Escriben Julián Asiner y Daniela Magoc
Una asamblea general votó la continuidad con un nuevo paro para el 1 de octubre.
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Este miércoles, residentes de los hospitales de la Ciudad de Buenos Aires pararon y se movilizaron de forma masiva al Ministerio de Salud de CABA, ubicado en Bolívar 1. La jornada comenzó con juntadas en los efectores para ir encolumnados detrás de la bandera de cada uno de los hospitales a la cita, en el Obelisco. El paro había surgido del mandato de los residentes de dos hospitales especializados en Pediatría, el Elizalde y el Gutiérrez, pero con el correr de los días la medida fue ganando amplia adherencia en el conjunto del sistema público de salud. Ayer, participaron residencias de al menos 25 de los 35 hospitales porteños, incluyendo desde los CeSACs hasta las salas de internación y quirófanos. En algunos hospitales generales, como el Fernández, la adhesión fue masiva, mientras que en otros sirvió para poner en pie nuevas asambleas y núcleos de organización.
La movilización fue acompañada por el ya conocido cordón policial del protocolo represivo de Milei-Bullrich-Jorge Macri, superado ampliamente por la multitud de guardapolvos blancos. Entre los carteles se podían leer reivindicaciones como “¡recomposición salarial ya!”, “trabajo +24hs. Sin dormir atiendo a tus hijos. No llego a fin de mes”, “70 horas por semana/$6.250 por hora”, “formación de excelencia, salario de miseria”, “sin residentes no hay hospital”, entre otros. Al llegar a Bolívar 1, una delegación fue recibida por funcionarios del ministro Quirós, que se desentendieron del problema derivando la cuestión salarial “a Hacienda”. Una masiva asamblea general sesionó en la Plaza de Mayo. Fueron aplaudidas las mociones más combativas, que denunciaron la complicidad de los sindicatos -ausentes- y agitaron la continuidad de la lucha. Finalmente, por amplia mayoría se votó un nuevo paro y movilización para la semana que viene, el jueves 1 de octubre, y una próxima asamblea para definir la cita y organizar la medida.
El derrumbe del salario es una manifestación del vaciamiento y la crisis del sistema público de salud de CABA, cuya dirección, en manos del “Hospital Italiano boy” Fernán Quirós, se encuentra comprometida con el desarrollo de la salud privada. Aplacar los salarios de la salud pública es condición para viabilizar el negocio de la medicina privada, donde este salario opera como piso. El agotamiento de este régimen privatizador ha provocado sublevaciones periódicas de los residentes porteños, en 2019, 2022 y ahora nuevamente en 2026. Las que nunca se sublevan son las burocracias sindicales peronistas de SUTECBA, Médicos Municipales y Federación de Profesionales, completamente adaptadas al esquema vaciador. Por el contrario, estas direcciones ofrecen a los gobiernos macristas su capacidad de contención y disciplinamiento de los trabajadores, a cambio de prebendas y privilegios para sí mismas.
Los trabajadores de planta de los hospitales de la ciudad estuvieron ausentes. No hubo paro ni cese de actividades ni convocatorias por parte de los sindicatos que nuclean a los trabajadores de la salud de CABA. Una pequeña delegación de la APSS (Trabajo Social) participó de la marcha, mientras que ATOGBA (Terapia Ocupacional) y AGIHM (Hospital Moyano) se pronunciaron en apoyo a la medida. La dirección de APSS había mocionado, en un congreso de la Federación de Profesionales, que se iniciaran medidas de lucha si la situación de retroceso salarial no se revertía para el 15 de agosto. Con un mes y medio de demora, ahora tiene la oportunidad de impulsar desde su lugar en el Consejo Ejecutivo y la Secretaría Gremial un paro general para que el 1 de octubre miles de trabajadores de planta acompañen la lucha de los residentes, que en definitiva es la misma y una sola. “Más vale tarde que nunca”.
La crisis salarial en CABA es solo un emergente de la situación general que atraviesa la salud pública. En la provincia de Buenos Aires, Kicillof paga salarios aún más bajos que los del primo Macri. El paro de los residentes de CABA ya provocó la convocatoria a una asamblea general de residentes bonaerenses para la semana que viene. Lo mismo ocurre en el interior del país o en los hospitales nacionales que, a diferencia del Garrahan, no cuentan con ingresos propios para solventar bonos o adicionales. Como en el pasado, la iniciativa de los residentes podría ser solo el puntapié para una nueva marea blanca nacional, que generalice las autoconvocatorias en toda la salud. En lo inmediato, la continuidad de las medidas plantea el desafío de profundizar el alcance del movimiento en los hospitales y CeSACs, llegando a todos los consultorios, salas y quirófanos, sin distinción de profesión, forma de contrato o agremiación.
El método de la autoconvocatoria impulsada por los residentes marca el camino para conquistar un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar para todos los trabajadores de la salud. Multipliquemos las recorridas, agitaciones, asambleas y acciones de lucha en todos los hospitales y centros de salud. Defendamos el salario básico, en oposición a los “incentivos” o sumas en negro que pretenden flexibilizar y fragmentar aún más la carrera hospitalaria. Rechacemos la política de Milei-Lugones, que en los hospitales nacionales canjeó dinero de bolsillo a costa de liquidar los aportes previsionales, la cobertura de salud y hasta la misma relación laboral. No aceptemos más dilaciones.
El 1 de octubre, todos a la calle con los residentes. Generalicemos el paro y la movilización y garanticemos su continuidad hasta ganar. Los trabajadores tenemos nuestra herramienta: organicemos la huelga general de la salud.

