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En La Hora de los Trabajadores -el programa de streaming conducido por Pablo Busch y Fernando Lothar que se transmite todos los jueves a las 19:30 por el canal de Política Obrera- entrevistamos a Ramón Acuña, exmetalúrgico y trabajador del subte, exdelegado del taller Rancagua, afectado por el asbesto.
La Hora de los Trabajadores: ¿Cuáles son las últimas novedades del Subte?
Ramón Acuña: La nueva movida del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, de Jorge Macri, ha sido el decretazo contra el derecho a huelga. Es un ataque directo a los derechos constitucionales de los trabajadores, como lo es el derecho constitucional a realizar huelgas.
Como ustedes saben, inclusive hospitales que atienden casos bastante delicados, manteniendo una guardia mínima y atendiendo casos que son muy graves, realizan medidas de fuerza permanentemente. Lo hemos visto en el Garraham, en varios lados.
En este caso es un ataque directo hacia nuestro derecho legítimo a protestar. Nosotros consideramos estamos siendo avasallados en el tema salarial, en el tema de salud y en el tema de las condiciones laborales. Los trabajadores del subte estamos en un nivel salarial muy atrasado desde hace ya bastantes años.
Estamos perdiendo porcentajes anualmente. O sea, son paritarias a la baja permanentemente con respecto a lo que significa la inflación que nos importa a nosotros. Las cifras inflacionarias que da el INDEC son una pantalla, porque ocultan que a los trabajadores que tenemos un salario ahí raspando la línea de pobreza, gastamos la mayoría de nuestros ingresos en alimentos, en gastos básicos, como útiles para los chicos, ropa, ese tipo de cosas.
LHT: ¿Cómo está la situación de la salud de los trabajadores?
RA: Nosotros particularmente en el subte, y esto se da también en el gremio de colectivos en UTA, estamos sufriendo una degradación en las condiciones laborales que afecta directamente nuestra salud. Uno de los tantos efectos en la salud nuestra que estamos teniendo es el tema de la contaminación con el asbesto, un producto que es cancerígeno.
Nosotros ya tenemos 130 compañeros afectados por esta fibra cancerígena y tenemos seis compañeros fallecidos. Seis comprobados científicamente desde el momento en que nosotros tomamos conciencia del problema de la contaminación. Para atrás habría que revisar la cantidad de casos, porque hay flotas de hace 20, 25 años que están diseminando esta fibra de forma permanente, los 7 días de la semana. No discrimina sectores, no es que les toca a nosotros los compañeros del taller, y a los de tráfico no, o al guarda no, afecta a todo el mundo y a los usuarios; ya hay comprobado casos de contaminación en una empleada en la estación Florida de la línea B, que después de años de trabajar en el hall central de la estación, resultó estar contaminada por amianto.
Y el caso de lo que llamamos contaminación terciaria, esto es esposa de un compañero que está afectada por amianto, que no trabaja en el subte, y que lo más probable es que el compañero llevó la ropa a lavar a su casa y la fibra se diseminó en el mecanismo de lavado.
Ante esto hubo una lucha muy tenaz de nuestra parte, quizás coartada un poquito por el tema de la pandemia, pero desde el 2019, cuando el sindicato toma conocimiento de los afectados en España, y al estar nosotros trabajando directamente con ese material rodante, empieza una lucha que tiene una característica muy especial.
LHT: El problema no se reduce al Subte de Buenos Aires, ¿no?
RA: El problema del asbesto es un problema mundial, tanto en la industria, como en los medios de transporte. Nosotros empezamos a investigar, y es el argentino un caso paradigmático, porque es un caso único en el mundo.
En otros países donde tuvieron este problema, o era el Estado el que intervenía con un plan de desasbestización, o eran las empresas privadas o concesionadas las que llevaban adelante planes contra este cancerígeno.
En Argentina fuimos los trabajadores los que, con nuestra insistencia, con nuestras medidas de lucha, con la retención total de tareas, no tocando absolutamente nada sospechado de tener asbesto. Es una lucha muy ardua hasta hoy en día.
Ahora se ve agravada ahora por un ataque directo a los compañeros afectados particularmente en la línea B, tenemos los compañeros afectados de licencia, dado que las flotas Mitsubishi están en un nivel de contaminación extremo. Hace seis años están prometiendo flotas nuevas.
LHT: Entonces siguen contaminando...
RA: Permanentemente, todos los años encontramos casos nuevos. En esta última revisión, detectamos tres casos nuevos de compañeros afectados.
LHT: ¿Cuál es el proceso que atraviesa el sindicato del Subte que no toma esto como una bandera?
RA: El tema actual de nuestro sindicato es que no hay un pensamiento político homogéneo y eso se traduce en varias cosas.
Si bien hay mandatos de asambleas para luchar por tal porcentaje paritario no se termina consiguiendo eso. Hay distintas vertientes políticas. Compañeros de la dirección que han decidido apoyar al kirchnerismo y hoy están debatiendo si apoyar a Kicillof o a Máximo.
Nosotros lo que hacemos es plantear los problemas concretamente y pedir un curso de acción al sindicato. Se han hecho cosas en conjunto con el sindicato, una gran lucha por minimizar las horas de exposición al asbesto, que fue el pedido de dos francos semanales. Hicimos 21 paros en esa lucha, escalonados en varias líneas. Lamentablemente, los tiempos políticos para los compañeros de la dirección no siguieron con la misma vehemencia en este nuevo escenario que surgió con la victoria de Milei. Yo no estoy de acuerdo, muchos compañeros no estamos de acuerdo: la salud está por arriba de todo, no hay negociación posible.
Igualmente hay un funcionamiento orgánico del sindicato que permite expresar esas disidencias, que son las asambleas de base. El congreso de delegados vota absolutamente todas las resoluciones. Después no se traduce desde mi punto de vista en acciones concretas más sólidas. Los afectados de la línea B que estábamos de licencia estamos recibiendo telegramas de intimación a presentarnos a trabajar en otros talleres. En la línea C en este momento están circulando dos formaciones Nagoya que están muy contaminadas.
**LHT: La reducción salarial de los trabajadores ¿no abrió la puerta a la liquidación de la conquista de las 6 horas a través de las horas extras? **
RA: Hay una presión por parte de la empresa y porque no alcanza la plata. Es una lucha permanente en todos los sectores; en el sindicato, en los plenarios, en las asambleas. No hay desde mi punto de vista desde la dirección sindical una política proactiva en ese punto.
Hay una "paz social" para no hacer olas porque estamos en un contexto difícil. Siempre la excusa es el contexto, que se viene el monstruo grande que pisa fuerte. Nosotros creemos que es al revés: ante esta declaración de guerra de Jorge Macri hay que pegarle, una campaña brutal.
Frente a lo del asbesto, hay un elemento que contamina, produciendo enfermos y la solución de la empresa y del gobierno es sacarlos y llevarlos a un leprosario. Entonces ¿qué necesidad tienen de hacer modificaciones en salud si el que se enferma lo pongo en otro lado? Yo considero que acá si no vamos a una acción directa contundente es muy difícil torcer el rumbo.
LHT: ¿Cómo está la situación del Taller Rancagua?
RA: El gobierno está avanzando a pasos agigantados. En el taller están haciendo una “racionalización”. Falta un montón de gente que se fue o que está licenciada por asbesto, o se jubiló y no se repone. No se compran herramientas, no se compran repuestos, pero a la vez quieren hacer negocios con los Mitsubishi. Quieren cambiar los asientos por asientos de plástico. Ahora, si uno tiene la idea de cambiar la flota no le vas a cambiar los asientos. Eso es todo un dato.
