CABA: desalojo de los vecinos de la casa “La Chavi”

Escriben Diego Santillán y Maxi S. Cortés

Tiempo de lectura: 3 minutos

Después del cierre de la Escuela 16, avanza la reconfiguración capitalista del barrio de La Paternal y la zona noroeste de la ciudad.

En el marco de su campaña de desalojos exprés en toda la ciudad el Gobierno de la Ciudad ha desalojado a las y los vecinos que conforman la comunidad de la casa “La Chavi”, que ocupa toda la esquina de San Blas y Andrés Lamas. Con un operativo relámpago de la policía y funcionarios, a altas horas de la noche del pasado jueves y viernes, han dejado a 40 familias obreras a la deriva.

La complicidad de La Cámpora

Sin ninguna orden de allanamiento, la policía logró ingresar a la vivienda mediante distintas artimañas, aduciendo supuestos riesgos de seguridad y un posible derrumbe del edificio. Esto, según denuncia la Coordinadora contra los Desalojos y por la Vivienda, constituye el modus operandi del Gobierno en los últimos tiempos. En un primer momento, la policía montó un cerco con cordones y escudos, blindando la casa con los vecinos dentro, mientras la noticia convocaba a una red de vecinos y asambleas barriales en las inmediaciones.

La comunidad de estas 40 familias incluye adultos mayores, personas con movilidad reducida y decenas de niños, muchos de ellos exalumnos de la Escuela N.º 16 Fray Justo, cerrada en el mismo barrio a fines del año pasado. Un grupo de docentes se acercó en solidaridad e instaló, junto a la asamblea del barrio y vecinos, un merendero. Otra organización montó una olla popular, fortaleciendo de conjunto la resistencia de la comunidad de La Chavi. Se opusieron los referentes de La Cámpora. La camporista Julieta Grassi, asesora de los comuneros, “recomendó” no hacerla y derivar todo lo recolectado por la red solidaria al puntero suyo. Esta gente entraba y salía de “La Chavi” negociando, junto a los funcionarios del Gobierno los términos del desalojo. Al anochecer, la olla popular congregó a decenas de personas en solidaridad, así como a algunos medios de comunicación. La policía negoció el levantamiento de la olla a cambio de permitir el ingreso de alimentos; sin embargo, esa misma noche se concretó el desalojo total de las familias.

Las familias fueron alojadas por 48 horas en habitaciones de hoteles familiares del centro de la ciudad, lejos de La Paternal. La casa, por su parte, permanece hoy custodiada por un operativo de decenas de unidades móviles con personal policial mientras de forma “exprés” es intervenida por un equipo de mantenimiento edilicio.

Durante estos días, el puntero que responde a La Cámpora presionó a los habitantes de La Chavi y a referentes de la red para que no se organicen ni reciban apoyo barrial, bajo el argumento de no afectar “las negociaciones” y así extender la estadía en los hoteles por algunos días más. De este modo, se utiliza la desesperación de las familias para ganar tiempo y descomprimir la situación, con el objetivo de consumar el desalojo sin ofrecer una solución habitacional de fondo como ocurre en todos los desalojos del gobierno de la ciudad.

Desalojos exprés al servicio del monopolio

La respuesta solidaria del barrio durante estos días se explica, por un lado, por el arraigo de una comunidad que lleva más de 35 años en la zona y, por otro, como reflejo de una población obrera que con enormes dificultades afronta alquileres, impuestos y expensas para sostener una vivienda en la ciudad frente a una política de expulsión de la Ciudad.

Esta política que también se expresa en el cierre de escuelas y centros de salud, mediante el desfinanciamiento de servicios en hospitales públicos, la clausura de espacios culturales, el cierre de ferias populares y el ataque a los puestos de trabajo y salarios públicos empuja al alza los precios del metro cuadrado y de los alquileres de inmuebles y habitaciones en hoteles.

La campaña del gobierno de Jorge Macri de los desalojos exprés está inspirada en la nueva ley de alquiler que promueve la posibilidad de desalojar a los inquilinos con solo cinco días de mora en el pago del mes. El desalojo exprés busca mostrar y garantizar respaldo jurídico al propietario, para garantizar la inversión inmobiliaria. En un cuadro de desempleo y derrumbe histórico del salario, no sólo crecerá la ola de morosidad en los inquilinos, sino también en los pequeños propietarios con los impuestos y expensas.

Lejos de proteger a los pequeños propietarios como pretende mostrar el gobierno fascistoide de Jorge Macri, el desalojo y la expulsión de la clase obrera de la ciudad sienta las bases para la reconfiguración de las zonas y la posterior puesta en marcha de grandes negociados inmobiliarios como es en la zona “el circuito del vino”, mediante la entrega de tierras fiscales como una gran cantidad de casas y terrenos ocupados a grandes monopolios de la construcción como IRSA o Corporación del Sur. Mientras se escribe este texto, avanza otro desalojo en Parque Chas.

Una política obrera y socialista

Para frenar los desalojos y por soluciones habitacionales basadas en un salario que iguale el costo de la canasta familiar; en defensa de las instituciones públicas y gratuitas de educación y salud, así como el fomento de espacios culturales en los barrios. Para que la reconfiguración de los barrios esté al servicio de las necesidades de la clase obrera que los habita, necesitamos la organización y movilización colectiva de vecinas, vecinos y organizaciones obreras independientes de la burocracia sindical y de los partidos pro-patronales y capitalistas.

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