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Lo que Javier Milei presentó por cadena nacional como un acto de "reafirmación soberana" ha sido, en realidad, un paso más en su subordinación estratégica al dispositivo militar de los Estados Unidos en el Atlántico Sur.
Milei anunció que ampliaría los recursos del Ministerio de Defensa para "priorizar" la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia (BNIU) y las capacidades de telecomunicaciones. El proyecto, iniciado por el kirchnerismo, pero paralizado por el corte de obra pública de Milei, fue relanzado en 2024 junto a la entonces jefa del Comando Sur de Estados Unidos, la general Laura Richardson. La militar estadounidense recorrió Ushuaia y destacó el interés de su gobierno en la ciudad austral como plataforma logística hacia la Antártida. Según trascendió, las negociaciones actuales apuntan a que el propio Pentágono financie y construya la instalación militar integrada a las dependencias de la Armada argentina, aunque desde el Ministerio de Defensa lo niegue formalmente.
En noviembre del año pasado, Horacio Verbitsky reveló que Milei negociaba "la recuperación de Malvinas a cambio de una Base de EE.UU. en las propias islas" (El Cohete a la Luna, 2/11/25). En definitiva, Trump quiere las Malvinas para él, aunque también podría cambiar de opinión en función de la evolución de la guerra mundial. Por lo pronto, Trump ejerce una intensa presión sobre Gran Bretaña para exigirle compras crecientes de armamento norteamericano y el acompañamiento a la política de Estados Unidos frente a Rusia por Ucrania
El gobierno desactivó el desarrollo en Río Grande de infraestructura portuaria iniciado en sociedad con capitales chinos, el llamado Polo Antártico Fueguino. El proyecto había generado preocupación en Washington por la proyección de esa provincia sobre el Atlántico Sur y la Antártida. En esta línea de acción, en enero de este año, el gobierno nacional intervino administrativamente el Puerto de Ushuaia, en una medida que el Foreign Affairs Latinoamérica describió como funcional a destinar ese puerto multiuso a "fines militares y comerciales" ligados a los intereses norteamericanos. La "soberanía" que se invoca para Malvinas consiste en la entrega de un puerto nacional al Comando Sur enfrente a la base británica en Malvinas.
Otro de los anuncios que realizó Milei fue la creación de un Consejo de Seguridad Nacional, que articulará de forma "obligatoria y transversal" a Cancillería, Defensa, Inteligencia y Economía, estableciendo además un “régimen de protección de infraestructuras críticas y un marco de defensa aeroespacial y marítima”. El anuncio refuerza la arquitectura institucional de cooperación militar con Washington, plasmado en los ejercicios combinados "Daga Atlántica" con fuerzas especiales y Boinas Verdes del Comando Sur, la participación en el PANAMAX, el ingreso del portaaviones USS Nimitz a aguas argentinas frente a las propias Malvinas bajo el decreto 264/2026, y la autorización reciente (decreto 536/2026) para una nueva tanda de ejercicios navales con Brasil, Chile y Estados Unidos, y, sobre todo, la formación del "Escudo de las Américas", una alianza política y militar de la derecha continental encabezada por el trumpismo.
Los anuncios de Milei sobre Malvinas fueron pronunciados tras una visita de Milei a Chile, donde reivindicó a Pinochet, un aliado de Gran Bretaña durante la guerra de 1982. En horas previas se produjo un ´entredicho diplomático´ por la soberanía del Estrecho de Magallanes y el paso del Drake, estratégicos en la conexión entre el Pacífico con el Atlántico. El comandante de la Fuerza Aérea argentina, brigadier general Gustavo Valverde, calificó a esa zona como parte de una "llave bioceánica" sobre la que "hay que hacer presencia", en referencia al decreto argentino 457/2021 -vigente pese a que Milei prometió en 2025 modificarlo- que define al Estrecho y al Drake como "espacio compartido" de exploración y control conjunto de Argentina y Chile. El gobierno de José Antonio Kast respondió calificando la soberanía chilena como "indiscutible" y desplegando ejercicios militares en la zona austral (Jaukén y una Fuerza de Tarea Anfibia). Punta Arenas es el puerto donde Estados Unidos y China disputan influencia sobre la ruta marítima.
Antes del arribo de Milei a Chile, el diario chileno El Mercurio dio a conocer un pacto para abrir una ruta marítima entre Punta Arenas y las islas Malvinas. El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, uno de los impulsores de la ruta marítima a las Malvinas, informó que la Corporación de Desarrollo, con asiento en las islas, cerró un contrato con la naviera chilena Eastern Island -que hoy cubre la ruta subsidiada entre Valparaíso e Isla de Pascua- y que el primer viaje se realizará en noviembre. Hasta ahora, todos los buques que se dirigían o provenían de Malvinas estaban obligados a solicitar un permiso previo a las autoridades argentinas para navegar aguas jurisdiccionales.
La actual ofensiva militar sobre el Atlántico Sur no es inédita. En 2008 Washington reactivó su IV Flota, disuelta desde 1950, con jurisdicción sobre el Caribe, Centroamérica y Sudamérica. Casi dos décadas después, la construcción de la base de Ushuaia, la multiplicación de ejercicios conjuntos y la creación de un Consejo de Seguridad Nacional bajo tutela de Cancillería y Defensa actualizan aquel esquema: el Atlántico Sur vuelve a integrarse como zona de despliegue del Comando Sur, con la anuencia explícita de un gobierno argentino.
Milei convocó a la ´unidad nacional´ en torno a una causa, dijo, "que no pertenece a un gobierno ni a un partido político". Donald Trump sería el promotor de esta ´unión de los argentinos´.
Pero el contenido real de las medidas anunciadas revela la entrega efectiva de infraestructura estratégica -puertos, bases navales, telecomunicaciones- a la tutela militar de Estados Unidos, en la disputa por el control del Atlántico Sur con sus el imperialismo británico -que mantiene en las islas una importantísima base militar y tiene apostados entre 2.000 y 3.000 efectivos en forma permanente- y China, que recorre ampliamente las aguas australes con sus flotas pesqueras y de monitoreo.
La ´causa de Malvinas´ ha sido manipulada por todos los gobiernos que pasaron por la Casa Rosada para someter a los trabajadores. En manos de Milei, no es otra cosa que la cobertura de una política de vasallaje frente al imperialismo norteamericano, bajo ropaje ´nacionalista´, en el marco de la guerra mundial.
