Gran Bretaña: el derrumbe del gobierno en las elecciones municipales desata una crisis política excepcional

Escribe Joaquín Antúnez

La crisis del Laborismo y el ascenso de la extrema derecha (Reform UK)

Tiempo de lectura: 4 minutos

Las recientes elecciones municipales en Inglaterra, y las parlamentarias en Irlanda del Norte, Escocia y Gales, han consagrado un derrumbe histórico del Partido Laborista y puesto en terreno de retirada al Primer Ministro, Keir Starmer. El laborismo ha desaparecido de Escocia, siguiendo lo ocurrido con el partido Conservador, mientras que ha perdido su bastión en Gales. La victoria fue enteramente para los partidos nacionalistas y para el Republicano Sinn Fein en Irlanda del Norte. En el caso de Inglaterra, la ultraderecha Reform UK ha obtenido resultadores arrasadores, arrebatando al laborismo los distritos obreros y, según las encuestas, el voto estudiantial. En el marco de un estancamiento económico enorme y de un crecimiento de los costos de producción y financiamiento, se ha puesto a la orden del día la partida de Starmer. La Bolsa de Londres reclama su continuidad, aludiendo a que la mayor parte de sus rivales en el partido representan ‘un peligro K’ para la continuidad de la austeridad fiscal.

El Laborismo retuvo 1040 concejalías, pero dejó en el camino más de 1400. Reform UK se ha convertido en la primera fuerza en cantidad de concejales, aunque no ha logrado convertir este resultado en la conquista de los gobiernos municipales mismos. En el Gran Manchester, un conjunto de municipios obreros, bastión de uno de los rivales ‘populistas’ de Starmer, Reform UK obtuvo el 50,2 % de los concejales en disputa. En Tameside, bastión político de la exviceprimer ministra y candidata a líder laborista Angela Rayner, perdió 16 de los 17 concejales en disputa. Mientras que en la ciudad Wigan perdió los 22 concejales que puso en juego.

La caída de los Conservadores, iniciada en 2024, continuó. Han quedado en cuarto lugar a nivel nacional, por debajo de los Liberales Democráticos. El ascenso de Reform UK no se limita a recoger el derrumbe conservador sino que ha penetrado a fondo en los distritos obreros laboristas. Es el resultado del alto costo de vida, los recortes al histórico Seguro Nacional de Salud (NHS), la crisis inflacionaria y ahora los presupuestos de guerra para el rearme militar. La derecha laborista impulsa como reemplazo de Starmer a Wes Streeting, un exministro de cuño “blairista”, como se denomina a quienes reivindican al ex ‘premier’ Tony Blair –una suerte de thacherista dentro del laborismo-. Por la ‘izquierda’, Andy Burnham no puede aspirar al cargo porque no es miembro del parlamento. Burnham, sin embargo, postula financiar el rearme por medio de un presupuesto paralelo, o sea por medio de un elevado endeudamiento público. Los intereses de la deuda británica ya orillan el 10 % anual.

Crisis política, crisis de régimen

Los pedidos de renuncia de Keir Starmer han reemplazado a las elecciones del primer plano político. Debe decidirla la bancada laborista, que cuenta con una mayoría abrumadora en el parlamento nacional. Starmer ha respondido que su renuncia sumiría al país en el caos. Sostiene que las razones de su ascenso al gobierno siguen vigentes: la crisis terminal de los Conservadores y el fracaso del Brexit. La City de Londres ha saludado el “operativo resistencia” de Starmer con un tímido ascenso de la cotización de los bonos del gobierno. La crisis llegó al punto de comprometer el inicio de las sesiones parlamentarias; el Rey Carlos III consultó horas antes acerca de si pronunciaría el discurso tradicional.

El secretario de Salud, Wes Streeting, renunció este último jueves 14 de mayo tras mantener una reunión personal con Starmer. Señaló que era necesario un nuevo liderazgo partidario de cara a las futuras elecciones parlamentarias. Se sospecha que su candidatura como posible líder del partido no tendría sustento real y, en su lugar, estaría Andy Burnham, alcalde del Gran Manchester. ParaMichael Heseltine, un líder conservador, la caída de Starmer provocaría "un caos mayor". La llegada al Parlamento de Burnham no pararía los dolores de cabeza del Laborismo, puesto que debería renunciar a su cargo de Alcalde de Gran Manchester y, correr el riesgo de que el distrito caiga en manos de Reform UK.

Para la prensa financiera, especialmente el Financial Times, Burnham sería un terremoto para la City de Londres. Las otras candidaturas, como la de Angela Ryanair, son evaluadas con mayor riesgo, puesto que descartan una derrota segura contra Nigel Farage.

La intención de modernizar el equipamiento de las Fuerzas Armadas ha figurado en primer lugar en el discurso del rey leído hace solo días. El gobierno de Starmer se ha comprometido a aumentar su ayuda a Ucrania y, más importante, a comandar una flota que asegure la “seguridad” en el Estrecho de Ormuz, una vez que sea reabierto.

El futuro de Starmer está casi decidido, debe aceptar su derrota y renunciar al cargo o estirar el letargo para intentar garantizar una transición ordenada. La “transición” es el reclamo casi unánime en las filas laboristas, que saben con sustento que una caída abrupta podría disparar una agitación popular mayúscula. Gran Bretaña ha vivido en los últimos años los procesos huelguísticos más importantes de su historia, luego de la huelga general de 1926. La llegada de Burnham al Parlamento se concretaría, si gana su banca, en julio como fecha mínima. La dirección sindical del Partido no descuenta que se produzca una quiebra de las cuentas partidarias, por una erosión de gastos de campaña descomunales.

La suerte de Starmer está conectada con los gobiernos de Europa continental. El francés Emmanuel Macron fue barrido en unas elecciones municipales recientes, mientras en las encuestas figura primera la ultraderechista Marine Le Pen. El gobierno español pende de un hilo tras diversos escándalos de corrupción y desmanes de los allegados más cercanos al presidente Pedro Sanchez. En Italia, Meloni ha perdido la iniciativa política tras un revés en el referéndum para modificar la Constitución. En Alemania, Friedrich Merz asiste a una crisis política muy amplía mientras se robustece el rearme y la militarización. En las encuestas figura primero la extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD, en alemán). Lo sustancial de este recuento son las fuerzas con las cuales los gobiernos imperialistas de Europa asisten a la guerra mundial, o sea, en situaciones políticas de extrema precariedad y de un crecimiento de los choques entre las clases, como las huelgas, manifestaciones y piquetes que acompañan este desarrollo.

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