Municipales de Córdoba: descontento con el “acuerdo”

Escriben Andrés Oroño y Damián Salcedo

Dos meses de una gran lucha.

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Después de dos meses de lucha, el gobierno de la Ciudad de Córdoba y la Directiva del Sindicato Municipal llegaron a un acuerdo: el SUOEM levantó las medidas de fuerza a cambio la reincorporación de una cantidad de contratados y la restitución del adicional del 30% a los inspectores, en ambos casos sujetos “a desempeño”, lo que significa que el Gobierno se reserva el derecho de elegir a quienes reincorporar y a quienes restituir el adicional.

Sin embargo, las reducciones salariales siguen en pie a pesar del levantamiento por parte de la Directiva: “El recorte de jornada supone una reducción salarial del 14,2 por ciento del salario de cerca de 5.500 empleados, puesto que afecta a todos los municipales que no trabajan en las áreas de Salud y de Educación. En tanto, son cerca de 2.800 los empleados que perdieron sus prolongaciones de jornada, que en algunos casos suponían adicionales de hasta el 35 por ciento del salario. Las horas extras disminuyeron cerca del 50 por ciento. Desde el Ejecutivo sostienen que esos temas, que son los de mayor relevancia presupuestaria, no serán puestos a discusión.” (La Voz, 16-7).

Después de más de dos meses de lucha ininterrumpida, con la voluntad de lucha de los trabajadores intacta, el Ejecutivo y la burocracia echaron mano a un recurso inesperado: sentaron en la mesa de negociación al viejo líder municipal Rubén Daniele, quien se encontraba retirado, para firmar el acuerdo, ante la pérdida de liderazgo de la actual conducción. Daniele encabezó una renovación del sindicato, en los años 80, a caballo de una lucha histórica del gremio. Ahora, el viejo caudillo regresó a escena para hacer pasar la rebaja salarial y el negreo de un gran porcentaje del sueldo, lo que tiene un enorme impacto negativo con relación a las futuras jubilaciones.

El plan del intendente Llaryora había comenzado en enero-febrero, con la introducción de sumas “no remunerativas” en los salarios de los municipales, por primera vez en más de 30 años. La directiva gremial -y también listas de oposición, como la Fucsia del PO “oficial”- lo presentó como “triunfo”, porque vino de la mano de la reincorporación de cierto número de contratados que habían sido echados. Cinco meses más tarde, utilizó la misma táctica, pero esta vez reincorporando solo a la mitad de los 120 contratados despedidos. Finalmente, el “acuerdo”, que desmovilizó al gremio, se tradujo en una rebaja salarial permanente.

Esto ha desatado una crisis al interior de la dirección del sindicato. Hay quienes se preguntan “si la lista Verde, [que lleva más de 30 años dirigiendo el sindicato] podrá sobrevivir”. Ante el descontento algunos trabajadores se plantean la desafiliación. Pero la desafiliación, en vez de superar a la conducción del gremio, abre paso a la desorganización de los trabajadores.

Para superar la entregada de la conducción del SOEM y de Daniele, hay que hacer lo que hicieron los trabajadores del transporte, que lograron por estos días hacer recular al intendente en su aspiración patronal de introducir una rebaja salarial, idéntica a la que se les impuso a los municipales. Los autoconvocados de la UTA arrancaron el paro a la directiva por medio de una autoconvocatoria. El intendente tuvo que retroceder, finalmente, luego de que los choferes coordinaran con taxistas y remiseros, en una lucha común del transporte urbanos. El gobierno no quiso que a la unidad de los trabajadores en lucha continúe su maduración. Los autoconvocados han mostrado en la realidad cuál es el camino para hacer retroceder el descuento salarial y poner fin al ataque de Llaryora y Schiaretti.

Ha quedado en claro adónde van a parar los recursos que son arrancados de los ingresos de los trabajadores. El tándem Schiaretti-Llaryora, mientras rebajan salarios a los trabajadores, han pagado deudas a los bonistas intereses del 8% en dólares, por encima de lo que se paga en cualquier lugar del mundo.

Es necesario recorrer el camino de los autoconvocados de la UTA. Superar a la burocracia de los sindicatos y poner en pie una gran asamblea deliberativa y resolutiva en la que confluyan todos los trabajadores en lucha de la provincia; eso nos dará la fuerza y la organización necesarias para derrotar los planes antiobreros del gobernador Schiaretti y el intendente Llaryora, y arrancar para los trabajadores los recursos que son entregados a los especuladores.

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