Cristina capitana

Escribe Jorge Altamira

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“Los acreedores quedaron sorprendidos al enterarse que la Vicepresidenta había jugado un papel clave en el éxito de las negociaciones de deuda, lo cual quedó subrayado por la visita que Martín Guzmán, el ministro de Economía, hizo al departamento de la señora Fernández pocas horas antes de que el acuerdo fuera anunciado el lunes”.

Sorprendido él mismo por su sorpresa, el corresponsal del Financial Times (5/8) recoge la observación de un bonista: “Ella proveyó el apoyo justo cuando fue más necesario, en las horas más críticas de los últimos dos meses”. Benedict Mander, quien cableó la noticia al diario londinense, supone incluso que este arreglo fue lo que CFK tuvo en cuenta cuando dispuso que Alberto Fernández fuese el candidato a Presidente, en medio del derrumbe financiero que protagonizaba el macrismo. Debajo de la superficie de la grieta, la ex Presidenta aparece como el artífice del arreglo con BlackRock. Quienes le pintaron un ´populismo´ adversario de las finanzas, se han olvidado que la misma CFK levantó el martillo, con su marido, para inaugurar una de las sesiones de New York Exchange; que ella fue a visitar al dueño de Barrick a Canadá; trajo a Chevron; indemnizó a Repsol; y pagó lindo al Club de París. En medio de las divagaciones del Presidente contra el capital especulativo y las fantasías acerca del que llama productivo, este nuevo episodio demuestra que Argentina cuenta con una verdadera estadista. Es que al final de cuentas diseñó la transición política abierta por el desplome macrista, con un arreglo de deuda externa incluido.

Página/12 (5/8) coincide con el Financial Times, aunque la euforia de sus columnistas sobrepasa la que exhibe el corresponsal inglés. Cuenta que Guzmán mintió sin el menor escrúpulo cuando le dijo al diario, el domingo 2, que postergaría las negociaciones por seis meses, lo cual “no estaba en los cálculos del Presidente”. Agrega que Guzmán “contó que la vicepresidenta Cristina Kirchner y el ex ministro Roberto Lavagna le habían recomendado ceder un poco (sic, ´un poco´) para facilitar que los acreedores accedieran a acordar”. De acuerdo a este relato podemos esperar que en días más CFK se convierta en la lidereza de un nuevo ´desendeudamiento´. ¿No es que “desendeudadas nos queremos”?

En realidad, como ocurriera con Bernardino Rivadavia, en 1824, el acuerdo en cuestión, más los que vienen ahora con acreedores locales, el FMI, y las Leliqs, convierte a Argentina en cautiva de una deuda de más de 400 mil millones de dólares hasta 2045, o incluso 2116, si ponemos en la cuenta al bono centenario de Caputo. ¡Monotributistas internacionales de por vida! Es claro que el populismo no debe ser leído, como lo hacen no solo los macristas, sino muchos izquierdistas académicos, como un redistribuidor de riqueza sin plata, sino simplemente como una deplorable farsa.

Desde que discriminó a La Matanza en Harvard, es sabido que el kirchnerismo no se pone en ´challenger´ de BlackRock. Mientras tanto el 50% de niños que Guzmán invocó en su amparo, seguirán desnutridos en beneficio de una canalla de oligarcas financieros.

Entramos en la época de los escarmientos.

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