Escribe Emiliano Fabris
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El Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires ha realizado una serie de “foros” con intendentes tanto del interior como del conurbano para discutir la reforma de la Ley 12.154 de Seguridad Pública.
El asunto central de la reforma pasaría por ofrecer una “mayor representación a los intendentes en el Consejo provincial de Seguridad”. Otorga un marco legal a distintos cuerpos municipales -como las patrullas urbanas-, y autonomía a los intendentes en la elección del modelo a aplicar. No hay aquí la menor intención de alterar el núcleo y la estructura del aparato represivo, representado por la policía bonaerense.
La reforma de Kicillof busca, al mismo tiempo, bloquear otros proyectos, como el de Massa, también sobre “policías municipales”. Las policías municipales fueron extendidas en toda la provincia por el gobierno de Scioli y posteriormente disueltas y absorbidas por la policía bonaerense. Esas policías ofrecían a los Intendentes un aparato propio con funciones “preventivas”, pero sin presupuesto. El “sheriff” Sergio Berni, presidente de la Comisión de Seguridad del Senado bonaerense, alineado con CFK, defiende una “profesionalización” de la Bonaerense. La Cámpora ha abierto un nuevo frente en su disputa con el ´kicillofismo´.
Otro aspecto de la eventual reforma, fue mencionado por Mariano Cascallares. El intendente de Almirante Brown propone “profundizar la utilización de tecnología aplicada a la prevención y la integración público-privada”. En el mismo sentido se pronunció Federico Otermín, el intendente de Lomas de Zamora. La reforma, sostiene, debería incorporar “el uso de nuevas tecnologías, el procesamiento de datos masivos y la Inteligencia Artificial aplicada a la prevención del delito y al castigo de quienes delinquen”. Es la línea en la que están avanzando Milei y Bullrich, afines a los servicios que ofrece Palantir, la empresa del tecnofascista Peter Thiel, contratista del Mossad israelí y del ICE en EE.UU. En el conurbano, las redadas salvajes llevadas a cabo por efectivos de la Policía Federal contra trabajadores migrantes, que emulan el accionar de la ICE de Trump, operan con el amparo completo de los intendentes.
Los “libertarios” de un lado, y los “nacionales y populares”, del otro, coinciden en el planteo de un estado policial. Los fascistas recurren al viejo planteo de la “seguridad democrática”, promovido por Horacio Verbitsky, que ofrecía anticiparse a la represión por medio de la infiltración y el espionaje en las organizaciones populares. Ese ‘trabajo’, Milei y Bullrich se lo confían a Palantir con alcance a todo el aparato del Estado. Estamos ante un planteo internacional que parte del imperialismo, el sionismo y la guerra imperialista mundial.
