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La medida fue anunciada por la Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones (FOECYT) tras denunciar despidos masivos y sueldos de indigencia.
Los trabajadores del correo llevan adelante un plan de lucha contra las cesantías y exigen la inmediata reinstalación de los afectados en todo el país. Denuncian que esta decisión patronal atenta contra el desarrollo de la actividad, ya que ha dejado sucursales prácticamente sin personal.
Por otra parte, reclaman la reapertura de paritarias y exigen un bono de 840 000 pesos, en un contexto en el que la situación salarial es crítica, con ingresos que orillan la línea de indigencia. En ese sentido, un empleado del correo percibe salarios que rondan los 700 000 pesos, mientras que una familia, para no ser pobre hoy, necesita ingresos superiores a 1.434.000 pesos.
En el último congreso gremial realizado en Santa Fe se resolvió avanzar con un plan de lucha que comenzó esta semana, en primer lugar, con el estado de alerta permanente y trabajo a reglamento. Según señalan, esta medida pone en evidencia que la actividad no puede sostenerse sin la sobrecarga laboral cotidiana. Además, resolvieron movilizarse el 30 de abril junto a la CGT y, posteriormente, realizar una huelga general los días 4 y 5 de mayo, sin asistencia a los lugares de trabajo. Las acciones continuarán del 6 al 8 de mayo con trabajo a reglamento.
El año pasado, el Correo Argentino se ubicó entre las empresas estatales que no registraron pérdidas, incluso considerando las indemnizaciones por los miles de retiros voluntarios realizados. Esto resulta significativo si se tiene en cuenta que la actividad postal fue una de las que más creció en los últimos años, impulsada por el desarrollo de las compras digitales. Sin embargo, en la empresa estatal esa parte de la actividad se encuentra completamente tercerizada en la firma Flecha Log, perteneciente al mismo holding empresarial que el correo privado OCA. En este marco, ya sea por volumen de trabajo o por ingresos, la patronal estatal no tendría argumentos que justifiquen los despidos ni los salarios actuales.
Lo que ocurre en el Correo Argentino también se replica en otros correos privados, a pesar de regirse por distintos convenios, en esos casos, el de camioneros. En todos existe una política patronal orientada a pauperizar al colectivo de trabajadores para luego impulsar retiros voluntarios y, en los casos en que estos no son aceptados, avanzar directamente con despidos.
Ahora bien, si el nivel de actividad se mantiene, ¿por qué avanzar en ese sentido? La explicación que se desprende es que se busca precarizar la actividad postal, ya sea mediante la tercerización parcial o a través del reemplazo del personal bajo convenio por nuevos trabajadores en el marco de la actual reforma laboral.
La lucha que comenzó en el Correo Argentino debe llamar la atención al conjunto de los trabajadores de la actividad, tanto en el ámbito público como privado. En este contexto de crisis y guerras internacionales, que impactan de forma directa sobre las condiciones de vida de la clase trabajadora, la defensa del empleo y del salario se vuelve una reivindicación urgente.
