Huelga general en Portugal contra la reforma laboral del gobierno "socialista-socialdemocrático"

Escribe Daniel Blanco

Tiempo de lectura: 3 minutos

El miércoles 3 se cumplió una gran huelga general contra el proyecto de contrarreforma laboral que pretende imponer el gobierno de centroderecha, que cuenta con un presidente del partido socialista (centro izquierda), Antonio Seguro, y un premier del partido social democrático (centroderecha), Luis Montenergro.

La huelga fue convocada por la Confederación General de los Trabajadores Portugueses-Intersindical Nacional (CGTP-IN), la mayor confederación sindical de Portugal, con fuerte influencia del Partido Comunista.

El pasado 11 de diciembre de 2025 se había concretado una primera huelga general contra el proyecto del gobierno, a la que se había sumado la Unión General de Trabajadores (UGT) alineada con el partido socialista. Esta central decidió desertar de la convocatoria alegando que “no era el momento adecuado”, postrándose ante el gobierno antiobrero.

El gobierno presentó el proyecto en julio de 2025. Finalmente lo aprobó este pasado mayo en Consejo de Ministros, pese a no haber logrado un acuerdo con la llamada “concertación social” (Gobierno, sindicatos y patronales), y ha sido enviado al parlamento para su tratamiento.

La reforma

El proyecto plantea la facilitación de despidos por causa justificada, con reducción de garantías procesales, permitir a las empresas denegar la reincorporación de los trabajadores en casos de despido ilegal siempre que paguen una indemnización, y eliminar los límites a la externalización. pero también la ampliación del uso de contratos temporales, especialmente para jóvenes, justificado por la falta de experiencia.

Entre las medidas más polémicas está la ampliación de los contratos temporales, que podrían llegar hasta los cinco años en determinados casos. Los sindicatos consideran que esta medida facilita la precariedad y aumenta la dependencia de los trabajadores respecto a las empresas.

Otro de los puntos más repudiados es el regreso del banco de horas individual, que había sido eliminado en 2019. Esta figura permitiría aumentar la jornada diaria hasta dos horas, con un límite de 50 horas semanales y 150 horas extras al año sin que se le reconozca ninguna remuneración extra. Hoy la jornada estándar es de 40 horas. La propuesta también prevé que las empresas puedan oponerse con más facilidad al teletrabajo.

La reforma toca además el derecho de huelga, al ampliar los sectores considerados vitales que deben cumplir servicios mínimos. En materia de parentalidad, obliga a presentar una declaración médica para acceder a la dispensa por lactancia, con renovación cada seis meses y establecen como límite cuando el menor cumpla dos años.

La huelga

El secretario general de la CGTP-IN, Tiago Oliveira, afirma que se ha registrado una "participación masiva que paralizó los servicios en todo Portugal. El servicio ferroviario, el metro de Lisboa, la mayoría de los vuelos, las conexiones fluviales en el Tajo y el cierre completo de colegios, la paralización en todos los hospitales y centro de salud.

La paralización llegó también a AutoEuropa, la fábrica de Volkswagen en Palmela, una de las mayores unidades industriales del país, que suspendió la producción, y a los puertos de Setúbal y Sines, donde la actividad quedó paralizada.

Los paros comenzaron a las 00:00 hora local (01:00 en España) de este miércoles, después de diversos actos y piquetes previos a la medianoche.

La huelga se inició oficialmente a las 00:00 hora local, pero ya el propio martes diversos sectores decidieron anticiparse parando como ocurrió con los recolectores de residuos, sectores del transportes y trenes. En diversos lugares se concretaron actos y piquetes previos al inicio de la huelga

La huelga tuvo un carácter activo pues en su desarrollo se convocó a una movilización que fue multitudinaria a las puertas del Parlamento, en Lisboa, donde se produjeron choques con las fuerzas represivas.

Para el gobierno, en cambio, el paro fue un fracaso. Montenegro aseguró que el proyecto va a ser discutido y aprobado en el parlamento, a pesar de que el gobierno tiene una representación minoritaria, por lo cual se especula que negociaría el apoyo del partido de extrema derecha, Chega.

La única vía para obligar al gobierno a retirar el proyecto antiobrero es dando continuidad a la lucha: la huelga general por tiempo indefinido.

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