Escribe Lucas Giannetti
Sobre la llegada a la Argentina del jefe del Comando de Operaciones Especiales Sur de los Estados Unidos.
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En el marco de los ejercicios militares conjuntos Daga Atlántica y Passex, que se realizaron en aguas de la zona Económica Exclusiva Argentina en el Atlántico Sur, Milei recibió al jefe del Comando de Operaciones Especiales Sur de los Estados Unidos, contraalmirante Mark A. Schafer. Schaferse encuentra al frente de dos buques militares y de los movimientos de adiestramiento, que son parte de una campaña más grande denominada Southern Seas 2026, la cual comenzó en el hemisferio Norte y ya tuvo paradas en México, Ecuador, Chile y la Argentina; posteriormente lo harán con Brasil.
El Daga Atlántica y Passex son ejercicios conjuntos intensivos, en los que participan unidades navales y aeronavales que realizan operaciones de comunicación, evoluciones tácticas, instrucciones en navegación y defensa aérea, que tienen como objetivo últim aceitar la operatividad conjunta para posibles escenarios de conflicto. Esto último se ve amplificado en el escenario de guerra imperialista, en la que Argentina se encuentra como país beligerante por el alineamiento de Milei con Trump y Netanyahu en la conflagración que se desarrolla en Medio Oriente.
En ese intercambio, las unidades navales y aeronavales desarrollaron un programa intensivo conjunto. En los ejercicios recientemente realizados se incorporaron por parte de Argentina los 24 aviones F-16 comprados a Dinamarca a través de la intermediación de los Estados Unidos.
El gobierno liberticida, por medio del DNU 264/26, autorizó la entrada de tropas estadounidenses. En el DNU en cuestión se puede leer que estos ejercicios servirán para “mejorar la interoperabilidad y la integración doctrinal, fortaleciendo nuestra capacidad de operar en escenarios combinados, defendiendo espacios de jurisdicción nacional y áreas de interés estratégico, y además ayuda a estandarizar los procedimientos operativos, facilitando la participación de las Fuerzas Armadas argentinas en futuras operaciones multinacionales” y a su vez “fortalecen la imagen internacional de la Argentina como un socio confiable en materia de estabilidad regional y seguridad global”.
Si bien el proyecto de ley fue enviado al Congreso para su tratamiento, la cámara baja no le dió tratamiento, convirtiendo a la oposición parlamentaria en cómplice necesaria de la entrada de tropas estadounidenses, lo que fue utilizado por el gobierno para recurrir al mecanismo excepcional del decreto de necesidad y urgencia.
En la mañana del jueves 30, Milei partió desde Aeroparque para luego arribar al portaaviones nuclear USS Nimitz, que se encontraba navegando en las proximidades de Mar del Plata, a fin de participar de una actividad conjunta organizada por el Comando de Operaciones Especiales Sur, como parte de los ejercicios navales de la operación conjunta Passex. Milei estuvo flanqueado por Karina Milei y el ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, y el canciller Pablo Quirno. También fueron parte de la comitiva el jefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA, almirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare, y el jefe de la Armada, almirante Juan Carlos Romay.
Al frente del Comando de Operaciones Especiales del Sur se encuentra el contraalmirante Schafer, una extensión del Comando Sur de los Estados Unidos, que tiene bajo su égida la planificación y ejecución de los despliegues militares en la región, con operatividad en 31 países.
En el buque de guerra, Milei se encontró con Schafer, el capitán Joseph J. Furco y el embajador estadounidense en la Argentina, Peter Lamelas. El liberticida recorrió la cubierta del portaaviones y participó de una operación aérea de aeronaves F-18 y helicópteros MH-60 Seahawk, que son parte del ejercicio Passex. Carlos Presti señaló en sus redes sociales que los ejercicios conjuntos "fortalecen la cooperación, la interoperabilidad y el trabajo conjunto entre la Argentina y Estados Unidos”. La “visita” de la delegación argentina funcionó como una ratificación del rabioso alineamiento de los liberticidas con los Estados Unidos y, en consecuencia, con Israel.
Los ejercicios se desarrollaron aprovechando “el tránsito de los buques de guerra por aguas jurisdiccionales” (La Nación, 30/4) y se extendieron desde el lunes hasta el jueves 30. El ejercicio Passex, del que participaron marines miembros de “grupos de batalla”, posibilitó que el portaaviones USS Nimitz y el destructor Gridley, ingresaran a aguas argentinas el lunes desde el Océano Pacífico y navegaran a través del Estrecho de Magallanes.
Desde el Ministerio de Defensa señalaron que “a medida que el grupo de combate aeronaval estadounidense avanzó hacia el Atlántico Sur y se aproximó al litoral marítimo argentino, comenzó el trabajo conjunto en aguas jurisdiccionales nacionales, mediante la ejecución del ejercicio Passex 2026”.
Al entrar en aguas argentinas se incorporaron al ejercicio dos helicópteros Sea Kimg, de la II Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros y luego zarparon de Puerto Belgrano el destructor ARA La Argentina y la corbeta ARA Rosales, que a la altura de Trelew participaron de ejercicios con mayor grado de dificultad. Por su parte el avión P3Orion hizo un vuelo de exploración y se montó un escenario de defensa antiaérea. Luego, las unidades se acercaron a Necochea, donde los esperaban el destructor ARA Sarandí, la corbeta ARA Robinson y los patrulleros oceánicos ARA Cordero y ARA Storni, que se desplazaron a las cercanías de Mar del Plata (Ídem).
En paralelo se realizó la operación Daga Atlántica, que contó con la presencia de Fuerzas Especiales de EE. UU. y se llevaron a cabo en la Base Naval Puerto Belgrano, la Guarnición Militar Córdoba y la VII Brigada de la Fuerza Aérea, en la localidad bonaerense de Moreno, donde se hizo presente el contraalmirante Schafer, en una clara señal de la subordinación en la que el gobierno liberticida ha sumido a las FF.AA.. Reafirmando esta condición Peter Lamelas expresó en sus redes sociales que “Nuestros países son más fuertes cuando trabajamos juntos. La visita del contraalmirante Shafer reafirma el valor de la relación entre nuestras fuerzas de operaciones especiales y continúa fortaleciendo la cooperación en defensa entre Estados Unidos y la Argentina. Una Argentina más fuerte hace a toda la región más segura”.
Los movimientos militares de EEUU en el país y en la región tienen como estación final el control en regla del Atlántico Sur, que ha tenido como iniciativa la puesta en pie de una Base Naval Integrada en Ushuaia, fundamental para tender un puente a la Antártida y presentarse como el gendarme del Estrecho de Magallanes, en medio de la guerra comercial con China, para asegurar la vigilancia del corredor bioceánico. Pero en el corto plazo, los movimientos militares en toda América Latina apuntan a reforzar el asedio sobre Cuba y sumir a la isla en una crisis terminal, con el propósito de instaurar un protectorado de facto. Como alternativa a esta imposición, Trump ha amenazado con convertir el bloqueo en una invasión militar. Milei y todo el régimen político, que no ha denunciado los ejercicios militares ni lo harán, son responsables de asfaltar la política trumpista sobre Cuba, Venezuela y América Latina en su conjunto.
