Presti no logra cerrar la crisis financiera de la obra social de los uniformados

Escribe Lucas Giannetti

Aumenta el malestar de las Fuerzas Armadas.

Tiempo de lectura: 3 minutos

A solo tres meses de haber sido designado al frente de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), creada luego de la disolución de la quebrada IOSFA, el general de brigada (R) Sergio Maldonado renunció a su cargo. Si bien esta renuncia estuvo oficializada “por motivos personales”, su salida estuvo precedida por tensiones internas y decisiones financieras controvertidas. Si bien Presti “detenta mayor poder político, dentro del mundo castrense, su trayectoria más breve como militar introducía un componente simbólico que complejizaba la relación con el extitular de la obra social” (Clarín, 6/5). Maldonado había sido puesto en funciones con el objetivo de revertir el ahogo financiero de la obra social, pero rápidamente chocó con los límites impuestos por el gobierno para resolver el problema de fondo. Maldonado propuso que la deuda fuera absorbida en su totalidad por el Estado, lo que fue descartado de plano.

Fuentes cercanas a las FFAA aseguran que la renuncia de Maldonado se debió a fuertes discrepancias con el ministro de Defensa, Carlos Presti, en un cuadro de situación signado por la crisis hacia dentro de la “familia militar”, por la falta de cobertura médica, que no se ha saldado con la creación de OSFA. Por el contrario, la nueva obra social enfrenta un déficit operativo mensual cercano a los $18.000 millones. A esta situación, el primero de mayo se ha sumado un nuevo suicidio, el del suboficial retirado Carlos Velázquez, en San Juan, que se había quedado sin cobertura médica, influyendo directamente en la decisión tomada por Maldonado. Velázquez dejó una carta manuscrita en la que denunció que “la obra social le había cortado la cobertura en medio de un cuadro grave que derivó en cáncer, luego de agotar todas las vías de reclamo” (ídem).

La creación de OSFA no ha dado respuesta de cómo el Ministerio de Defensa afrontará la deuda que ronda entre los $ 250 mil millones y $ 300 mil millones que ha dejado la gestión de Petri, generando un endeudamiento creciente con prestadores médicos, farmacias y proveedores. Esto se tradujo en la interrupción de servicios esenciales, la provisión de medicamentos críticos, el corte de tratamientos oncológicos, obligando a los beneficiarios a costear tratamientos de su bolsillo o directamente suspenderlos. El desglose presentado por el Ministerio de Defensa ante el Congreso del pasivo que ha dejado IOSFA incluye $16.290 millones en reintegros, $161 millones en servicios básicos, $178.961 millones en gasto prestacional y funcionamiento, y $ 53.187 millones en préstamos del IAF (LPO, 5/5). El actual diputado libertario por Mendoza recibió una obra social que contaba con superávit financiero de $ 25.000 millones.

En los planes de Presti se encuentra la venta de activos de las FFAA para hacer frente al agujero financiero de la obra social. Según un documento oficial fechado el 19 de marzo, el gobierno puso bajo revisión 44 inmuebles que al día de hoy se encuentran bajo la égida de la ex IOSFA, entre ellos hoteles, delegaciones, farmacias, centros recreativos y sedes administrativas, utilizados por los asociados. A su vez, para “sanear” el balance de la obra social propone retirar las propiedades de los asientos contables.

Para tratar de salir rápidamente del atolladero financiero, el gobierno libertario dispuso para OSFA un mecanismo de emergencia: habilitó utilizar “partidas originalmente destinadas al pago de sueldos del personal militar, con la promesa de que el Tesoro las reintegraría. La elección no fue casual: esos fondos tienen una disponibilidad más rápida que los destinados a infraestructura o equipamiento” (Clarín, 6/5). El gobierno hizo la de la manta corta: por un lado, cubrió emergencias inmediatas, con desembolsos del Tesoro, pero profundizó los problemas de fondo. Una fuente castrense señaló que “están tapando agujeros, pero generan otros”.

Mientras Milei lanza un plan de rearme de las FFAA, el descontento dentro de la “familia militar” para con Presti crece, poniendo en cuestión el rol que los liberticidas le quieren asignar a las fuerzas: la de servir como activo político ante la crisis terminal por la que transita el gobierno.

LEER MÁS:

IOSFA se ha transformado en un agujero negro Por Lucas Giannetti, 29/03/2026.

Suscribite al canal de WhatsApp de Política Obrera