Perú: Keiko Fujimori, otro eslabón del fascismo

Escribe Aldana González

Enfrente, Roberto Sánchez llega a un acuerdo amplio con el antifujimorismo para que nada cambie.

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El próximo domingo, los peruanos votan en segunda vuelta para elegir presidente entre la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, y el candidato de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez.

Fujimori ganó la primera vuelta con el 17% de los votos, mientras que Sánchez pasó al balotaje con el 12%, entre las más de 30 fórmulas presidenciales que se presentaron.

Es la cuarta vez que Keiko compite por la presidencia. La hija de Alberto Fujimori reivindica la “mano dura”, el gobierno de su padre y es la candidata de Trump. En la década de 1990, Alberto Fujimori había implantado un régimen de terrorismo de Estado y consagró una Constitución pinochetista. Terminó con una condena a 25 años de prisión.

En tanto, Sánchez, que es legislador, afronta su primera postulación y se presenta como el representante del expresidente Pedro Castillo, líder docente y jefe de un partido pseudo maoísta. Castillo fue destituido y arrestado luego inventar la disolución de la Asamblea Nacional derechista. Sánchez anunció que el domingo esperará los resultados de la segunda vuelta presidencial en Barbadillo, la prisión ubicada en Lima - la cárcel para los expresidentes peruanos.

Luego de la primera vuelta, Sánchez logró reunir adhesiones cuando aceptó modificar su programa.

En su versión inicial, en “El compromiso por el Perú”, Sánchez se había comprometido con más de 30 organizaciones de base a eliminar la Constitución de Fujimori y los poderes del parlamento que lo facultan a destituir al Ejecutivo. Además, entre otras cuestiones, planteaba renegociar los tratados de libre comercio, un mayor control estatal sobre los hidrocarburos, los puertos y los recursos estratégicos, y aumentar el impuesto a las ganancias. Para salud estipulaba un piso presupuestario del 8 por ciento.

Para el balotaje, Roberto Sánchez ha llegado a un acuerdo con los partidos políticos Ahora Nación, Partido Cívico Obras, Primero la Gente y Alianza Electoral Venceremos, sin que se conozcan las cuotas de poder que ha sido asignado a cada uno.

La asamblea constituyente ya no ocupa el lugar central del planteo que heredó de Castillo. Tampoco menciona la “renegociación de tratados y el control estatal” y enfatiza el respeto por la propiedad privada, la primacía de la estabilidad macroeconómica y la autonomía del Banco Central. En un país que cambió diez veces de presidente desde 2006, Julio Velarde, conserva la presidencia del Banco Central desde hace veinte años. El 8% del PBI para salud también fue volado de un plumazo. Estos cambios son similares a los que realizó el presidente Ollanta Humala entre 2006 y 2011, el último gobierno que completó su mandato en Perú.

Las encuestas muestran una paridad técnica. Antes de las elecciones, el “antivoto” a Fujimori, marcado por quienes señalaban que de ningún modo votarían por ella, era del 66%, pero a pocos días de la segunda vuelta bajó hasta el 46%.

De todas maneras, sea cual fuere el resultado, el presidente electo asumirá con una representación minoritaria en el Congreso.

Keiko cuenta con cierto respaldo porque la política económica de su padre ha persistido todos estos años a través de acuerdos en el Parlamento.

A esta realidad se suma la disputa de Estados Unidos con China por el mercado mundial. En el caso de Perú, la disputa es por los recursos metalíferos y por un corredor terrestre que tiene como uno de sus nodos el mega puerto de Chancay, construido por China.

Un triunfo de Fujimor la sumaría a Milei, Bukele, Noboa y Santiago Peña y Rodrigo Paz, Kast, Nasry Asfura y el protectorado en Venezuela. Amenazan prontamente los Bolsonaro y De la Espriella. Trump volvió a declarar sus intenciones sobre México y Canadá. El "Plan de Seguridad Estratégica está llevando el fascismo a toda América Latina.

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