Nuevas muertes de obreros en Vaca Muerta

Escribe Gabriel Meggiotto

Trabajan bajo reglamentos ‘nigerianos’.

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El martes por la tarde, en la Unidad Separadora Primaria 2 del yacimiento Rincón del Mangrullo, en cercanías de Añelo, Neuquén, se produjo una falla en una línea de gas de alta presión. El estallido terminó con las vidas de dos obreros - Jonathan Meliqueo y Cristian Latorre.

YPF emitió un comunicado unas horas más tarde, confirmando la muerte de uno de los trabajadores, Meliqueo, y la explosión en el bloque mencionado. Más tarde, la empresa confirmó el fallecimiento de Latorre, en el hospital. Finalmente, cerró el comunicado diciendo que "el incidente ya se encuentra controlado", aunque respecto al segundo trabajador, YPF señaló que falleció "en circunstancias que se están investigando".

Marcelo Rucci, del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, se deslindó con que "no eran trabajadores bajo convenio" y que habían realizado "una maniobra demás”. Las muertes obreras en Vaca Muerta son frecuentes. En mayo, en otro de los campos operados por YPF, cerca de Centenario, en el área de Sierra Barrosa -a pocos kilómetros de Rincón del Mangrullo-, murió atrapado entre caños de gas Darío Gastón Ruíz. Más al norte, en El Trapial -campo que opera Chevron-, se registró el 10 de agosto otra explosión que dejó heridos a tres trabajadores. A mediados de 2025, un operario falleció durante la construcción del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, de Techint y Sacde. En 2024, falleció Miguel Fernández luego de que se cortara una linga en el momento en que llevaba adelante tareas de entubado, provocándole múltiples fracturas.

El acuerdo "a la nigeriana" que cerraron el Sindicato Petrolero y las patronales involucradas en el ecosistema de Vaca Muerta -a través de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) y la Cámara de Empresas de Operaciones Petroleras Especiales (CEOPE)- abrió un marco legal para sostener la extrema inseguridad laboral, incluyendo turnos rotativos insalubres. En medio de una creciente tercerización en el sector, todas las muertes que allí ocurren son responsabilidad directa de las patronales y la burocracia sindical.

El bloque de Rincón del Mangrullo es operado por YPF y Pampa Energía. Es de los más importantes, con una producción diaria de 6.149 millones de metros cúbicos de gas -casi el 20 % de la producción total de YPF- (Clarín 25/08). El costo de las operaciones asociadas a la extracción de gas en Vaca Muerta recae sobre la vida de los trabajadores a través del abaratamiento de los costos y la deficiente inversión en infraestructura.

Las patronales acumulan ganancias arremetiendo contra la clase trabajadora, derrumbando sus condiciones laborales, su salario y, en ocasiones, terminando con sus vidas. Estas muertes no son casualidades. Tampoco son producto de responsabilidades individuales, atribuibles a los trabajadores, como quiere hacer creer la burocracia del sindicato, sino de las patronales que someten a los trabajadores a jornadas extenuantes bajo un clima implacable. La burocracia negocia esquemas de producción insostenibles para la vida humana. El gobierno nacional y provincial prepararon el escenario con la contrarreforma laboral.

La muerte de Latorre y Meliqueo no es un hecho aislado; como ya hemos mencionado, las patronales se han cargado la vida de por lo menos cinco trabajadores en los últimos dos años. Esto es un síntoma de un modelo de producción donde la maximización de la rentabilidad y la externalización de costos laborales derivan en la vulneración de la seguridad y la vida de los trabajadores, agravada por una burocracia que actúa como cómplice al desviar la culpa hacia los trabajadores.

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