SIAT Tenaris: 150 despidos para imponer la reforma laboral

Escribe Joaquín Antúnez

Tiempo de lectura: 3 minutos

El grupo Techint, bajo el mando de Paola Rocca, ha anunciado 150 despidos en su planta de Valentín Alsina, municipio de Lanús, célebremente conocida por la realización de los tubos para construir el Gasoducto Néstor Kirchner (GNK) en 2022-2023. Muchos de los despedidos fueron incorporados para la realización de esa importante obra, pero luego continuaron trabajando para proyectos similares bajo la modalidad de contrato a plazo fijo. La planta cuenta con una planta permanente reducida de sólo 150 trabajadores. El 60% de los trabajadores se encuentran bajo diversas modalidades de contrato basura. Los telegramas han llegado a los 200 operarios bajo contrato, sin embargo, los despedidos serán 150 y se anuncian el mismo miércoles 1 de julio.

La motivación de los despidos, según el planteo patronal, es la pérdida de dos licitaciones privadas para realizar un trabajo similar al del período 2022/23 en otras zonas de la Patagonia. El principal proyecto, de 500 kilómetros del gasoducto Vaca Muerta-Río Negro, para transportar gas desde la formación neuquina hacia Río Negro, para licuarlo y exportarlo en barcos. La convocatoria fue realizada por el consorcio Southern Energy (SESA), integrado por las argentinas Pan American Energy (PAE), YPF y Pampa Energía, y las extranjeras Harbour Energy (Reino Unido) y la noruega Golar.

La licitación fue adjudicada a la empresa india Welspun. La diferencia en los costos fue uno de los temas centrales. El gobierno de Javier Milei hizo circular la versión que la diferencia orillaba el 40% del costo, mientras que el propio Paolo Rocca reconoció una diferencia del 24% en una carta difundida en los medios de comunicación. Rocca había aprovechado esa carta para dar a conocer que esta decisión lo “obligaría” a tomar decisiones sobre el plantel de Valentín Alsina, incluido el cierre de la misma. Según la propia empresa, la licitación de SESA estipula el 60% de la provisión anual de ese tipo de tubos sin costura para gasoductos.

Los trabajadores han reaccionado con una asamblea masiva, aunque esta se ha limitado a replicar la política seguida hasta ahora por la dirección de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Los delegados, ligados a la conducción de Abel Furlan, impulsan negociar los despidos por suspensiones. Este régimen estaba en vigencia hasta ahora. Las suspensiones no se pagaban al 100% del salario. La asamblea se pronunció por sostener este esquema de suspensiones. En otra resolución, los obreros de SIAT han votado movilizar a la seccional Lanús-Avellaneda de la UOM.

Los delegados presentaron una carta firmada por los trabajadores a la mesa directiva de la empresa. Han denunciado en diversos medios de comunicación que la empresa ha amasado ganancias extraordinarias en los años previos. A su vez, un reciente informe publicado por la división Tenaris arroja un saldo favorable, a pesar de la pérdida de las dos licitaciones y su resonante repercusión. La expectativa del sindicato está puesta en una futura licitación prevista para el mes de octubre que lograría reactivar la actividad de la planta a los niveles previos a diciembre de 2025.

El sindicato ha venido tolerando durante años el crecimiento de los contratos basura, por fuera de la planta permanente. En el momento de mayor producción, la empresa ha llegado a contar con 550 operarios. Los despidos masivos tras la finalización de obras de gran envergadura se han convertido en un modus operandi de la patronal.

El objetivo declarado por la empresa es someter a los trabajadores que sigan dentro de la planta a la nueva reglamentación habilitada por la reforma laboral, lo que equivale a un régimen de suspensiones permanentes bajo el paraguas del banco de horas. Rocca pretende recuperar competitividad mediante la liquidación de cualquier derecho laboral y una rebaja generalizada de salarios al eliminar conquistas obreras y las horas extras.

En los días previos a este anuncio, la fábrica era un verdadero hervidero. La asistencia de prácticamente todos los trabajadores a los portones de la fábrica para debatir en la asamblea muestra una disposición a enfrentar los despidos y la imposición de la reforma laboral, en contraste, a la posición derrotista de la burocracia sindical. Una agitación sistemática por la ocupación de la planta contra los despidos masivos debe acompañar esta experiencia.

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