Escribe Raquel Grassino
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La convocatoria a elecciones en la Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales (ATEP) abre un escenario de profunda deliberación en toda la docencia de la provincia.
Hugo Brito, el actual secretario General de ATEP, mediante un video en las redes del sindicato, ha anunciado que las elecciones para renovación de autoridades sindicales se van a realizar el domingo 16 de agosto.
El proceso electoral tendrá lugar en un cuadro de crisis aguda, con salarios que no cubren la canasta de pobreza, lo que ha obligado a la docencia al doble e incluso triple empleo para poder cubrir el costo de la canasta familiar. Jaldo ha seguido el libreto de Milei, aplicando un fuerte ajuste en infraestructura escolar y equipamiento, con la complicidad directa de la actual conducción gremial. En numerosas escuelas son los propios docentes o por medio de las cooperadoras lo que permite que la actividad educativa se pueda sostener. Con su inacción, la dirigencia de ATEP, con Brito a la cabeza, ha sido cómplice de este vaciamiento del sistema educativo y del derrumbe de los salarios
Tras el recambio burocrático que desplazó a la vieja camarilla de David Toledo, la gestión de Hugo Brito ha consolidado el alineamiento del sindicato con el poder político de turno. Lejos de las promesas de “democratización”, la actual comisión directiva ha actuado como furgón de cola de los acuerdos salariales ruinosos del gobierno, avalando sumas fijas en negro por agente que destruyen el básico y desfinancian la obra social y las jubilaciones. Cuando asumió, en el 2022, el salario docente tenía cinco cifras no remunerativas; en la actualidad, la boleta de cobro tiene once cifras no remunerativas, por acuerdos que van en desmedro del básico e impactan claramente en la pirámide salarial (achatamiento de la escala).
El descontento acumulado frente a la última paritaria de miseria, sumado al impacto del aumento de alimentos y servicios y a las pésimas condiciones edilicias en los colegios, constituye el telón de fondo sobre el cual se desenvolverá este proceso electoral. A pesar de todo esto, esta dirigencia entreguista ha proclamado que piensa volver a presentarse, porque saben que van a contar con el apoyo del gobierno, pues Brito y cía le garantizan paz social.
Frente a las vertientes que representan al oficialismo jaldista y las fracturas del viejo tronco burocrático -listas ligadas a los distintos aparatos del PJ y la oposición de derecha, que limitan sus planteos a la alternancia de nombres-, se erige la necesidad de una alternativa independiente.
La experiencia de las asambleas zonales cuyos mandatos fueron violados durante todos estos años y congresos minoritarios amañados por la directiva, demuestran que no habrá salida para los trabajadores de la educación sin recuperar el sindicato como una herramienta de lucha.
La vanguardia y el activismo docente, que pusimos en pie importantes jornadas de lucha autoconvocada en 2020, nos enfrentamos al desafío de poner en pie una lista antiburocrática e independiente. Necesitamos un programa claro: independencia política del Estado y de los gobiernos, salario básico equivalente a la canasta familiar indexados por inflación, en un solo cargo, defensa del estatuto docente, por presupuesto para las escuelas y becas estudiantiles.
Desde Tendencia Docente Clasista planteamos que la campaña electoral debe convertirse en un factor de reagrupamiento y organización en cada escuela, elegir delegados mandatados por las bases para que la voz de las escuelas irrumpa en la elección.
La disputa en ATEP no es una mera carrera de cargos, sino una lucha estratégica para barrer a la burocracia integrada al Estado y recuperar el sindicato para la lucha y los intereses históricos de la docencia tucumana.
Desde Tendencia Docente Clasista en Docentes Autoconvocados convocamos a la docencia a poner en pie una lista con estos principios.
