Escribe Juan Ferro
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Después de cuatro meses de discusiones en el Consejo de Salarios y muchas medidas de fuerza, el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (SUNCA) de Uruguay alcanzó un preacuerdo de importancia histórica por su proyección.
El acuerdo -de una vigencia de 5 años- incorpora el reclamo central del sindicato: la reducción de la jornada laboral sin afectar el salario. Establece el pasaje escalonado de 44 a 40 horas semanales hasta 2030.
Aunque el texto definitivo deberá ser reafirmado en una asamblea general del SUNCA y homologado en el Ministerio de Trabajo, este tipo de acuerdo tiene una repercusión de carácter internacional pues pone en consideración la jornada laboral de la construcción en todo el mundo.
El acuerdo sigue la tendencia de Europa donde en muchos países se ha establecido la reducción de la jornada laboral (Francia, Alemania, Austria, España, Grecia, Rumanía, Bulgaria, Polonia). Los promedios más altos rondan entre las 38,7 y las 39,8 horas semanales.
En cuanto a los salarios se estableció una proyección de inflación a 12 meses e inclusión de un componente retroactivo del 5,17 % a abonarse en tres cuotas desde abril. La inflación uruguaya se ubica en 4,5 %, pero es más alta en productos masivos y alimentos. Por eso no significa una mejora real, pero fue parte de la “flexibilización” por parte de los sindicatos para que la patronal aceptara la reducción de la jornada.
El acuerdo deja pendientes cuestiones vitales sobre la jubilación de los obreros de la construcción. Se acordó la creación de una “comisión especial” para el cómputo jubilatorio. Los obreros de la construcción uruguayos deben tener 30 años de trabajo registrado y la edad mínima correspondiente (60 años o escalonada hasta los 65 años, según el año de nacimiento). Aunque el SUNCA reclama la edad jubilatoria a los 55 años con 25 de aportes debido al desgaste físico y la discontinuidad en la finalización de las obras, este aspecto no ha sido resuelto. La “comisión especial” es una propuesta que las patronales aceptaron porque le da largas a este asunto crucial.
El acuerdo incluye el retorno inmediato a las actividades de los obreros enviados al seguro de paro a raíz del conflicto. Las patronales chantajearon al sindicato mandando a miles de trabajadores al seguro de paro que cubre sólo una parte del salario. Para los trabajadores mensuales suspendidos significa percibir el 50 % del promedio de los salarios nominales de los últimos seis meses. Las suspensiones vinieron acompañadas de intentos fuertes de carnereaje en las obras, que produjeron varios conflictos en el intento de desconocer al SUNCA.
En el desarrollo del conflicto las patronales embarraron la cancha con el destino de los fondos que aportan a las viviendas de los trabajadores, una especie de lo que en la Argentina se conoce con el nombre de “cuotas solidarias”. Las patronales acordaban esta entrega de fondos con la supervisión del SUNCA, lo que generó denuncias de corrupción en medio del conflicto y la detención de dirigentes acusados de desviar fondos. Las patronales acusaban que este dinero era desviado para un fondo económico del SUNCA y del Partido Comunista. El sindicato trató de deslindarse señalando que no era responsable de la corrupción de esos dirigentes. Los acusados esgrimieron que "robaban para la corona” y que, de hecho, estos acuerdos eran moneda corriente en los últimos años. Los diarios uruguayos jugaron fuerte en contra del conflicto, amplificando las denuncias de corrupción del SUNCA y tratando de justificar la desautorización de las medidas de fuerza, pero finalmente la firma del conflicto llega porque hay un proceso de reactivación en la construcción con los nuevos códigos de planeamiento urbano, que permiten la instalación de grandes torres en Montevideo y en el este, con centro en Maldonado.
El acuerdo tiene proyección para los trabajadores de la construcción de America Latina. Brasil y Argentina tienen semanas laborales de 44 horas, pero Perú, Bolivia y México tienen 48.
La reducción de la jornada sin afectar el salario y los cómputos jubilatorios -en Argentina, por el trabajo en negro y la evasión patronal, nadie se jubila en la Construcción- son los grandes temas pendientes,
El acuerdo del SUNCA pone en discusión estas sentidas reivindicaciones y a la vez indica, contra los sindicalistas que proclaman luchar por mayores ingresos a cambio de una mayor explotación, cómo defender la salud del trabajador.
