El comité fantasma de Siderca: la empresa contestó, la UOM no

Escribe Pablo Capo (trabajador de Siderca)

Tiempo de lectura: 11 minutos

Soy Pablo Capo, delegado de Acería en Tenaris Siderca. Escribo esta nota en primera persona y con nombre, porque lo que voy a contar me pasó a mí, y creo que es importante que los compañeros lo sepan. Tiene que ver con una herramienta que, supuestamente según la ley, existe para cuidarnos la vida: el Comité Mixto de Salud, Higiene y Seguridad. Un comité que, como voy a contar, existe y se reúne todos los meses, pero que para la inmensa mayoría de los trabajadores es un fantasma: nunca lo vimos, no sabemos quiénes lo integran ni qué discute. Y todo esto tiene que ver con una pregunta muy simple que vengo haciendo hace tres años, y con quién me la respondió y quién no.

Qué es este comité, y por qué debería importarnos

Primero, para el que no lo tiene claro, y no es casualidad que muchos no lo tengamos claro. La Ley provincial 14.408 obliga a las empresas grandes, como la nuestra, a tener un Comité Mixto de Salud, Higiene y Seguridad. Es un organismo donde se sientan, supuestamente en partes iguales, representantes de los trabajadores y de la empresa, para controlar juntos que se cumplan las normas de seguridad, prevenir los riesgos y velar por las condiciones de trabajo. No es una mesa de café: la ley dice que sus decisiones son obligatorias para la empresa y para los trabajadores, aunque los trabajadores que lo componen no tienen derecho a detener la producción en caso de peligro de accidente o de incumplimiento de la patronal.

Y hay un punto clave: la ley establece que los representantes de los trabajadores en ese comité son los delegados de personal electos, los que votamos los compañeros. No los pone la empresa a dedo. Es, en teoría, el lugar donde los trabajadores a través de nuestros representantes metemos la mano en el control de nuestra propia seguridad, a través de la gente que elegimos. Por eso lo que voy a contar importa tanto: porque esta herramienta funcionó todo este tiempo sin que la mayoría supiéramos siquiera que existía.

Una pregunta que vengo haciendo hace años

Hace ya unos tres años que vengo planteando este tema, sin conseguir respuestas. La primera vez pregunté, en buenos términos, a nivel del área: si Siderca contaba con el comité de seguridad e higiene que marca la ley, y quiénes lo integraban. Nada del otro mundo. Es información que, por ley, tiene que ser pública, y que un delegado tiene todo el derecho a conocer. Pero durante mucho tiempo la cosa quedó ahí, sin novedades. Lo llamativo es lo que pasó cuando finalmente llevé la consulta a los mandos superiores de la empresa: contestaron enseguida, sin titubear. Me explicaron cómo funciona el comité y hasta me abrieron la puerta a participar. O sea, la información estaba, existía, y bastó con preguntar en el lugar correcto para que apareciera. Y eso deja una pregunta picando: si la respuesta estaba tan a mano, ¿por qué tuve que dar tantas vueltas y tantos años para conseguirla? Y sobre todo, ¿por qué el que nunca me la dio, ni me hizo participar, fue justamente el que debería ser el primero en hacerlo: mi propio gremio?

Lo que finalmente confirmaron

Cuando la respuesta llegó, lo que me confirmaron desde el área de seguridad de la empresa fue esto: el comité mixto existe y se reúne todos los meses. Participan la UOM, ASIMRA, Relaciones Laborales, y el área de Higiene y Seguridad. Me contaron que en la última reunión se repasó cómo cerró el año en los indicadores, y que desde la UOM presentaron algunos puntos de la Acería. Incluso me abrieron la puerta a participar de una próxima reunión y a acercar temas para la agenda.

O sea que el comité no es un invento ni algo que no existe: funciona. Y acá aparece el dato que a mí, como delegado de Acería, me dejó pensando y que es el corazón de esta nota. Si el comité se reúne todos los meses, si la UOM está adentro y hasta lleva puntos de la Acería, ¿cómo puede ser que en todos mis años de delegado yo nunca haya participado de ninguna de esas reuniones, ni tenga constancia de que ningún compañero de base haya participado? ¿Cómo puede ser que me haya tenido que enterar de todo esto por la empresa? ¿Por qué la información de lo que se discute sobre nuestra propia seguridad no baja nunca a los delegados ni a los trabajadores?

La pregunta que el gremio no me contestó

Porque esta es la otra mitad de la historia, y es la que más me duele, porque tiene que ver con nuestra propia representación. Antes de que me respondiera la empresa, yo pregunté también del lado del gremio. En un grupo de trabajadores tiré la pregunta simple: si alguien sabía quiénes integran el comité mixto de seguridad de Siderca. Un compañero, con honestidad, me dijo que no sabía. Y de parte de la Comisión Interna, de Pablo Palacios, no obtuve respuesta a esa pregunta. Ese mismo día, en el grupo, había actividad para otras cosas. Para mi pregunta sobre seguridad, silencio.

No voy a decir lo que pasó por la cabeza de nadie, porque no lo sé y no me corresponde. Digo lo que pasó: pregunté, y del lado de nuestra representación gremial no hubo respuesta. Que cada compañero saque su propia conclusión sobre por qué a un delegado que pregunta por el comité de seguridad, la Comisión Interna no le contesta. Yo tengo la mía, y me la guardo, pero los hechos están a la vista.

Aunque hay algo que sí conviene decir, porque explica mucho. Para buena parte de la dirigencia sindical y de las empresas, estos comités tienen solo una existencia formal, terminan sirviendo para una sola cosa: dejar constancia. Se sientan, escuchan, anotan, informan a la autoridad, y con eso se lavan las manos. Después, cuando pasa la desgracia, sale el dirigente de turno a decir “nosotros lo habíamos advertido, está asentado en el acta”. Muy bien, quedó asentado. Pero el compañero está muerto igual.

A nosotros no nos sirve un comité para dejar constancia de lo que va a pasar: necesitamos uno que tenga la fuerza para impedir que pase. Por eso fuera de estos comités mixtos fantasmas, es necesario poner en pie comités obreros de seguridad e higiene, electos en asambleas y con poder de parar la producción frente a cualquier riesgo para los trabajadores.

El mundo al revés

Paremos la pelota y miremos el cuadro completo, porque es fuerte. No es que la empresa fomente la participación de los trabajadores en este comité, aunque por ley debería ser así, pero también está obligada a informar a los trabajadores cuando alguien lo pide. Por eso la empresa, que tiene todos los motivos del mundo para escaparle a estos temas, cuando le pregunté a los mandos superiores me respondió enseguida, obligada por ley, me contó cómo funciona el comité y hasta me invitó a participar. Nuestra representación gremial en la planta, la Comisión Interna, que debería ser la primera en pelear para que los delegados y los trabajadores participemos de ese comité y sepamos qué se discute, no me contestó una pregunta básica. Y en todos mis años de delegado, jamás me hizo participar de una sola de esas reuniones.

Es el mundo al revés, compañeros. Y ojo, que no lo digo para regalarle flores a la empresa: la información me la dieron tarde y después de años de dar vueltas, y Siderca tiene la responsabilidad principal en todo esto. Y eso es una señal de alarma sobre cómo está funcionando el gremio en la planta: si la UOM está sentada en el comité de seguridad pero no baja la información, no hace participar a los delegados de base y ni siquiera responde cuando uno pregunta, entonces esa silla en el comité no nos está representando de verdad. Está ocupada, pero no está trabajando para nosotros.

Por qué esto no es un tema de papeles

Y que nadie piense que esto es una discusión burocrática, de formularios. Es una cuestión que puede ser de vida o muerte para los trabajadores, y en Siderca lo sabemos en carne propia. Hace unas semanas escribimos en estas mismas páginas la nota “Dejamos la vida por el acero”, donde recordamos a los compañeros que ya no están. En 2010, Rodrigo López Amarilla, de 24 años, murió en el sector Acería. Los compañeros que estaban entonces recuerdan que a Rodrigo lo habían movido hacía poco al sector de cuchara, un puesto en el que era nuevo, y que lo mandaron ahí sin que tuviera la experiencia necesaria ni se sintiera preparado. En 2023 y 2024 murieron otros compañeros en el sector de talleres, en circunstancias parecidas, en el mismo lugar. La UOM denunció cinco muertes en un solo año en las empresas del Grupo Techint.

En aquella nota contamos el problema: las muertes, la falta de prevención, la seguridad quedando en manos de la empresa sola. En esta estamos contando una de las causas de fondo. Porque, ¿cuál es supuestamente la función de un comité mixto de seguridad? Prevenir esos riesgos. Controlar que a un trabajador no se lo mande a un puesto peligroso sin la experiencia necesaria, con la voz de los propios trabajadores adentro. Un comité obrero de seguridad e higiene, que funcione de verdad, con los delegados participando y la información llegando a todos, es una de las herramientas que existen justamente para que no haya un próximo Rodrigo.

Por eso me importa tanto, y por eso escribo esto. No es por una silla, no es por figurar, no es por pelearme con nadie, y que tampoco te vendan el buzón diciendo que no funciona porque el gremio esta intervenido, no es así, esto viene de antes y acá la intervención no pincha ni corta. Es para que este comité deje de ser un fantasma y funcione de verdad, con nosotros adentro. Porque de que funcione o no funcione depende, en serio y sin exagerar, que un compañero vuelva o no vuelva a su casa. No quiero tener que escribir otra nota como la de “Dejamos la vida por el acero”. No quiero que haya otro nombre en esa lista. Y para eso, la seguridad la tenemos que controlar los que ponemos el cuerpo: no puede seguir siendo un tema del que nos enteramos de casualidad y por la empresa.

Pero seamos claros sobre qué es este comité

Y acá hay algo de fondo que no podemos dejar pasar, para no ilusionar a nadie. El comité mixto, tal como está pensado en la ley, es una herramienta patronal. Se llama “mixto” justamente porque sienta en la misma mesa a los trabajadores y a la empresa, en partes iguales. Suena equitativo, pero pensemos un segundo: en esa mesa está sentado el mismo que decide cuánto hay que producir, a qué ritmo y con qué costos. El que tiene el apuro por la producción también tiene voz y voto sobre nuestra seguridad. Así, cualquier medida que frene la producción tiene que ser aceptada, en definitiva, por el que pierde plata si se frena.

Por eso, aunque logremos que el comité se transparente y que los delegados participemos, hay un techo que no podemos ignorar. Ese comité puede recomendar, discutir, señalar, dejar asentado. Pero cuando hay un riesgo grave y urgente, el que decide si la máquina para o sigue no somos nosotros.

Y esto no es una especulación nuestra: hay experiencia. En Santa Fe rige hace años una ley de comités de seguridad, que se reglamentó en 2009 empujada por la movilización de todo un pueblo tras la muerte de dos obreros de Acindar en Villa Constitución. Una conquista arrancada con dolor. ¿Y qué pasó? Que desde entonces los cordones industriales santafesinos siguen estando entre los de más muertes laborales del país. O sea: el comité existe, funciona, y los compañeros se siguen muriendo. Porque el problema de fondo no es solo que el comité esté escondido, como pasa acá: es que este tipo de comité, tal como está diseñado, no tiene el poder de frenar lo que hay que frenar.

Lo que hace falta: comités obreros con poder de parar la producción

Por eso nuestra posición de fondo va más allá. Lo que los trabajadores necesitamos son comités obreros de seguridad laboral: elegidos por los propios trabajadores en asamblea, integrados por compañeros de cada sector, que conocen el laburo y los riesgos porque los viven todos los días. Y con una potestad que hoy no tiene nadie de nuestro lado: el derecho a veto. Es decir, el poder concreto de parar la producción cuando hay una situación de riesgo, sin tener que pedirle permiso a nadie ni esperar a que una mesa lo apruebe.

Pensalo con lo que ya vivimos en esta planta. Si en el momento en que se mandó a un compañero a un puesto para el que no estaba preparado hubiera existido un comité obrero con la facultad de decir “acá no se arranca hasta que esto se resuelva”, esa historia podría haber terminado distinto. Mientras el que decide sea el mismo que tiene el apuro por producir, siempre va a existir un nivel de riesgo que para ellos resulta “aceptable”. Nosotros sabemos que ningún riesgo de muerte es aceptable, porque el cuerpo lo ponemos nosotros y a casa volvemos, o no volvemos, nosotros.

Y acá quiero ser honesto y prudente a la vez. No voy a decir que con un comité obrero funcionando, con poder real de parar la máquina, los compañeros que perdimos estarían hoy vivos, porque eso no lo puede afirmar nadie con certeza y sería faltarles el respeto a sus familias. Lo que sí voy a hacer es dejar la pregunta, la misma que nos hacemos muchos en la planta y que no nos deja dormir: si en aquel momento hubiera existido un comité obrero con la facultad de decir “acá no se arranca hasta que esto se resuelva”, ¿la historia habría sido la misma? Si un compañero elegido por nosotros, con poder de veto, hubiera podido frenar una tarea en un puesto para el que alguien no estaba preparado, ¿estaríamos hoy escribiendo estos nombres?

Yo no tengo la respuesta. Pero sé una cosa: cada vez que un trabajador puede parar una máquina insegura, hay una posibilidad más de que ese día no pase nada. Y cada vez que no puede, esa posibilidad se pierde. Por eso peleamos por esto. No para tener razón después, sino para no tener que enterarnos después.

Lo que vengo a proponer

No escribo esto para pelearme con nadie ni para hacer una interna. Escribo como delegado que se toma en serio la seguridad, que es lo que nos mantiene vivos. Vengo planteando este tema hace años, tengo reconocimientos escritos de la jefatura de Acería en materia de seguridad, y lo único que pido es participar y aportar, que es mi derecho y mi obligación como delegado.

Por eso propongo cosas concretas, en dos planos. En lo inmediato, con lo que hay hoy: que la información del comité mixto baje a todos, que después de cada reunión los delegados y los trabajadores sepamos qué se discutió y qué se decidió sobre nuestra seguridad; que los delegados de base podamos participar, como la propia ley habilita, porque los representantes de los trabajadores ahí adentro tenemos que ser los que elegimos los compañeros y no nombres que nadie conoce; y que nuestra representación gremial rinda cuentas y nos explique por qué todo esto funcionó de espaldas a los trabajadores.

Y en el fondo, lo que de verdad nos hace falta, y lo digo sin vueltas: comités obreros de seguridad. Delegados de seguridad elegidos en asamblea por los propios trabajadores de cada sector, que no salgan del cupo de delegados de planta que ya tenemos, porque eso sería sacarle representación a un lado para ponerla en el otro; tienen que ser delegados adicionales, dedicados a la seguridad. Y con la potestad de decidir y de parar la producción cuando está en juego la vida de un compañero. Sin pedir permiso, sin esperar que una mesa lo apruebe, sin dejar constancia para después. Parar.

Cierro con esto, que es lo que me trajo hasta acá. Vengo escribiendo mails sobre este tema desde 2023. Tres años preguntando lo mismo, con respeto y por los canales que corresponden. Recién ahora, cuando la consulta llegó a los mandos superiores de la empresa, tuve una respuesta clara. De mi propio gremio, en cambio, en todos estos años nunca tuve ni una respuesta, ni una invitación a participar, ni una información sobre lo que se discute en ese comité. Que cada compañero saque su conclusión.

Yo la mía ya la saqué: no vamos a conseguir que nos cuiden. Nos vamos a tener que cuidar nosotros, organizados, con delegados que elijamos en asamblea y con la fuerza para decir “acá no se produce” cuando la vida de un compañero está en riesgo. La seguridad no es propiedad ni de la empresa ni de un puñado de dirigentes: es de todos los que ponemos el cuerpo en la planta. Y la única garantía real de que no haya otro nombre en esa lista somos nosotros.

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