San Isidro: la 707, el vaciamiento patronal y la entrega de la UTA

Escriben Ceferino Cruz y Walter Sánchez

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El conflicto de la línea 707 —y del conjunto de las líneas de la empresa Micro Ómnibus General San Martín (333, 437, 407 y 700)— ha ingresado en una fase terminal. El día miércoles 22 giró por las redes un supuesto comunicado de la empresa donde anunciaba su quiebra y el cese inmediato de sus actividades. Ese mismo día la empresa desmintió el comunicado. En la madrugada del viernes, cerca de las dos de la mañana, en el marco de una demanda judicial por falta de pago, la Justicia incauta más del 40 % de las unidades.

Por su parte, los trabajadores sostenían un paro por tiempo indeterminado que duró hasta el lunes 13 de este mes. De acuerdo a testimonios directos de trabajadores de la empresa, la situación es crítica: una parte significativa de la flota fue embargada por deudas, otra parte no puede salir por falta de combustible y el resto se encuentra fuera de servicio por desperfectos. En estas condiciones, la empresa está en quiebra de hecho. Aparece como hipótesis la posibilidad de liquidar parte de las líneas y conservar sólo la 707, lo que implicaría una reducción drástica de la operatoria y una descarga directa de la crisis sobre los trabajadores.

La patronal: del vaciamiento a la victimización

En la asamblea realizada en la terminal de la 707, la patronal ensayó un discurso conocido: negó el quiebre, se presentó como víctima de la situación y responsabilizó al Estado provincial por la deuda en subsidios —que estimó en torno a los 1.400 millones de pesos-.

El argumento recorre todo el sistema: “si el Estado no paga, no se pueden pagar salarios ni mover los colectivos”.

Por su parte el sindicato llamó a los trabajadores a “que se arreglen con Uber y otras tareas hasta que se logre solucionar el conflicto”. Por otro lado, se llegó a plantear la posibilidad de que los trabajadores acompañen a la empresa a reclamar a organismos estatales, en un intento de alinear a los choferes detrás de su propia política. La propuesta de movilizar con los colectivos hacia La Plata —que podría haber implicado una acción de mayor alcance— fue rápidamente desactivada por el sindicato. Más grave aún, el sindicato desalentó la participación de choferes en una autoconvocatoria de vecinos y familiares que se concentraron el viernes 24 en el municipio exigiendo una solución.

El resultado es un cuadro de parálisis inducida de parte de una empresa que se descompone.

Una conclusión

El fin del servicio de las líneas 707, 333. 407 y 437 pondrá a San Isidro ante una crisis sin precedente en su historia porque dejará barrios enteros aislados, sin conexión, servicios educativos y de salud, sin posibilidad de llegar o tomarse dos colectivos (en un contexto de alta de la inflación). Solo la unidad de los trabajadores junto a los vecinos, que empezaron esta semana a autoconvocarse, obligará a los Estados provinciales, nacionales y municipales a dar una solución que contemple el mantenimiento íntegro del servicio y la totalidad de los puestos de trabajo.

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