Escribe Iara Bogado
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El reciente raid "furtivo" de Dante Gebel por Buenos Aires deja al desnudo una operación política fríamente calculada para 2027. Lejos de la imagen espiritual que intenta proyectar, Gebel se define a sí mismo como un “empresario del entretenimiento” que factura millones de dólares en California (La Nación, 22/04/2026). Su desembarco en Puerto Madero para reunirse con la cúpula de la CGT y el gobernador Martín Llaryora marca el inicio de un plan para instalar un "repuesto" ante el desgaste del gobierno de Milei, utilizando un entramado opaco de empresas en Estados Unidos para financiar su "operativo clamor".
Pero esta "paz social" que Gebel fue a prometerle a los burócratas sindicales tiene un objetivo de fondo: el remate de los recursos estratégicos en medio de una guerra imperialista mundial. Como bien señaló la jefa del Comando Sur de EE. UU., Laura Richardson, nuestros glaciares y tierras son vistos como un "botín de guerra". Para asegurar los suministros que demanda la industria militar y la transición energética, el imperialismo necesita eliminar todo obstáculo legal. Por eso, la reforma de la Ley de Glaciares es el corazón de este pacto.
En este ajedrez, el gobernador Llaryora actúa como el gestor local del saqueo. Con sus diputados garantizó la destrucción de la protección de los hielos a cambio de una "coima minera": el gobierno nacional le prometió giros de ATN como premio por entregar las reservas de agua dulce a las multinacionales (La Voz, 23/04/2026). Mientras Llaryora cena con Gebel en Puerto Madero para planear cómo "heredar" el país, en Córdoba la policía reprime con gas pimienta a la docencia de la UEPC para imponerles salarios de miseria. El dinero que el gobierno obtiene entregando el agua de las cuencas de montaña no va a las escuelas, sino a financiar la represión y la estructura electoral de estos nuevos "salvadores" de la fe. Además, para la industria militar y la transición energética, el cobre es indispensable. No se puede fabricar un tanque, un misil o un sistema de comunicaciones sin el cobre que está debajo de los glaciares. El aumento del precio de dicho metal por los conflictos bélicos internacionales hizo que las empresas presionaran a fondo. Necesitan ese cobre "ya", y la única forma de sacarlo es pasando por encima de las reservas de agua dulce que alimentan a los pueblos de la cordillera.
Gebel acompaña a fondo la represión. Aunque hoy ensaya críticas ligeras al desempleo, sus antecedentes lo muestran como un aliado del pensamiento reaccionario: es un admirador confeso y amigo personal de Nayib Bukele, a quien acompañó en sus asunciones en El Salvador. Su relación con La Libertad Avanza es estructural, Eugenio Casielles -armador de Gebels- fue cofundador del partido de Milei y legislador porteño del oficialismo hasta que rompió con Karina Milei por disputas de caja (La Nación, 19/03/2026). Gebel busca cooptar al "votante desencantado" del libertarismo con el mismo discurso mesiánico, pero sumando la contención de la burocracia sindical de Juan Pablo Brey (Secretario General de la Asociación Argentina de Aeronavegantes), cuyo padrino, Daniel Darling, es el socio comercial de Gebel en sus empresas de California (La Nación, 21/04/2026).
Buscan presentar al pastor como un “outsider”, una alternativa “a la grieta”, pero en sus raíces se evidencia que es más de lo mismo, otro candidato de la burguesía que busca ser un “pacificador social” por medio de discursos motivacionales y “espirituales”, o si llegara a ser necesario implementar la represión, mientras siguen explotando a la clase obrera. Este es un fraude internacional para seguir saqueándonos. Los recursos de Latinoamérica deben ser para su población, no un suministro para la maquinaria de guerra imperialista. Ni los pastores, ni los gobernadores, ni la burocracia sindical son la salida, porque se están aliando entre ellos a las multinacionales que dinamitan las nacientes de los ríos y buscan convertir la cordillera en un pozo minero al servicio de la industria militar extranjera. Es la transformación de nuestros recursos naturales en munición de guerra. La verdadera alternativa se construye en asambleas de base como las que hoy desafían a la policía en Córdoba y a las mineras en los Andes. Hay que derrotar el plan de remate del país. Por el derrocamiento de los gobiernos de la guerra. Socialismo o barbarie.
Fuentes:
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