PT: fragmentación y crisis

Escribe Lincoln Secco

Contribución desde Brasil.

Tiempo de lectura: 4 minutos

La crisis de PT llegó a un nuevo nivel con la "insurrección" del directorio del estado de Pernambuco y la posible desbandada de políticos e intelectuales petistas de la candidatura del partido en el estado de São Paulo. Las situaciones son diferentes y a la vez opuestas, pero son parte de un mismo proceso. En Recife la candidata Marilia Arraes tiene chances de vencer. Ella es diputada federal y carga con un apellido de peso en la política nacional. En las últimas elecciones provinciales podría haber ganado el gobierno si no hubiese sido por la intervención del Directorio Nacional para impedir que compitiese. Ahora ella tiene en contra la oposición del grupo político del senador Humberto Costa que controla el partido de Pernambuco. En contrapartida Marilia ahora fue propuesta por el PT nacional como candidata a alcalde de Recife. En Sao Paulo, la situación es menos dramática en la forma, pero trágica en el contenido. El candidato no posee respaldo político y ningún vínculo con la élite cultural de la ciudad. Tatto además, fue escogido por un colegio electoral limitado que impidió la participación masiva de los afiliados. Además de eso ganó por estrecho margen de votos.

Producto, no productor

Jilmar Tatto no produjo esta situación, es resultado de ella. Él tiene capacidad de agregar votos en la periferia paulista, pero de manera concentrada en algunas regiones. El PT tiene capilaridad social, máquinas electorales de mandatos y sindicatos, fondos partidarios y directorios en todos los sub distritos de la ciudad, pero las comunidades eclesiásticas de base perdieron el liderazgo con los templos neo pentecostales, y la joven clase trabajadora no está sindicalizada. Es verdad que el otro partido de izquierda, el Psol, solo tuvo 2.419 afiliados en las previas que escogieran a Boulos como candidato. En el PT aproximadamente 18.000 votaron en el proceso de elección directa en 2019, entre 177 mil afiliados en la ciudad de São Paulo. Aun así, el partido sufrió un desgaste profundo desde 2016, cuando Fernando Haddad perdió la reelección en el primer turno. El escenario se agrava porque las dos corrientes a la izquierda y a la derecha del PT tienen capacidad de sacar votos de la formula. Guilherme Boulos es candidato del Psol y su vice es Luiza Erundina, primera alcalde petista de la capital paulista. Marta Suplicy, de Solidaridad, que también fue alcalde petista de San Pablo, podría ser candidata a alcalde por su partido o a vice en la fórmula del ex gobernador Marcio França del PSB. Delante de este cuadro el escenario que se avecina es sombrío. El actual alcalde Bruno Covas representa el neo liberalismo del PSDB que, actualmente, alimenta algunas contradicciones con el neo liberalismo bolsonarista. Tiende a ser el preferido de la parte más representativa de la clase media paulista, cuenta con la maquina electoral del ayuntamiento y tiene chances de llegar al segundo turno.

Derecha Popular

La derecha popular tiene raíces históricas en São Paulo, que se remontan al ademarismo de los años 1940-1960 y al malufismo en los años 1980-1990. En los años lulistas, la derecha popular quedó en compás de espera y sus votos migraron al PSDB y al propio PT. Pero con el ascenso del bolsonarismo es posible que ella encuentre una nueva representación política. Aunque es temprano para cualquier pronóstico, hay grandes chances de que todos los principales candidatos queden enredados en torno del 10 al 15% del electorado, pero también existe posibilidad de que tengamos un segundo turno entre el PSDB y un candidato como “Mamãe Falei”, un youtuber neo fascista. La única propuesta que ofrece es el fin de las universidades públicas.

Escenarios

Para evitar este resultado, el PT será crucial. Apoyar un frente de izquierda capitaneado por Boulos ha sido un movimiento práctico de algunos dirigentes e intelectuales del partido que ya declararon apoyo al candidato. En breve, Boulos va a exhibir una larga lista de apoyos en los medios artísticos, culturales y académicos. Eso no gana elecciones, pero crea una reacción en cadena en los sectores progresistas de clase media y debilita al PT. La otra salida para los petistas, seria convencer a un candidato de mayor densidad electoral y sustituir a Jilmar Tatto. La dirección nacional tiene poder para eso. Tendría que reconocer el esfuerzo ya hecho por el actual candidato, ofrecerle una salida digna y una perspectiva política futura. A pesar de su perfil moderado, el nombre probable seria Haddad que tendría que aceptar la idea de que sufrir una derrota municipal no perjudica su campaña a presidente en 2022. Por cierto, el perdió en 2016 y fue a segundo turno en 2018. El precisa saber que una victoria de la derecha (bolsonarismo o no) en São Paulo sin un desempeño municipal importante de la izquierda puede inviabilizar sus planes para el 2022. Finalmente, permanece la hipótesis de mantener al candidato, e implicar a Lula y Haddad diariamente en la campaña cuando esta se inicie. Parte del electorado petista no vota por la personalidad sino por el partido. Claro que no en cualquier persona. Precisa tener capacidad de encarnar un proyecto político y la simbología petista. Por ahora, Marta y Erundina son personas identificadas con el PT en la memoria popular y esta puede ser descartada si hubiere una campaña en que el candidato petista y el partido estén fuertemente unidos, lo que no parece ser el caso actualmente.

Probabilidades

En las tres hipótesis es bastante probable una derrota de la izquierda en la principal ciudad del país. En la primera el PT corre el riesgo de desaparecer en São Paulo como ya ocurrió hace décadas en Rio de Janeiro. En la segunda, tiene las mayores chances de ser derrotado en el segundo turno, lo que lo mantiene como fuerza de oposición en la ciudad. En la tercera, puede también mantener su papel de principal partido de oposición, pero con menor fuerza aún. Estos escenarios sirven para el tablero de ajedrez actual. Pueden cambiar dependiendo de próximos movimientos. Y estos no existen solamente en la política oficial, también en la infraestructura de la sociedad civil. El desgaste del gobierno de Bolsonaro y los efectos de una extensión de la cuarentena sin horizonte de retorno de muchas actividades económicas puede actuar favorablemente a la oposición en Sao Pablo. Detrás de la crisis municipal hay problemas de fondo que envuelven la intervención política de Lula, el arco de alianzas y la fragmentación ideológica del partido. Lula tiene menos poder de negociación en la fórmula, y no puede unificarla en torno de un proyecto electoral como ocurrió en el pasado. Las elecciones de Sao Pablo también serán un test para su influencia en el electorado. La ciudad reforzó su perfil conservador en los últimos años. Una victoria de la izquierda es difícil. Dividida, ella es casi inelegible. Aun así, la lucha tendrá que ser peleada y ella comienza por crear unidad o encontrar una candidatura petista electoralmente densa para derrotar al bolsonarismo en la mayor ciudad brasileña.

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