El gobierno de Bonafini y CFK vota con Trump contra Venezuela

Escribe Jorge Altamira

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En medio del tiroteo desencadenado por los pronunciamientos de Hebe de Bonafini y los tuits complacientes de CFK con un artículo periodístico en Página/12, Alberto Fernández redobló la apuesta. No se había secado la tinta de los ataques que recibió por sentarse en la misma mesa con empresarios ´genocidas´, cuando llegó la noticia del voto condenatorio de Argentina contra Venezuela por violación de derechos humanos en la Comisión de la ONU que preside la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet. Para arrimar combustible a la chispa, el representante argentino en la Comisión reclamo “elecciones libres” en Venezuela – un anatema para el madurismo.

El gobierno argentino había evitado hasta ahora el apoyo a esa clase de declaraciones, no digamos el voto a favor, en lo que era caracterizado como una posición independiente frente a Washington. En la ceremonia de asunción de los Fernández al gobierno, el enviado de EEUU se retiró al toparse con Jorge Rodríguez, que venía de Caracas. Los ´medios concentrados´ no sólo han interpretado la novedad como un acercamiento que cancela el distanciamiento con EEUU, sino que informan de la considerable ´satisfacción´ que produjo el giro político de Alberto Fernández y Felipe Solá en la Casa Blanca. Las malas lenguas atribuyen el vaivén a la necesidad del gobierno nacional y popular de obtener el apoyo del Tesoro estadounidense para conseguir que BlackRock no torpedee el arreglo de la deuda externa. Ahora se sabe que lo mismo pidió el mexicano López Obrador en su reciente reunión con Donald Trump. En resumen, BlackRock, el cuervo de los fondos internacionales, arrancó lo que no pudo el estado norteamericano – que los Fernández den marcha atrás con la política exterior que decían tener. ¿Arriesgará CFK el destino de la deuda externa con un tuit? Es por lo menos difícil, porque su manejo corre a cargo de dos kirchneristas – el ministro Guzmán y su mentor, Joseph Stiglitz.

No está en discusión que el madurismo merezca una condena; ha convertido a Venezuela en un estado policial y parapolicial. Otra cosa es que venga de la ONU y sus gobiernos, responsables de todas las masacres de la posguerra. Estos mismos fiscales no han sido capaces de condenar los asesinatos de activistas en Colombia; los cuatrocientos asesinatos de negros y mulatos por mes, incluso niños, en Rio de Janeiro, por parte de ´milicias´ parapoliciales. En Estados Unidos se ha producido una rebelión popular contra la brutalidad policial, sin que la Comisión de Bachelet abriera el pico. Los Fernández hubieran debido reclamar la posibilidad de un voto propio, no convertirse en cómplice de un frente único con estados policiales en grado diverso – como es la misma Argentina del ´gatillo fácil´.

Alberto Fernández se ´olvidó´ de condenar el bloqueo que sufre Venezuela, que funciona como el principal responsable de la miseria creciente del país. Gran Bretaña acaba de confiscar el oro venezolano depositado por el chavismo en el Banco de Inglaterra. El FMI rechazó el pedido de una ayuda humanitaria frente a la pandemia, incluso si su uso era supervisado por la propia ONU. La piratería capitalista contra un país atrasado de América Latina es silenciada de manera vergonzosa.

El gobierno de los Fernández ha sido capturado por la desesperación política. Supone que una alianza con el capital financiero lo va a sacar de un impasse político mortal, aunque sigue repitiendo que un acuerdo de deuda no significa que Argentina vaya a superar la crisis de financiamiento. Es lo que, sin embargo, le urge el “capital concentrado”.

Considerado en su totalidad, el voto en la ONU no es contra el madurismo sino contra el pueblo venezolano, que además de sufrir un estado policial es castigado con un boicot económico internacional en medio de una pandemia.

Llamamos a las bancadas del FIT-U en todo el país a presentar una moción de condena al voto de los Fernández contra Venezuela. La condena al bloqueo y al estado policial, en la perspectiva de la Unidad Socialista de América Latina sería un faro político poderoso para los luchadores del mundo entero.

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