Escriben Julián Asiner y Daniela Magoc
En las vísperas de un congreso amañado de la Federación de Profesionales.
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El día de hoy los residentes de la ciudad de Buenos Aires volvieron a protagonizar un paro masivo y una movilización multitudinaria que no solo tuvo que sobreponerse al mal clima. En los días previos, las presiones del Ministerio de Salud se incrementaron para vaciar la movida. Directores de hospitales llamaron por teléfono a jefes de residentes para pedirles que bajaran a sus equipos de residencias de la medida de fuerza. La “invitación” fue acompañada por amenazas de descuentos y sanciones y un nuevo mecanismo de firmas para controlar la asistencia . Así y todo, más de 30 efectores garantizaron su presencia en la jornada de lucha.
Esta vez, la movilización contó con la presencia de trabajadores de planta, a partir de la decisión de la asociación de Trabajo Social (APSS) de decretar un cese de actividades a media mañana para participar de la marcha. La medida refleja la existencia de una corriente de adhesión por abajo entre los trabajadores de planta, más allá de las pertenencias disciplinares, ya que es sabido que cualquier triunfo que logren arrancar los residentes impactará positivamente en el conjunto de los trabajadores, como ocurrió en 2022. Finalmente, la movilización de los residentes porteños es el producto de otro triunfo conquistado con la lucha: el de los residentes y trabajadores del Garrahan.
Hay veces que las canciones pueden sintetizar una estrategia política mejor que cualquier panfleto. En las columnas de residentes se escuchó: “Vinimo’ a marchar, por el hospital, llegaron los resis de salud, que no tienen respuestas aún, acá estamos organizados, si no aumentan los salarios, seguimo’ de paro”. Recuperando la mejor tradición de las huelgas de 2019 y 2022, el movimiento de residentes agita ante todos los trabajadores de la salud un método para conquistar la recomposición salarial: profundizar el paro y darle continuidad hasta ganar. Es una partitura que culmina en el paro sin cobertura de guardias, por tiempo indefinido. Es lo mismo que suena en la cabeza de cada vez más docentes universitarios, que llevan a sus asambleas mandatos por el paro por tiempo indeterminado.
La burocracia sindical toma nota del impulso del movimiento. En varios hospitales, las filiales de Médicos Municipales buscaron aproximarse a los residentes convocando a reuniones, sin comprometerse a medida de fuerza alguna. La Federación de Profesionales, por su parte, está organizando un manoseado congreso para el 8 de octubre, que asumirá el propósito reaccionario de contrarrestar la tendencia a una huelga común de residentes y profesionales de planta. La conducción de centroizquierda de la Federación quiere evitar a toda costa que ocurra lo que pasó la vez anterior, cuando una asociación muy pequeña, que reúne a los profesionales de las ciencias sociales, movió el avispero al llevar al congreso un mandato de paro de 24 hs por un salario mínimo igual a la canasta familiar.
Con el objetivo de rehuir a una confrontación política, la conducción de la Federación preparó el congreso con reuniones previas, de las que fueron excluidos los delegados y asociaciones más combativas. Allí se exigió “consenso” y uniformidad para el congreso y se votó, por una ajustada mayoría, que no puedan hacer uso de la palabra los delegados de los residentes, que así la habían solicitado. La conducción de la Federación, de la que participan sectores del FITU como el MST y el PO oficial, hace malabares para explicar que “no hay condiciones” para ir a una huelga por el salario, cuando los residentes demuestran que esas condiciones no solo existen, sino que marchan semana a semana por las calles.
Del otro lado de la General Paz, más de 60 residencias de la provincia de Buenos Aires se preparan para ir mañana a un gran paro y una movilización a la gobernación de Axel Kicillof en La Plata. El movimiento ganó la adhesión de residencias de toda la provincia, toda vez que el salario de los trabajadores de la salud bajo la gobernación “nacional y popular” se encuentra aún más deprimido que en territorio liberto-macrista. La conducción de la CICOP, integrada por el PCR y el MST, no participará de la movida y negó todo apoyo al paro de los residentes, priorizando sus vínculos con la gobernación.
Es ilustrativo que los mismos izquierdistas de los partidos del FITU que se desviven exigiendo paros a las centrales sindicales, se niegan a impulsarlos allí donde ocupan, gracias a alianzas con sectores burocráticos, lugares de dirección. En lugar de apoyarse en el movimiento de residentes para desarrollar una huelga general de la salud, la conducción de la Federación prefiere negarles la palabra y la de CICOP mira para otro lado. En eso consiste también la sabiduría que está demostrando el movimiento de residentes a ambos lados de la General Paz: la lucha debe organizarse de manera autoconvocada, con independencia de la conducta que sigan las estructuras sindicales establecidas y sus direcciones subordinadas al Estado.
Es bajo estas condiciones que una nueva generación obrera va forjando su experiencia política y sacando conclusiones. Política Obrera difundió en la marcha de hoy un volante que llama a generalizar las autoconvocatorias por una huelga indefinida de toda la salud.

