La Matanza: Espinoza “inclusivo”

Escribe Vanina Rojas

Sobre la creación de la Secretaría de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad en el municipio.

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El intendente Fernando Espinoza anunció la creación de la Secretaría de la Mujer, Políticas de Género y Diversidad en el municipio de La Matanza. Al frente designó a la periodista, escritora y militante feminista Liliana Hendel. En el acto, en el que estuvo presente la ex intendenta y actual Vicegobernadora Verónica Magario, se anunció la firma de un convenio de colaboración con el Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad para establecer un fondo de emergencia en materia de violencia de género.

Durante las dos horas de presentación, no hubo mención alguna sobre la situación de los derechos sexuales y reproductivos en el distrito, mucho menos sobre el derecho al aborto. Las políticas que se llevarían adelante en torno a la violencia de género se centraron fundamentalmente en la “atención a las denuncias”.

En el distrito más poblado de la provincia, son múltiples los problemas que atraviesan las mujeres trabajadoras. Desde la vulneración de las necesidades básicas como trabajo y vivienda, hasta la falta de atención médica debido al colapso del sistema de salud - no sólo en tiempos de pandemia. El pasado 19 de julio falleció una mujer producto de un aborto inseguro. A pesar de la existencia de los protocolos de acceso a la ILE, son múltiples los obstáculos para su implementación. Mientras se dilata el tratamiento del aborto legal en el Congreso, la falta de acceso a la anticoncepción y la atención ginecológica en el distrito aumentan los riesgos de abortos inseguros.

Con respecto al dispositivo para atender las denuncias por violencia de género, repite el esquema Provincial y Nacional de publicitar un call center (144) al cual difícilmente se accede, sin medidas concretas con relación a la construcción de refugios, atención integral a la mujer violentada, subsidio o plan de viviendas.

Otra de las propuestas es la aplicación de la Ley Micaela, a la que el distrito ya había adherido. Desde el Plenario de Trabajadoras (Tendencia) hemos denunciado que la formación en “perspectiva de género” de la burocracia del Estado no disuade la violencia y abuso que sufrimos, que son producto de la descomposición a la que somos sometidas por este régimen. En La Matanza, en mayo de este año, ocho mujeres fueron víctimas de violación por policías de la comisaría 3° en La Tablada. La “la formación en género” de la policía del gatillo fácil y la connivencia con el delito no evitará ninguna aberración de su parte.

Por otro lado, en cuanto al convenio de colaboración con el Ministerio de Mujeres y Políticas de Género y Diversidad y la creación de un fondo de emergencia, es importante tener en cuenta de qué recursos hablamos y de dónde salen esos recursos.

El gobierno nacional anunció hace unos días atrás el “Plan de acción contra las violencias por motivos de género”. El presupuesto está conformado por las partidas que ejecutará en forma directa el Ministerio, por cuenta propia o con la participación de otras dependencias de la Administración Pública Nacional, como el Ministerio de Obras Públicas de la Nación, o el ANSES. Es decir que esos “fondos” serán de la caja jubilatoria, estamos ante un nuevo saqueo. Además, no somos ingenuas: sabemos que ese presupuesto no está bajo el control de las trabajadoras, por lo que desconocemos su destino. Ni hablar de que el acuerdo con los bonistas atentará contra nuestras condiciones de vida.

Por último y no menos importante, hay que señalar la injerencia de las Iglesias en el distrito. Durante su mandato, Magario creó la Subsecretaría de Culto en el municipio, con el fin de crear un lazo con los sectores clericales. Estos “atenderían” la profundización de la crisis social en los barrios. Cabe preguntarnos de qué manera trabajarían en conjunto ambas secretarías, una, se supone, para atender los derechos de las mujeres y la diversidad; la otra, enemiga irreductible de los derechos de la mujer. Estos sectores oscurantistas interceden para evitar la aprobación del aborto legal, la ILE y la ESI, y nos dicen “hay que poner la otra mejilla” cuando sufrimos violencia.

Espinoza cerró el acto diciendo: “Ser machirulo es una enfermedad que se cura solamente con la toma de conciencia” (Infobae, 4/8). Pero “machirulo” es el Estado, que genera división en la clase obrera y se vale de la opresión de las mujeres en beneficio del capital.

La toma de conciencia que debemos desarrollar es la de la lucha contra un régimen de explotación que se vale de la opresión de las mujeres sometiéndonos a la violencia y a la barbarie. Esa conciencia tenemos que desarrollar las trabajadoras y los trabajadores. ¡Adelante!

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