FATE: una “caravana” hacia ningún lado

Escribe Ceferino Cruz

Tiempo de lectura: 4 minutos

La dirección del SUTNA encabezó una caravana de automóviles a la Legislatura bonaerense en la ciudad de La Plata para reclamar una respuesta del gobierno de Axel Kicillof frente al lock out patronal de FATE. Estuvo acompañado, entre otros, por los partidos del FITU y algunas otras organizaciones. El PTS la describió como “parte de una pelea que sostienen los trabajadores junto a sus familias con un acampe y permanencia en la puerta de la fábrica” (LID, 16/7).

La “caravana” fue promocionada por el aparato del PO, para el cual el SUTNA debe ser también un aparato, y abandonar sin vuelta la condición de sindicato combativo. El secretario general del SUTNA Alejandro Crespo habló de una “importante movilización (…) en todos los poderes, en la opinión pública, la Justicia, el Parlamento y el Ejecutivo la necesidad de que esta fábrica continúe funcionando”. El Sindicato y todo el FITU vienen promoviendo sin éxito un proyecto legislativo de ocupación transitoria de FATE por parte del Estado. Lamentablemente, no advirtieron que el único camino para lograr ese propósito era ocupar la fábrica. Dicho de otro modo, ese noble proyecto ha sido usado para bloquear la ocupación de la fábrica y operar en los despachos legislativos - y ahora con ‘caravanas’ de automóviles.

En una entrevista brindada el mismo día, Crespo insistió, por enésima vez, en que FATE es la única empresa que produce cubiertas para camión y colectivo en Argentina (Real Politik, 16/7). Madanes Quintanilla, el dueño de FATE, no habría advertido de las ventajas que le da esa posición monopólica. Asistimos a una versión nacional y popular de una reivindicación obrera o al abandono de la posición clasista frente a la industria nacional, ligada por numerosos hilos al capital extranjero. Es el caso de Aluar, del mismo dueño, que tiene el monopolio del aluminio con subsidios del Estado, cuya exportación a Estados Unidos, en bruto, ha sido autorizada por todos los gobiernos norteamericanos, cuya industria se encarga de transformar en derivados industriales. Crespo volvió a insistir en que “se están colocando cubiertas sin ningún tipo de revisión, que vienen de afuera, que pesan la mitad, que no tienen la calidad de las cubiertas que se desarrollaban en esta fábrica". No concluyó, sin embargo, que estos motivos deberían llevar a la ocupación de la empresa.

Crespo volvió a asegurar que está respaldado por el sindicato de Camioneros, aunque éste no se hizo presente en la caravana ni en la fábrica al cabo de cinco meses de conflicto. Crespo le volvió a tender la mano a Kicillof, a pesar de la falta de respuestas del gobierno bonaerense a los reiterados pedidos de reunión. "Nos asombra mucho, dice Crespo sin pestañear, porque por un lado dice (Kicillof) que es la trinchera de los trabajadores y que está dispuesto a recibir a todos aquellos que tengamos algún tipo de problema. Nosotros hemos presentado un pedido de reunión y no hemos conseguido ningún tipo de respuesta y ya van cinco meses”. "Yo creo que si (Kicillof) se quiere diferenciar del gobierno nacional, donde claramente hay una política anti puestos de trabajo, anti mano de obra, anti-industria, hay que hacerlo con los hechos. No alcanza nada más que con las declaraciones", enfatizó. El gobernador -pagador serial de la deuda provincial y hambreador de los docentes bonaerenses- sigue sin acusar recibo. La convocatoria de Crespo “pro industria" no ha tenido eco en el peronismo ni en la burguesía nacional, enfocada en aprovechar la contrarreforma laboral propiciada por el gobierno de Milei con la complicidad del PeJota y la CGT.

En su discurso, Crespo agregó: “Cinco meses después del inicio de este lock iut, la energía de los compañeros del neumático, del SUTNA, de FATE, está totalmente cargada con la fuerza de entender que estamos en un reclamo justo”. En rigor, la caravana volvió a poner de manifiesto -en los 85 kilómetros que separan a la fábrica de la ciudad de La Plata- el completo abandono de la ocupación por parte del Sindicato.

La realidad ofrece en las puertas de FATE un contraste brutal con los dichos de Crespo. La permanencia en la fábrica quedó reducida a una guardia de apenas tres compañeros. Compañeros que durante meses sostuvieron la permanencia ya no concurren regularmente, apremiados por la necesidad de conseguir trabajo. Se han desmontado casillas y gazebos, y fueron retiradas (ostensiblemente, de parte de la directiva del sindicato, que en varias ocasiones intentaron sacar o alejar las telas identificatorias de diversas agrupaciones) las banderas de distintas organizaciones, entre ellas las del MST, el PTS y Política Obrera. Las del Partido Obrero y el Polo Obrero se mantienen, cuando hace tiempo que no sostienen guardias permanentes.

La patronal, mientras tanto, no permanece inmóvil. Continúa el ingreso de vehículos y el retiro de elementos de la planta, incluso hacia el sector donde ALUAR mantiene un obrador en el antiguo quincho, con acceso por otra calle. Sobre los trabajadores que sostuvieron la ocupación pesa todavía, además, una causa en la Fiscalía de San Fernando. La amenaza de un desalojo judicial inminente sobrevuela mientras la ocupación retrocede.

FATE y su condición “estratégica”

La defensa de los puestos de trabajo no es lo mismo que la defensa de la llamada “industria nacional”; si lo fuera, el capitalismo habría abolido la desocupación, que en el mundo no baja del 10% de la población activa. El capital permanece en una rama mientras obtiene de ella la rentabilidad que considera conveniente y migra hacia negocios, sean financieros, extractivos o de cualquier otra naturaleza cuando encuentra allí mejores condiciones de valorización. El Estado y los gobiernos contribuyen a este desarrollo mediante la expansión de la deuda pública, que es financiada por el capital ‘sobrante’.

Esta orientación ya estaba presente desde los comienzos del conflicto, y ahora ha sido reivindicada por el Manifiesto del PTS de apoyo a la candidatura presidencial de Myriam Bregman. Pero los intereses de los trabajadores y los de Madanes son irreconciliables.

La independencia política de los trabajadores comienza precisamente por rechazar esa identificación entre sus puestos de trabajo y los intereses de la “industria nacional”.

Responsabilidad política

El descenso de la participación en el acampe tiene causas materiales evidentes. Ningún trabajador puede sostener indefinidamente una guardia durante meses sin una perspectiva política de lucha.

Desde el primer día, el SUTNA no puso el peso integral de su organización y su capacidad de movilización al servicio de transformar la iniciativa de ocupación de la fábrica, de los compañeros que volvían de vacaciones, en febrero, en una verdadera ocupación obrera de FATE. Con el paso de los meses, esa ausencia política y organizativa contribuyó al desgaste. El conjunto del FITU acompañó la orientación trazada por la dirección del SUTNA.

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