Escribe Leonardo Perna
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El día jueves, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires montó otro de sus grandes operativos policiales de saturación y control, en esta oportunidad sobre la General Paz con eje en los accesos desde provincia de Buenos Aires. Jorge Macri, el jefe de gobierno porteño, lo bautizó “Operación Muro”. Contó con una longitud de 24 kilómetros a lo largo de la avenida General Paz e incluyó 27 pasos peatonales, 48 de vehículos y 16 puntos estratégicos. La Policía de la Ciudad desplegó fuerzas especiales, patrulleros, motos, drones, helicópteros y la división canina; también personal de Tránsito, de Emergencias y de Seguridad Comunal. Comenzó a las 19hs pidiendo documentos y realizando interceptaciones sorpresivas a motocicletas, transporte público y vehículos de carga ligera. Al continuar el despliegue, en el centro policial ‘Anillo Digital Sur’, el jefe de gobierno se presentó para dar entrevistas explicando que el operativo es parte de un esquema más amplio. Que usará la infraestructura tecnológica ya instalada que controla más de 3 millones de dominios vehiculares por día y tiene 814 pórticos lectores de patente.
En sus redes sociales Jorge Macri dijo “No vamos a pedir perdón por cuidar a los porteños. Un muro de control contra la barbarie y el desgobierno de Kicillof”. Desde la provincia de Buenos Aires salieron al cruce a través del ministro de seguridad Javier Alonso. A pesar de su cruce contra las redadas de Jorge Macri, el gobierno provincial lleva adelante vastos operativos represivos sobre las villas como es el caso de Villa Celina en La Matanza.
“Operación Muro” es la continuidad de “Tormenta Negra”, el mega-operativo sobre villas y barrios populares de CABA llevado adelante el mes pasado que contó con 1.500 efectivos en más de 15 puntos de la Ciudad y también del cerco montado desde hace varios meses sobre la Villa 31 “Padre Mujica”. Estas redadas son parte del posicionamiento electoral del propio Jorge Macri con planteos fascistas, racistas y xenófobos; que sigue la escuela de los Trump, Netanyahu y Milei.
En los medios lo compararon con un ensayo de “control fronterizo” pero en los adentros del propio país. Al respecto, el operativo dividió la Capital Federal en cuadrantes territoriales, separando entre zona norte y sur, otro tramo se extendió por General Paz desde el Rio de la Plata hasta Avenida Constituyentes y otro hasta Acceso Oeste con varios cruces sensibles para las fuerzas. Del lado sur se reforzó el Puente Alsina y la autopista Buenos Aires-La Plata puntos de tránsito pesado.
El gobierno del PRO compara el operativo con su política de desalojos de vivienda que opera bajo el lema de “Perseguir el delito allí donde se encuentre”, una política de montar operativos policiales sin orden de un juez y sin la presencia de fiscales de parte.
Estas contundentes palabras, la cantidad de oficiales y el amplio abuso de las normas constitucionales no arrojaron un gran éxito punitivo. Solo fueron 4 los detenidos, la mayoría de ellos con pedidos de captura previos demostrando. Como sucedió con “Tormenta Negra”, un nulo trabajo de investigación criminal previo.
El macrismo porteño despliega una agenda fascista y clasista en su pelea política con la derecha libertaria con la que compite. En este sentido “Operación Muro” es un paso más en la construcción de un estado policial. Golpea a más de 1 millón de trabajadores de la provincia de Buenos Aires que entran a trabajar diariamente. Entre ellos se encuentran miles de precarizados, comerciantes, docentes, personal de salud, bancarios y de la construcción. Sin ellos, al igual que pasa con los trabajadores de villas y asentamientos, la Ciudad no podría funcionar.
