Milei y Trump quieren hacer de la Argentina una plataforma territorial de la OTAN

Escribe Marcelo Ramal

El jueves 6 movilizamos al Congreso.

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Un periodista de derecha, Marcelo Longobardi, no tuvo empacho en caracterizar a la “Inviolabilidad de la Propiedad Privada” como una “ley con nombre y apellido”. Se refería a Peter Thiel, el dueño de Palantir, la corporación digital que aspira a instalar en la Argentina un centro de procesamiento de datos dirigido al control social y político del subcontinente. Thiel ya ha perpetrado estas operaciones de espionaje en Medio Oriente, para facilitar el asesinato teleguiado por parte de los servicios de Netanyahu y Trump contra palestinos e iraníes. En Argentina, Thiel aspira a montar un centro de ciberespionaje, que demandará espacio y recursos naturales. La reforma a la ley de Tierras que pretende votarse en el Congreso es un traje a medida de esta pretensión, junto a otros planes de copamiento territorial o de cursos de agua que tienen un eje común: la conversión de la Argentina en una plataforma territorial de la OTAN. En el extremo sur, el destino del puerto de Ushuaia está asociado a la instalación de una base militar del Pentágono; en el Litoral, estos mismos intereses imperialistas están manipulando la concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay. La cuestión de la reforma de la ley de Tierras debe ser vista en este escenario de guerra internacional.

Maniobras

Por cierto, la “ley de inviolabilidad” es más amplia: incluye la posibilidad de desalojos sumarios en predios rurales o urbanos, y restringe decisivamente las “expropiaciones por utilidad pública”, que es la figura legal que terminó reconociendo a numerosas ocupaciones de fábrica y gestiones obreras después de la crisis de 2001. Milei y Sturzenegger se curan en salud contra las ocupaciones, en medio de un colapso industrial manifiesto. Pero el eje de la ley reaccionaria es el copamiento territorial de los intereses imperialistas, el cual exige también un orden represivo para proteger a los usurpadores instalados y por venir. El complemento de la ley de tierras es el Super RIGI que tratará Diputados, y cuyas exenciones impositivas transforman a los proyectos de IA “ligados a la Defensa y Seguridad” (otro traje a la medida de Palantir) en una zona franca para los emprendimientos al servicio de la OTAN.

La violencia planteada por este copamiento territorial, y el choque de intereses capitalistas en su torno, ha planteado una crisis en relación a los votos necesarios para aprobar la “Inviolabilidad”. Algunos senadores colaboracionistas -como los del oficialismo de Misiones y Chubut- están retaceando su voto. Pero Patricia Bullrich trabaja para recuperarlos, con maniobras y fraudes. En tanto el proyecto original eliminaba todo límite a la compra de tierras por extranjeros, Bullrich ofrece ahora reconocer un límite - el 25% de la superficie en cuestión, frente al 15% que admite la ley actual. Pero ese tope se contabilizaría “como promedio provincial”: o sea que un cierto municipio o departamento podría ser vendido en su totalidad, siempre que “promedie” por debajo del 25% con el resto del suelo provincial. Esta estafa está siendo discutida en estas horas con senadores peronistas, radicales y macristas.

Este subterfugio, sin embargo, no resolvería la crisis, porque resta la cuestión de quién decide las ventas de tierras -si la nación o cada provincia. Aunque inicialmente el gobierno había admitido la injerencia provincial, Sturzenegger-Thiel mantiene una negativa cerrada a abrir mano en este punto. Se ha desatado una sorda lucha de camarillas, donde los gobernadores y Milei disputan el lugar de comisionistas en el copamiento de tierras por parte de los intereses imperialistas.

Los gobernadores peronistas que están metidos en esta toma y daca, e incluso los que aún no han podido colar sus intereses, han salido a blandir la consigna “Argentina no está en venta”. Ello, cuando no tuvieron empacho en concesionar el subsuelo de sus provincias con acuerdos leoninos con el capital minero o petrolero; o son parte, con sus propios ajustes sociales, de la confiscación nacional que se ejerce en favor de los acreedores de la deuda pública.

La sesión de este jueves 6 en el Senado estará envuelta en estas crisis, y servirá de telón de fondo a una movilización popular. Concurriremos, y llamamos a concurrir a la plaza de los Dos Congresos, con un programa: la lucha y la denuncia contra la ley de Milei y Trump, que quieren un copamiento territorial a cuenta de la OTAN; para expulsar al imperialismo, unidad obrera internacional para terminar con la guerra y sus gobiernos; ningún desalojo, nacionalización de suelo.

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