Ola de calor en Europa: la clase obrera paga lo que la burguesía provoca

Escribe Iara Bogado

Tiempo de lectura: 4 minutos

Europa acaba de vivir la ola de calor más severa desde que hay registros. El fin de semana del 27 y 28 de junio, varios países batieron sus máximas históricas al mismo tiempo: Alemania llegó a 41,7°C, República Checa a 41,1°C, Polonia a 40,5°C y Dinamarca a 37°C, con trenes cancelados o demorados en Polonia por el calor. Un estudio del World Weather Attribution, que reúne a científicos de varios países europeos, concluyó que el cambio climático es responsable "sin lugar a dudas" de la intensidad de esta ola de calor. Según sus cálculos, esa misma ola de calor no podría haber ocurrido en el clima de hace cincuenta años: en 1976, habría marcado 3,5 grados menos de día y 2,4 grados menos de noche. Las noches con calor extremo, que no dejan al cuerpo recuperarse del calor del día, son hoy cien veces más probables que durante la ola de 2003, y los picos de calor diurnos, diez veces más probables. Los científicos también descartaron que el fenómeno El Niño tenga algo que ver. La causa es el calentamiento acumulado por el uso de carbón, petróleo y gas durante décadas (DW, 29/06).

El costo humano fue enorme. La Organización Mundial de la Salud contó más de 1.300 muertes vinculadas al calor en todo el continente desde el 21 de junio, con unos 150 millones de personas viviendo bajo temperaturas extremas mientras escuelas cerraban y las redes eléctricas se tensionaban al límite (La Gaceta, 29/06). Francia fue el país más golpeado: la agencia de salud pública registró alrededor de mil muertes solo en esa semana, la gran mayoría personas mayores. Las morgues de París se quedaron sin lugar. Tuvieron que sumar cámaras frigoríficas de urgencia y algunas funerarias empezaron a mandar cuerpos hasta ochenta kilómetros de la ciudad porque ya no tenían dónde guardarlos. "Nos enfrentamos a una situación realmente catastrófica", dijo un empresario del sector funerario (A24, 29/06).

Un satélite de la Agencia Espacial Europea fotografió desde el espacio la masa de aire caliente que quedó estancada sobre el continente (Perfil, 30/06), el mismo día en que Francia vivió su jornada de junio más calurosa de la historia. Esa imagen mostró una capa de aire caliente quedó atrapada arriba de Europa como una tapa, sin dejar que el calor se disipara, ni de día ni de noche.

Detrás de las muertes hay también un costo en plata que ya empieza a calcularse. La aseguradora Allianz estima que el gasto acumulado para Europa va a superar los 600.000 millones de dólares para 2030, con Francia, España e Italia entre los países más golpeados. Las olas de calor anteriores, más leves que esta, ya le habían costado al continente hasta un 0,5% del PBI, y hasta un 1% en el sur (WSWS, 1/07). Esa plata no la va a pagar la clase trabajadora en forma de salarios más bajos, despidos y recortes en los servicios públicos, sumada a lo que también dejan las sequías, las inundaciones y las tormentas.

Y esto no es un problema solo de Europa. Estados Unidos espera una ola de calor propia para el 4 de julio, con 40 grados en sus principales ciudades. Pero el impacto más grave no está en los países ricos: aunque Europa y Estados Unidos concentran apenas el 15% de la población mundial, un estudio de la Universidad de Oxford calcula que la cantidad de personas que sufre calor extremo en el planeta se va a duplicar para 2050, de 1.540 a 3.790 millones. Otro estudio, del Climate Impact Lab, calcula que el 90% de las muertes por este calor creciente va a ocurrir en los países más pobres del norte de África, Medio Oriente y el suroeste de Asia (Idem).

Aunque este tipo de olas de calor, según la estadística, ocurrían cada cien años, ahora se repiten cada pocas décadas. El planeta se calentó por la quema constante de petróleo, gas y carbón durante más de un siglo, y esa acumulación de gases de efecto invernadero -retención del calor- es el que hoy empuja los termómetros a niveles superiores. Es la consecuencia directa de un modelo de producción que nunca dejó de depender de los combustibles fósiles, aun sabiendo desde hace décadas el daño que provocan.

Los hospitales, las morgues, los sistemas de salud se ven desbordados por imprevisión pero sobre todo por el vaciamiento de los presupuestos de salud. Está planteado quién financiará la reconversión industrial y la adaptación de las ciudades a esta nueva realidad. La ultraderecha -con apoyo de la centroizquierda- proponen financiar con el preupuesto público la instalación masiva de aires acondicionados. No sólo saben que es un parche, es más, que puede agravar el problema, sino que tampoco nadie ignora que los cambios climáticos catastróficos amenazan a la humanidad. El capitalismo vive de la depredación del trabajador y de la destrucción del planeta.

Ahí está el fondo del problema: mientras la producción y los recursos sigan en manos de un puñado de empresas que deciden según su rentabilidad y no según la necesidad de los trabajadores, cada ola de calor va a volver a encontrar los mismos flagelos. Frenar esto de raíz y prepararse en serio para lo que viene requiere sacarle el poder a esa minoría y organizarla de forma planificada, pensando en las necesidades de toda la población. Eso sólo lo puede garantizar un gobierno de los trabajadores.

Fuentes:

https://www.lagaceta.com.ar/nota/1143213/mundo/europa-registra-1300-muertes-adicionales-ola-calor.html

https://www.dw.com/es/la-ola-de-calor-que-abrasa-europa-habr%C3%ADa-sido-casi-imposible-hace-medio-siglo/a-77755310

https://www.perfil.com/noticias/ciencia/un-satelite-capto-desde-el-espacio-la-ola-de-calor-que-golpea-a-europa.phtml

https://www.a24.com/mundo/las-morgues-y-funerarias-una-famosa-ciudad-europea-desbordan-cuerpos-la-ola-calor-n1570518

https://www.wsws.org/es/articles/2026/07/01/ffbj-j01.html?pk_campaign=wsws-newsletter&pk_kwd=wsws-daily-newsletter

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