Mundial 2026: comenzó la función

Escribe Juan Ferro

Segunda nota.

Tiempo de lectura: 3 minutos

Comenzó a correr la pelota de un Mundial multitudinario que despertó pocas expectativas previas en la mayoría de los países participantes, pero que las va a levantar -y mucho- entre aquellos que superen la fase de grupos.

La enorme publicidad sobre la Selección nacional, lanzada casi sobre el filo del Mundial, va entrando en calor con un fuerte contenido chauvinista. La idea madre de estas publicidades es que detrás de la Selección estamos “todos” con Messi a la cabeza. y todo un país que lo sigue.

Argentina llega a este mundial en carácter de campeona del mundo y es una de las selecciones más bienvenidas de la FIFA y del gobierno de los Estados Unidos. Messi hoy es considerado casi un hombre de estado, desde que le fuera entregada la llave de la ciudad de Miami, desde que una calle de Nueva Jersey lleva su nombre. Él ha retribuido todo esto con el afectuoso saludo que intercambió con el presidente Donald Trump en un rato de dispersión entre los bombardeos indiscriminados a Irán y las tropelías del magnate sobre Venezuela y Cuba.

Fuera del fútbol, la Argentina llega al evento absolutamente mercantilizada. Además de Messi, su técnico, ayudantes de campo y varios jugadores han proliferado sus apariciones en millonarias propagandas comerciales de todo tipo de productos. Algunas de estas publicidades son francamente discutibles: “Dibu” Martínez desde hace tres años viene promocionando las apuestas en el fútbol. Este “escolazo” cínicamente señala que está prohibido para los menores, cuando la ludopatía alcanza ya elevados niveles entre los escolares. Además de eso, las apuestas son uno de los aspectos más graves en la destrucción del fútbol como deporte. Argentina encabeza la lista de jugadores mundialistas que publicitan productos. Esto es notorio en las obligatorias pausas de hidratación; de 3 minutos, instauradas por la FIFA que han servido para ampliar la recaudación con más tandas publicitarias.

Hoy Messi concentra dos atractivos fuertes en el plano mundial - el económico y el deportivo. En lo económico aún no ha llegado a su techo en la utilización de su imagen, creando negocios y sociedades en todo el mundo. En lo deportivo, el techo lo tocó en Qatar al salir campeón del mundo. Pero su calidad sigue intacta, como se vio anoche, con tres goles marcados en el inicio de la participación argentina en el Mundial, lo que despertará una renovada ola de euforia futbolística. Pero en este “sopor” de 39 días no hay que olvidar que es un Mundial más largo que los demás y la propia competición cada día se torna más fuerte en la capacidad física que en la habilidad deportiva.

La calidad de los jugadores de Argentina puede compensar en parte este desequilibrio entre rendimiento y calidad, pero Argentina llega al Mundial pagando muy caro los esquemas absolutamente inhumanos de la FIFA de proliferación sin límites de partidos jugados -cuatro días promedio apenas de descanso entre partido-. Por este motivo, la Selección llegue al evento con 10 jugadores lesionados en el inicio de las prácticas. Veremos si la calidad compensa los problemas mencionados, que aparecerán con mucha fuerza en los tramos finales de la competencia.

Los pobres del mundo aman el fútbol, pero no asisten físicamente al mundial. Se están metiendo como pueden en el mismo. El gran cantautor uruguayo Jaime Roos inmortalizó esto en una frase para los que no tienen cable señalando en su canción que van “al boliche de la esquina cerca del televisor”. Simplemente la cruda realidad, pues la televisación por cable limita incluso la felicidad de ver el fútbol en la pantalla chica porque no disponen del dinero para pagar el abono instaurado para partidos que no sean de su selección nacional.

Así las cosas, anoche jugó Argentina y ganó muy bien. En los barrios y en las fábricas, hombres mujeres y niños estarán contentos con Messi y la Selección. Como pasa en la mayoría de los países que no son del “primer mundo”, en los mundiales se paralizan los países para ver a sus selecciones, no importa si los gobernantes son de la derecha recalcitrante o ´progres´.

Algunos dirán "es fútbol, viejo, y está por encima de todo”. Pero para muchos no es así, y eso importa.

Hasta la próxima.

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