Escribe Joaquín Antúnez
Espert queda en el centro de la escena
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Federico “Fred” Machado, exfinancista de José Luis Espert durante su campaña presidencial en el año 2019, ha decidido declararse culpable de los delitos de fraude y lavado de dinero tras llegar a un acuerdo en Estados Unidos con el fiscal federal de Texas, Jay Combs. El acuerdo tiene como intención evitar el juicio oral, que podía resultar en varias décadas de condena, así como el retiro de la acusación de narcotráfico, que había sido central en 2020 cuando surgió la denuncia contra Machado. El acuerdo debe ser aceptado por el juez para que sea oficial. Machado se encuentra hace 6 meses arrestado en un penal de Oklahoma y su proceso puso en el centro de la escena, el año pasado, sus aceitados vínculos con el entonces diputado de La Libertad Avanza, José Luis Espert, un fascista que se caracterizaba por reclamar “bala para los delincuentes” en las redes sociales, y quien tuvo que bajar su candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires por el escándalo.
El acuerdo firmado por Machado no estipula una condena concreta, que será definida por el propio juez, aunque descarta la acusación más importante contra Machado. Su exsocia, Debra Lynn Mercer-Erwin, fue sentenciada a 16 años tras admitir el delito de narcotráfico internacional en 2023. Ahora, Machado espera obtener diversos beneficios como que sean tenidos en cuenta como cumplimiento de sentencia sus 4 años de prisión domiciliaria en Río Negro desde 2021 hasta su extradición a los Estados Unidos. La extradición fue acelerada por el alcance público que obtuvo la revelación de una conexión oscura entre Machado y el entonces candidato a diputado nacional, José Luis Espert.
El dueño de la empresa de aviación South Aviation espera concretar una pronta recuperación de su libertad y obtener el beneficio de culminar su sentencia en libertad en la Argentina. Los medios aseguran que su entorno asegura que al retornar al país volverá a ejercer sus negocios. Machado fue un habitué de las altas esferas de la política local durante al menos dos décadas; también se conocen conexiones de importancia en el ámbito del espectáculo y el deporte. Dedicado a los vuelos privados, supo construir una sólida red de contactos. Machado es solo un alfil de la lumpenburguesía que vive del robo y la estafa.
La actividad por la que es acusado Machado incluye la creación de un fideicomiso para inscribir aviones con licencia estadounidense, logrando circular millones de dólares mediante este mecanismo. Durante años, Machado y sus socios recurrieron a la estafa lisa y llana en la venta de supuestos aviones que resultaban “invendibles”, puesto que pertenecían a terceras empresas. Entre los casos reconocidos por Machado en el expediente se cuenta: “en septiembre de 2019, lo hicieron con una aeronave radicada en China; en febrero de 2019, con un avión que pertenecía a All Nippon Airways desde 2010 y estaba registrado en Japón; y en noviembre de 2020, con un avión de Air India, sobre el que se firmó un contrato por un depósito reembolsable de US$ 5 millones.” (La Nación, 15/05)
El proceso de lavado de dinero ha puesto en el centro de la escena la transferencia por 200 mil dólares realizada a Espert, que figura entre las pruebas del fiscal Combs para justificar la acusación. Machado se vió obligado a alcanzar un acuerdo, tras negar en repetidas instancias cualquier delito, debido a la acumulación de pruebas en su contra, 20 terabytes de información, y la sentencia de su principal socia, Mercer-Erwin.
Se especula que Machado haya otorgado información, no publicada, a las autoridades puesto que los acuerdos siempre incluyen el arrepentimiento y la cooperación con las autoridades. Se espera que haya sido el otorgamiento de otros implicados o de la ingeniería utilizada para lograr un circuito confiable (Diario Ar, 12/05).
La resolución de la causa contra Machado puede traer consecuencias contra el exdiputado Espert, que se encuentra acusado por lavado de dinero para la compra de propiedades e ingresos de dinero inexplicables en un juzgado federal de San Isidro, a cargo de Lino Mirabelli. La investigación es conducida por el fiscal Fernando Domínguez, que ha encontrado diversos indicios que corroboran las acusaciones contra Espert. En primer lugar, el fiscal ha demostrado que existió una relación comercial entre Espert y Machado. En segundo lugar, demostró que la justificación presentada por Espert: auditar las finanzas de Minas del Pueblo, en Guatemala, a pesar de no tener experiencia previa comprobable, alcanzaba en realidad un monto por 1 millón de dólares y nunca fue llevada a cabo. Con el reconocimiento de Machado sobre sus delitos, Espert se transforma en un eslabón de la red de lavado de dinero.
Atento al desenlace judicial de su exfinancista, Espert intentó trasladar sus causas a Comodoro Py, algo que fue rechazado por el juez Marcelo Martínez de Giorgi, que lleva adelante la causa abierta en 2021 tras el pedido de detención de Machado por parte del tribunal de Texas.
La trama delictiva de Machado-Espert se ha extendido como una mancha de aceite sobre la primera línea del gobierno liberticida. La estafa y el robo son el método de gobierno que ha encarado “La Libertad Avanza”; para este fin ha moldeado un régimen político a su medida. Es lo que sucede, a su propio nivel, con Donald Trump y su gabinete. La red internacional de la guerra y el fascismo es, a su vez, la del pillaje y el robo. Toda una clarificación del estadio que ha alcanzado el parasitismo del capital en su decadencia histórica.
