Mundial 2026: la final no va a ser otro “partido más”

Escribe Nahuel BA

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En las vísperas de la final del Mundial que enfrentará a las selecciones de fútbol de la Argentina y España, todavía continúan en el mundo los debates en torno a la bandera de Malvinas que levantaron algunos jugadores de “la Scaloneta”. La repercusión de dicho acto político tuvo la potencia del cabezazo agónico de Lautaro Martínez. Milei, Trump, Infantino se repliegan más torpemente que la defensa inglesa. El vocero del trumpismo defendió la primera enmienda de la Constitución estadounidense (libertad de expresión) cuando Trump la viola sistemáticamente, incluso para prohibir banderas y remeras alusivas a las Malvinas.

Según dejó trascender La Nación, algunos miembros del seleccionado argentino “entendieron que la situación se podría haber evitado”; Scaloni y “Dibu” Martínez intentaron bajar la espuma con sus declaraciones a favor del silencio. A Messi, en cambio, se le escapó un “sabemos que hay gente que no tiene trabajo y no llega a fin de mes”, algo que ocurre en todo el mundo pero que no denunciaron desde otros seleccionados, ni tampoco la guerra imperialista mundial. Diversos medios aseguran que esta declaración de Messi generó un gran malestar en Milei, que intentó lo que la defensa británica no pudo – parar la pelota.

Tanto Donald Trump como Pedro Sánchez anunciaron que estarán presentes en Nueva Jersey; el primero, además, entregará el trofeo a los campeones junto a Infantino, como lo hizo el año pasado en el Mundial de Clubes. En esa ocasión, el campeón fue el equipo inglés Chelsea que tenía en sus filas a dos actuales finalistas, a Enzo Fernández y a Marc Cucurella. El presidente norteamericano aprovechó esa oportunidad para acaparar las cámaras y el protagonismo. ¿Qué ocurrirá ahora, frente a este acto político, que la FIFA desautoriza? Messi y De Paul ya han sido complacientes con Trump cuando ‘campeonaron’ con el Inter Miami; Yamal, en contraposición, levantó la bandera Palestina cuando lo hizo con el Barcelona. Por estas razones, en Gaza hinchan mayoritariamente por el país europeo, y en Tel Aviv por el sudamericano, incluida toda la cúpula del gobierno genocida.

Este partido también reflejará las tensiones que existen entre EEUU y España en torno a la implicancia de la OTAN en la guerra imperialista contra Irán, como así también entre la FIFA y la UEFA alrededor de la sucesión política en el ente mundial de fútbol.

En cuanto a la clase obrera de la Argentina, también debe pasar a la ofensiva, para derrotar a un gobierno que se repliega desordenadamente en su propio arco.

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