Escribe Marcelo Ramal
Los socios de Milei con la participación activa del FITU.
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Con bombos y platillos, diferentes medios y partidos opositores celebraron la reunión de 133 votos (mayoría simple), en la sesión sobre la reforma del Banco Central, para convocar a una sesión especial el próximo 9 de setiembre. Los temas a tratar serían el “endeudamiento de las familias” y la prórroga de la “emergencia en discapacidad”. En este conjunto, se encontraba la totalidad de Unión Por la Patria, el FITU, la Coalición Cívica y varios o parte de los bloques provinciales, como Argentina Federal, los diputados del gobernador de Misiones o los del tucumano Jaldo. También Marcela Pagano, quien ingresó al Congreso como diputada de Milei. La votación común dio paso a una conferencia de prensa común. Flanqueada por el radical Pablo Juliano, Pagano y varios kirchneristas, Myriam Bregman, en la conferencia de prensa subsecuente, llamó a “discutir los temas que importan al pueblo trabajador”. Micrófono por delante, Bregman pidió “que se paren las ejecuciones” de endeudados sin repudiar la deuda usuraria. Una periodista de un medio K que cubría el evento, celebraba la creación de “una nueva mayoría”, algo que “no hubiéramos soñado hace 10 años atrás”.
Aunque la alharaca continuó, quién sonrió último en la sesión del miércoles fue Javier Milei, al conseguir la media sanción para el alevoso reforzamiento del blanqueo –“inocencia fiscal”- y la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central. Como se denunció en la propia sesión, la Reforma contrabandea la posibilidad de empeñar las reservas del Banco como garantía en operaciones de deuda, además de instituir como virtual directorio vitalicio a las autoridades que Milei puso a dedo. La “Inocencia Fiscal” obtuvo 139 votos a favor, 110 rechazos y 2 abstenciones. En el caso del BCRA, los votos a favor subieron a 144. Si volvemos por un momento a la votación “opositora” del comienzo -la de la sesión especial- una cuestión de aritmética simple nos indica la siguiente: si los que votaron en contra de las leyes de Milei fueron 110 o 112, esos mismos no podrían haber alcanzado la mayoría de 133 para la sesión especial sin el concurso de una veintena de diputados que, horas después... votaron con Milei. La “oposición unida”, por lo tanto, estaba llena de topos libertarios. Algunos de los que pusieron los huevos en las dos canastas están identificados: son los diputados del oficialismo misionero, salteño y tucumano.
Bien mirados, sin embargo, los topos son muchos más. Con Passalacqua, Jaldo o Sáenz, el kirchnerismo viene sosteniendo febriles negociaciones para integrarlos a un frente electoral panperonista en 2027. Los antecedentes de ese enjuague son recientes, porque las listas de Jaldo o Jalil en las elecciones intermedias de 2025 fueron de “Unión por la Patria”, y recibieron la bendición de Cristina Kirchner. Los colaboracionistas provinciales escuchan ofertas y están atentos al curso de la crisis política. Oscilarán entre apoyar la reelección de Milei, o darse vuelta. Las volteretas en el Congreso -votar con Milei y pedir “sesiones especiales” con los opositores- forman parte de esas maniobras. Con el kirchnerismo en su totalidad ocurre algo parecido, pero en otra dimensión -la judicial. En medio de las causas en curso y de las negociaciones por el nombramiento de jueces, tramitan su propia impunidad en un juego donde, del otro lado, entran otros prontuarios -los de $Libra Milei, Adorni, Espert y Spagnuolo.
El FITU, con su activa participación en la conferencia de prensa común, ha actuado como masa de maniobra de todos estos enjuagues. La coincidencia en el voto por una sesión especial es una contingencia de la vida parlamentaria y de la crisis política. Otra cosa es celebrarla como un acto de la “oposición unida”, en medio de un verdadero nido de víboras. La “unidad” por la sesión ni siquiera tiene como base a un proyecto o a una reivindicación común, sino que se inscribe detrás del difuso objetivo de “tratar el endeudamiento de las familias”. El radical Jiuliano, uno de los que lideró la conferencia de “Unidad”, tiene un proyecto que traslada los casos de mora…a la justicia, o sea, que se lava las manos y se abstiene de imponer una salida en favor de los deudores confiscados. Otros proyectos habilitan a “refinanciaciones” que implicarán la esclavización vitalicia de los que están en mora.
Frente a la votación de la sesión especial, una izquierda independiente y socialista hubiera adoptado un camino antagónico al de Bregman, Del Caño, Giordano y Del Plá: advertirle al pueblo endeudado sobre los límites insuperables de las maniobras parlamentarias en curso, y llamar a imponer una salida mediante la movilización política contra el gobierno y sus cómplices. El FITU, en cambio, ha llamado a confiar en el parlamentarismo y en los cómplices de Milei.
El episodio de este miércoles es muy instructivo sobre el rol del FITU en la presente crisis política. En numerosos textos, hemos alertado sobre la tendencia a la constitución de un frente de colaboración de clases. Pero lo que ha quedado de manifiesto es que ese frente de colaboración de clases ya opera en el presente, no es necesario conjeturar sobre eventuales alianzas. El FITU actúa como avalista de estas operaciones políticas.
