, o sea, más de lo mismo, y si su acto ‘militante’ del 1º de Mayo será lo contrario de eso, o sea, una autoproclamación electoral.
