Caputo “dibuja” un plan financiero para gambetear un defol

Escribe Marcelo Ramal

Acreedores “institucionales”, más endeudamiento y a plazos menores.

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Luis Caputo anunció el plan del gobierno para afrontar los vencimientos de capital e intereses de deuda en lo que resta de 2026 y el 2027. La presentación buscó ofrecerles a los especuladores financieros garantías de pago, principalmente, para el período preelectoral, donde se jugará la reelección de Milei. Caputo y su secretario Furiase se llenaron de ínfulas. Pero bien leídas, las “garantías” ofrecidas delatan el tembladeral económico y financiero de los liberticidas. En medio de un Mundial con muy pocas gambetas, Caputo ha presentado un “dibujo” acerca de cómo gambetear un defol. Sólo para empezar, digamos que, para el año y medio que viene, las necesidades de financiamiento de la “gran deudora del Sur” ascienden a la friolera de 44.000 millones de dólares, 25.000 millones de capital y 19.000 millones de interés.

Después de dos años de repetir que el objetivo oficial es “retornar a los mercados internacionales” -es decir, al mercado voluntario de deuda- Caputo confesó en su conferencia que no tiene condiciones para ello, porque debería aceptar tasas de interés de dos dígitos. En sustitución de ello, el plan financiero se sustenta en préstamos directos, con garantías de organismos financieros internacionales como el Banco Mundial o el BID. A ellos, se suman “créditos bilaterales” -es decir de país a país- y la emisión de deuda en dólares en el mercado local - los llamados Bonares, que serán emitidos con un plazo de vencimiento de tan sólo dos años. De conjunto, para pagar 25.000 millones de dólares de capital entre 2026 y 2027, Caputo tomará deuda por unos 30.000 millones, y lo hará con un perfil de vencimientos apremiantes. La hipoteca que se contrae para los próximos años es explosiva.

La deuda multilateral, y la contraída con el FMI, no puede ser objeto de quitas o “reperfilamientos”, para utilizar un término macrista. Por esa razón, el programa financiero de Caputo bloqueará todavía más al pretendido retorno a los mercados. Cualquiera que evalúe comprar títulos de deuda argentina en un futuro, tendrá en cuenta que en la fila de acreedores figuran primero los organismos multilaterales de crédito y el propio FMI, con quien habrá que pagar o refinanciar 11.500 millones de dólares de capital e intereses entre 2026 y 2027.

En ese mismo lapso, el plan caputiano prevé que el Tesoro le compre al Banco Central unos 12.000 millones de dólares para pagar deuda - es lo que suponen que representará el superávit fiscal de los dos años. Pero ese superávit se viene evaporando, como resultado de la caída sistemática de la recaudación. Mientras Caputo prometía en su conferencia “datos promisorios de la economía”, se conocían las estadísticas de fabricación de automotores en junio: un 13% menos que en el mismo del año pasado, con una caída acumulada del 18% en todo el semestre. La única forma de sostener el superávit, en ese cuadro, es acentuando la motosierra - lo mismo que le reclamará el FMI para reciclar parte de los vencimientos de deuda con el organismo.

Caputo, en definitiva, intentó iniciar la campaña por la reelección con un mensaje a su principal base de sustentación - los acreedores locales e internacionales de la deuda pública. Supone que con ello le bastará para evitar una corrida cambiaria en caso de que el oficialismo tambalee en la campaña electoral, tal como lo evidencian ahora las encuestas.

Pero en las “necesidades de financiamiento” en dólares no están las divisas que saldrán por remisión de utilidades al exterior, que han alcanzado un récord en los últimos meses, gracias a Vaca Muerta y al RIGI. El precario dibujo de Caputo tampoco tiene condiciones de frenar una corrida cambiaria. El sistema bancario tiene actualmente depósitos a plazo por 60.000 millones de dólares - con la cuarta parte de esos pesos, una corrida evapora con creces al superávit de balanza comercial.

En su conferencia, el ministro dijo que “no contempla” un nuevo swap de Bessent y Trump, probablemente porque sus benefactores de 2025 no tienen condiciones para volver a ofrecerlo. El precario plan financiero de Caputo tiene dos patas: el socorro de los organismos financieros del imperialismo -FMI, Banco Mundial- que aprueban un rescate de Argentina a cambio de su conversión en Protectorado, en el plano comercial, energético y militar. La segunda pata reside en asegurar un retroceso sin par en la condición social de las masas, y convertir al presupuesto nacional en una hoja de cálculo de los acreedores internacionales.

En la Argentina, los anuncios apresurados de “blindajes”, como el que brindó Caputo este lunes, suelen preceder a las grandes crisis de deuda y a las rebeliones populares.

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