Escribe Anahí Rodríguez
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Luego de la multitudinaria marcha del 12 de mayo, CONADU convocó el 15 de mayo a un plenario de Secretarios Generales. Allí se definió una semana de paro del 26 al 30 de mayo. En dicho plenario también salieron dos mociones que se pusieron a consideración, una de ellas de ir al paro por tiempo indeterminado (2 votos), y otra de convocar a tres semanas consecutivas de paro (2 votos). La semana de paro se impuso con 11 votos. Por su parte, CONADU H también convocó a un plenario de Secretarios Generales que también votó por amplia mayoría convocar a parar la semana del 26 de mayo. En el caso de CONADU H, la moción de paro por tiempo indeterminado obtuvo un solo voto, que fue el de que llevó ADUINT como mandato de asamblea.
La posición mayoritaria del congreso fue coincidir a una semana de paro conjuntamente con la otra CONADU, y analizar en un próximo plenario que se realizará la primera semana de junio cómo cerrar el cuatrimestre. Algunas asociaciones de base, como AGD UBA, hicieron el planteo adelantado de cara al segundo cuatrimestre, de preparar la no toma de exámenes el no inicio y el paro por tiempo indefinido, ¡cuando el segundo cuatrimestre recién arranca en agosto!
Para el CIN, la marcha federal fue un punto de culminación de la pelea contra el gobierno en este primer cuatrimestre. Ahora esperarán el pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia, que no tiene plazos para expedirse. Esta misma posición la asumieron los sindicatos. El paro de la semana del 26 al 30 de abril, en sí mismo y como lo conciben las direcciones sindicales, carece de perspectiva. Por eso mismo, y a pesar de la masiva marcha nacional del 12 de mayo, el gobierno, lejos de retroceder, ha resuelto ir mas fondo con su motosierra antieducativa, aplicando un nuevo ajuste que afecta directamente al plan de alfabetización, innovación y desarrollo tecnológico, infraestructura, entre otros. Incluso el propio Secretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez se refirió a la movilización de manera desafiante: “Vos podés juntar cien mil, un millón o cinco millones de personas, pero al otro día la restricción presupuestaria sigue estando ahí”. Es una señal clara a los acreedores extranjeros que el gobierno no dará un sólo paso atrás en la en la política de ajuste y destrucción educativa para sostener la cotización de la deuda pública.
Como si faltara poco, en el día de ayer, miércoles 20, han girado el nuevo instructivo de liquidación para el salario de los trabajadores universitarios, donde el gobierno impone un 1,4% de incremento salarial para el mes mayo, a cobrar en junio, profundizando la política de miseria salarial, cuando el INDEC marcó en abril 2,9% de inflación. A esta miseria el gobierno le adosa un “bono” adicional de $40.000 para todas las categorías no docentes y para los Docentes de dedicación exclusiva, y de manera proporcional a las dedicaciones inferiores. Por lo cual, la mayor parte de la docencia que es dedicación semi o simple estarán recibiendo en bolsillo $20.000 o $10.000 respectivamente, es decir, ni un kilo de carne.
La situación en las universidades es explosiva. En la marcha nacional que, aunque fue en menor número que la marcha de abril de 2024, fue igualmente multitudinaria, dando cuenta de que hay un activo de docenes y estudiantes dispuestos a ir a una lucha en serio. El obstáculo central que bloquea esa perspectiva son las burocracias docentes y estudiantiles y las dirigencias conciliadoras que atan su política a la que les dicta el CIN.
