Provincia de Buenos Aires

IOMA: la salud de los trabajadores como variable de ajuste

Escribe Carla Díaz

Tiempo de lectura: 2 minutos

La crisis del IOMA forma parte del cuerpo cotidiano de noticias, principalmente por reclamos de afiliados, suspensión de prestaciones y convenios, demoras en tratamientos, deudas con clínicas y profesionales, y una creciente cantidad de denuncias por falta de cobertura e impago a proveedores. IOMA es la principal obra social de la provincia, brindando atención a más de dos millones de trabajadores estatales, docentes, jubilados y sus familias.

Se han presentado numerosos proyectos parlamentarios, de izquierda a derecha, en la Legislatura bonaerense, dado el alcance de la crisis. Los bloques opositores -incluido el FITU- consiguieron reunir el quórum mínimo de 47 diputados para habilitar una sesión especial por IOMA, el oficialismo bloqueó el tratamiento sobre tablas de los proyectos, devolviéndolos al circuito ordinario de comisiones. Sin embargo, ninguno de estos daba satisfacción a los reclamos de los afiliados.

La UCR, el PRO y el espacio de los Passaglia impulsan pedidos de informes, interpelaciones y proyectos de autarquía. Argumentan que el Ejecutivo provincial utiliza los recursos del IOMA para financiar otras necesidades y que la obra social perdió autonomía financiera. Sin embargo, fue durante el gobierno de María Eugenia Vidal (2015-2019) que se habilitó al Poder Ejecutivo a echar mano del superávit de la obra social. Por otro lado, la autarquía del instituto no es una solución. Porque, aunque los fondos del IOMA quedaran completamente separados del presupuesto provincial, seguiría intacto el problema central: un sistema de salud subordinado a los límites presupuestarios de un Estado quebrado. Por lo tanto, la autarquía no garantiza más prestaciones ni mejores servicios; simplemente redefine quién administra recursos que hoy ya resultan insuficientes.

El kicillofismo atribuye las dificultades que atraviesa IOMA al ajuste de Javier Milei, la caída de los recursos coparticipables y el desfinanciamiento general de las provincias. No obstante, todos los bloques patronales discuten quién administra la crisis, pero ninguno cuestiona las causas estructurales que la producen. Kicillof es un pagador serial de la deuda pública de la provincia y verduguea a los maestros y estatales como el más obsecuente de los liberticidas.

Por su parte, el Frente de Izquierda ha “exigido" informes sobre la situación financiera del instituto y acompañó reclamos de afiliados, pero sin desarrollar una intervención que coloque como eje la organización independiente de trabajadores activos, jubilados y usuarios para imponer una salida propia frente al vaciamiento.

Mientras los proyectos permanecen empantanados en las comisiones, la crisis de IOMA continúa. Afiliados autoconvocados de distintos puntos de la provincia comenzaron a organizarse producto de la creciente desesperación de miles de trabajadores que enfrentan la suspensión de tratamientos, demora en autorizaciones y el aumento de los gastos de bolsillo para acceder a la atención médica frente a salarios cada vez más empobrecido. La burocracia sindical les da la espalda a los afectados. Tal es el caso del FUDB y en particular de SUTEBA, quienes subordinan los intereses y la salud de los trabajadores al proyecto político de Kicillof, el ajustador de la provincia.

La salud de millones de trabajadores bonaerenses se encuentra a merced de dos variables del ajuste - nacional y provincial. Es bajo este prisma que debe abordarse la crisis de IOMA.

Por tales motivos, la crisis del IOMA no es un hecho aislado. La salud, la educación y los servicios sociales son variables de ajuste para sostener el ´equilibrio fiscal´ que exige el capital financiero.

Para defender el IOMA es necesario desarrollar la organización independiente de los trabajadores para enfrentar el ajuste en todas sus variantes, sean nacionales, provinciales o municipales, e imponer una salida propia.

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