Enfrentemos al BA Aprende con la organización de docentes y estudiantes y un programa de los trabajadores de la educación

Escribe Tendencia Clasista Docente (CABA)

Tiempo de lectura: 5 minutos

Con la última nómina de establecimientos educativos propuestos para el ingreso al proyecto BA Aprende en 2027, ha reflotado en las escuelas porteñas la inquietud sobre cómo enfrentar esta reforma antieducativa.

Las reformas

Con particularidades propias, el programa BA Aprende comparte con las reformas educativas de otros distritos sus “nuevas formas empleo”, caracterizadas por la precariedad laboral.

Estos lineamientos ya están presentes en la Ley de Educación Nacional (2006), aprobada durante el gobierno de Kirchner.

La misma orientación general la observamos en la provincia de Buenos Aires, con la distinción entre “trayectorias escolares” y “trayectorias educativas” que habilitan actividades fuera del sistema educativo formal (por ejemplo. empresas).

Lejos de propiciar el “acceso al mundo del trabajo”, las reformas educativas en boga son la adaptación del proceso educativo a las demandas de simplificación de tareas que para una fuerza de trabajo de menor calificación; la formación cultural es sustituida por “habilidades blandas” (aptitudes personales para desarrollar tareas diversas sin requerir conocimientos disciplinares); la tarea docente es reemplazada por la supervisión en el desempeño en el uso de plataformas con la que los alumnos despliegan su supuesta “autonomía”.

En el proyecto de “Ley de libertad educativa” del gobierno nacional, esta educación orientada al “mundo del trabajo” es vehiculizada mediante la asignación de un 40% de su currícula a “planes de estudio institucionales” (fuera de la educación común obligatoria), lo que habilitaría a que se destinen horas de currícula a “capacitación laboral” fuera de la escuela como lo contempla la actual LEN y es implementado en CABA con los ACAP (Aprendizaje Basado en Competencias Académicas y Profesionales).

La estrategia de subsunción de la educación es expresada en los documentos del gobierno de CABA del siguiente modo: “Capital humano: Desarrollar en las personas las capacidades necesarias [que permitan] insertarse en los escenarios laborales cambiantes. Desarrollo productivo: Propiciar una ciudad generadora de productos y servicios en las industrias más dinámicas y pujantes de la economía (...). Ciudad del futuro y global: Consolidar el aporte de la Ciudad de Buenos Aires en la economía global (…).”

BA Aprende

Las plantas docentes quedan a merced de directivos y supervisiones, quienes deciden la conformación de los cargos (que ahora pasan a ser de la escuela). La conformación de cargos de mayor carga horaria implica la absorción de los mismos en menor número, el despido de interinos, el pase a disponibilidad de titulares (un despido a término) y la sobrecarga de tareas de quienes permanezcan en planta.

La absorción de materias “no troncales”, como las de Ciencias Naturales y Ciencias Sociales (formalmente autónomas) en talleres y laboratorios por área degrada sus contenidos disciplinares, sustituidos por un “aprendizaje por proyectos” donde los alumnos desarrollan sus “habilidades blandas” con el uso de plataformas. A esta descalificación educativa le corresponde una descalificación de la tarea docente, cuya labor se reduce progresivamente a una supervisión en el uso de plataformas.

Las trayectorias escolares individualizadas (con sus talleres y laboratorios a elección) colocan la responsabilidad sobre el diseño curricular y sus consecuencias en los estudiantes. Muy en línea con el proyecto nacional de “Libertad educativa”, la “acreditación de saberes” por fuera de la escuela desarticula el sistema educativo, impulsa su privatización y destruye la construcción colectiva del conocimiento.

La introducción de la “educación socioemocional” como instrumento de “gestión de las emociones” aliena el malestar de los jóvenes de su vida social y desliga al Estado de su responsabilidad. Además, sus principios sustituyen a los de la Ley de Educación Sexual e Integral.

La sobrecarga laboral adopta un carácter tanto intensivo, absorción de diversas tareas (tutorías, elaboración de trayectorias que se pretenden “personalizadas” a grupos de alumnos diversos, etc.), como extensivo: el “ofrecimiento” de cargos de 30 o 36 horas obliga a muchos docentes a tomar muchas veces dos cargos en una jornada extenuante de 60 o 72 horas semanales para conformar un “salario razonable” que, además, implica una brusca reducción salarial a partir de la hora 38.

Organicemos coordinadoras

Desde que el gobierno porteño intenta implementar su reforma educativa, no dejan de sucederse rechazos colectivos de la docencia, documentos que denuncian punto por punto su carácter reaccionario, etc. El gobierno había anunciado su pretensión de que para 2027 la totalidad de las escuelas (públicas y privadas) hayan ingresado al proyecto. Sin embargo, los rechazos y acciones emprendidas han dificultado su propósito y las expresiones de rechazo al ingreso en en 2027, que se vienen desarrollando actualmente, indican la dificultad que tiene el gobierno en completar su proyecto. La experiencia de los compañeros de las escuelas afectadas es elocuente: despido de interinos, pase a disponibilidad del 40% de los cargos docentes, sobrecarga laboral de quienes permanecen y degradación educativa que sufren las materias.

Los rechazos y acciones escuela por escuela le han puesto “palos en la rueda” a la implementación del BA Aprende, pero no han logrado una acción de conjunto que doblegue la política del gobierno porteño.

Desde el lado de la docencia, el impasse señalado tiene como razón fundamental el compromiso de la burocracia de UTE con el programa oficial: su intervención desde que se inició el proceso de BA Aprende ha sido la de propiciar el ingreso para negociar las condiciones laborales y de permanencia en el cargo. Las acciones emprendidas por la docencia en cada escuela con sus documentos de rechazo, semaforazos, etc. no han logrado en este tiempo la coordinación suficiente.

Es imperiosa la coordinación de las luchas que las distintas escuelas desarrollan. Es lo que ya han emprendido las escuelas del Área Artística que están resistiendo su ingreso. Formemos coordinadoras de docentes y estudiantes entre escuelas por distrito, por área o por el criterio adecuado al caso, que organice una huelga educativa que derrote definitivamente a esta reforma antieducativa.

La lucha por el rechazo al ingreso al BA Aprende debe estar acompañada por un programa propio de los trabajadores de la educación y de los estudiantes.

El ingreso de la tecnología en la educación debe favorecer la expansión del conocimiento y no la sustitución del vínculo docente–alumno en el proceso de aprendizaje, así como los contenidos propiamente disciplinares integrados en una educación científica e integral con una sólida cultura general vinculada con la producción social.

El llamado “fracaso escolar” que esgrimen los documentos oficiales es el resultado de anteriores “reformas” que adaptan la educación a las necesidades del capital. Se quiere imponer una “reforma” en ausencia de un balance sobre los resultados de anteriores reformas - NES (2015), secundaria del futuro o profundización NES (2017). A este fin, las autoridades interponen “datos” y cuantificaciones, en lugar de un balance y un diagnóstico democrático discutido por el conjunto de las comunidades educativas.

La ausencia de democracia en el sistema educativo se replica en el régimen escolar de cada escuela. La experiencia del BA Aprende muestra cómo el Estado coopta a los directivos de escuela en su gestión educativa, transformando la función de dirección pedagógica en un engranaje de la burocracia estatal, que desenvuelve su política de ataque a las condiciones laborales y de enseñanza. Debe ser la organización de la docencia y de los estudiantes y su discusión en asambleas periódicas quien resuelva la gestión escolar basada en su experiencia social y pedagógica.

Suscribite al canal de WhatsApp de Política Obrera